Si la vida te da limones, exprímelos a polvos

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Capítulo 11

MARTA

Me encanta ver a Susana tan animada e ilusionada, aunque sé que está preocupada por mí y por Alex. Siempre es así, está en su ADN. Al contrario que ellas, yo soy la sensible. La que necesita de los demás para superar los obstáculos. Pero esta vez no va a ser así. 

Para poneros en contexto, vengo de una familia muy tradicional en la que mi padre es el que manda, mi madre es la que calla y se asegura de que sigamos el camino correcto. O lo que ella cree que es el camino correcto, que se basa en tener una familia en la que el hombre decide hasta el color de tus bragas y tener mínimo tres hijos, y por supuesto, nada de trabajar ya que el hombre trae el dinero a casa mientras que la mujer prepara la comida, cuida de los hijos y limpia la casa. ¿Suena asqueroso verdad? Pues por eso me fui de casa a los dieciocho. 

Mis padres no aprobaban la relación que tenía con Alex y Susana, para ellos eran unas zorras rebeldes. Son palabras textuales de mi padre. Pero ignoré sus palabras aunque me daban mucha mucha rabia. La única relación que aprobaban era la de Luis. Ellos lo veían como el hombre de mi vida, con el que me casaría, tendría muchos hijos y él sería el que, junto a mi hermano mayor, seguiría cuidando de la empresa de mi padre. No os lo he dicho pero mi padre tiene una empresa de seguros que ha pasado de generación en generación, pero claro yo no puedo estar al mando, soy una mujer. En fin. 

No se cómo pero mi madre se enteró de lo de Luis, pero no de la manera correcta, y tardó poco en llamarme, aunque no tardaría mucho en enterarme como fue.

-Buenos dias, Marta. ¿Cómo te encuentras?- Mi madre siempre es así de recatada. Nada de motes cariñosos ni nada de eso.

-Buenos días, madre. Estoy muy bien ¿y tú? 

-Estoy disgustada, Luis me ha llamado muy angustiado porque lo has dejado con él sin motivo y encima has enviado a tus amigas.- Ese tonito con el que se ha referido a mis amigas no me ha gustado nada y me está empezando a enfadar, eso sin contar lo que habrá dicho el gilipollas de Luis. ¿Pero cómo pude estar con ese cabrón?

-Madre, para empezar no voy a consentirte que te refieras con ese tonito a mis amigas, porque son las únicas que me dejan vivir con libertad y me quieren de verdad. Y para seguir, no sé que te habrá dicho Luis pero me parece increible que antes de preguntarme a mí, te creas su versión. Pero claro, ¿yo tengo que callar y resignarme verdad?

-No seas dramática, Marta. Claro que creo a Luis, desde que vives con esas dos estas despendolada. Él es un buen hombre y un señor. Pero tienes razón, cuéntame que ha pasado.- Es una trampa, pero aún así se lo cuento. ¿Os podéis imaginar que ha pasado cuando se lo he contado? 

-Pero Marta, eso es una tontería. Él te quiere y no puedes dejarlo porque te haga engañado. Una mujer necesita a un hombre a su lado y ¿quién mejor que Luis? Vamos hija, piensa en tu futuro. ¿Qué quieres ser? ¿Una mujer soltera que se va acostando con todo bicho viviente? Eso es una vergüenza. ¿Que dirán de ti Marta? Te hemos inculcado una educación en los mejores colegios, tu padre y yo somos dos personas correctas y tanto a ti como a tus hermanos nunca os ha faltado nada. Vuelve con él y olvida esas tonterías, o ¿que te crees? ¿que tu padre no me ha engañado con otras mujeres? Sí, Marta, sí. Pero el deber de una buena esposa es estar al lado de su marido, pase lo que pase. Nunca abandonarlo como has hecho tu con Luis, Así que espero que recapacites y te alejes de esas dos que te comen la cabeza para que seas una casquivana. 

¿¡ESQUIUSMI!? 

-Madre, sé que os habéis esforzado mucho para que a mis hermanos y a mi no nos falte de nada pero no puedes decidir sobre mi vida. Soy una persona adulta que nunca os ha dado ningún problema, porque entre otras cosas sois mis padres y os debo respeto. Pero no lo aguanto más. DEJADME EN PAZ.- y cuelgo sin darle opción a replicarme. Siempre ha sido así, yo tengo que ser la señorita, la que siempre tiene que acatar las normas sin rechistar. Pero con mis hermanos, la cosa cambia. Ellos pueden hacer lo que les dé la real gana, sin absolutamente ninguna consecuencia. No lo aguanto más, pero eso no quiere decir que no me afecte. Siempre he querido tener una familia normal, de las que se quieren de verdad y siempre están los unos para los otros teniéndose el máximo respeto.

Pero con el único que no tengo problemas es con mi hermano mediano. Es el único que se pone en mi piel y sabe lo que sufro. Nos llevamos maravillosamente bien tanto él como con mi cuñada y ni que decie tiene de mi sobrina. Esa pequeña terrorista nos tiene el corazón ganado, tanto a mi como a Susana y a Alex. Sí, a Alex, la alérgica a los niños. De hecho, se llevan tan bien que no las puedo dejar solas ya que Alex se dedica a enseñarle "cosas de mayores" que a la niña no se le olvidan. 

Justo termino de trabajar y con la pequeña terrorista en la cabeza, voy a casa de mi hermano. Tengo la suerte de que esté abierta la puerta del portal así que directamente subo y toco la puerta. Mi cuñada, Bárbara, me abre con una sonrisa antes de echarse a mis brazos y estrujarme. Ella es así de efusiva y a mí me encanta. Marina, mi sobrina, es igual que mi hermano físicamente pero tiene todos los movimientos y virtudes de su madre. 



LittleLioness1

Editado: 15.02.2020

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