Si la vida te da limones, exprímelos a polvos

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Capítulo 26

ALEX

Ya estoy en casa después de haber ido a comer con Hugo. Da miedo cuando parece que estas viviendo en una nube, porque mientras más subas más grande será la hostia. Por eso mientras eres feliz tienes que vivirlo como si te fueras a morir mañana. 

Me he tirado media hora buscando la agenda dónde tengo apuntado el número del amigo de mi padre. Tanto él como su mujer eran muy amigos de mis padres, pero cuando estos empezaron a relacionarse con la familia "rajinfli" todo se fue a la mierda y no los volví a ver en mi casa. Al fin encuentro la agenda de Jessica Rabbit, me encanta este personaje con esas curvas y esa sensualidad, pero a mi me faltan un poco más de curvas y una melena bonita porque la mía parece pelo de rata. Tengo el número del fijo así que espero que haya alguien en casa. Llamo pero nadie contesta. Espero que cuando vean la llamada perdida, me llamen o sino lo intentaré más tarde.

Me pongo el pijama para tirarme en la cama con Luci porque no hay nadie en esta casa. Desde que Marta y Susana tienen novio apenas las veo y aunque nunca lo diré en voz alta, las echo mucho de menos. Pero prefiero verlas menos y que sean felices a que esten conmigo y deprimidas. Antes de tirarme en la cama, he recordado que me estoy meando y prefiero ir ahora que no ir cuando ya estoy calentita en la cama y con la postura pillada. A pesar de que me encanta que anochezca a las seis de la tarde, no me gusta cuando estoy sola en casa y está todo oscuro. Hoy es el día en el que decido dejar de ser tan cagada y ir al baño sin encender ninguna luz. 

Termino de mear y al abrir la puerta me encuentro a Marta llorando. Creo que del grito que he dado me han escuchado hasta en Portugal.

-¡Que no grites loca!- Marta está cachonda hoy.

-¿PERO ESTÁS LOCA? ¿NO PUEDES ENTRAR PEGANDO VOCES? TE VOY A PONER UN CASCABEL COMO A LOS GATOS.- Marta se pone a llorar.- Pero tranquila nena, que era broma. ¿Cómo te voy a poner un cascabel?

Marta niega con la cabeza y sigue llorando.

-Pero deja de llorar un momento y dime que pasa.- Me habla entre sollozos.- STOP. No te entiendo mujer, relájate que no me entero de nada.- Para de llorar y se lava la cara. Cuando ya no está tan alterada, la llevo a mi cama y cuando Luci la ve, se tira encima de ella. Eso la alegra tanto que sonríe como una niña pequeña. Nos tumbamos y se gira hacia mí.

-Necesito contarle esto a alguien, porque voy a reventar si me lo callo. Hace tres días que me tenía que haber bajado la regla y soy un reloj para esas cosas. Hay una cosa que no te he contado y me vas a matar cuando te enteres. Hace un mes o mes y algo, fuí a darme un masaje y por el camino me encontré a tu hermano. Una cosa llevó a la otra y acabamos ya sabes. Con Luis siempre usé precauciones pero con Marcos esa vez no pero estaba tan contenta que no me acordé. Me dejé llevar y... tía ¿que hago si estoy embarazada?

-A ver, vamos por partes. Deberías haber usado precauciones, no por si te pegaba algo, ya que mi hermano es muy cuidadoso con esas cosas y prácticamente llevaba una vida monacal, sino por esto. Que no pasaría nada, lo ibamos a cuidar y malcriar como si fuese un príncipe. A ti te encantan los niños y mi hermano se va a morir de la ilusión. Pero antes de nada, vamos a ir a la farmacia de aquí al lado y vamos a por un aparatito para saber si estas preñada con un chorrito de meado. Que por cierto, vaya cosa más asquerosa. Si estas embarazada no lo vayas a guardar que te conozco, que tienes síndrome de Diógenes y guardas muchas mierdas.- Y va enserio, cuando nos mudamos tenía 8 cajas y sólo dos eran las que merecían la pena. Las demás eran basura. 

Vamos a la farmacia, obviamente no me he cambiado de ropa sólo me he puesto un chaqueton y mis zapatillas. Mientras ella entra a por el aparato ese, yo le doy un paseito a Luci para que haga sus cositas pero al ver a un tío se pone a temblar y a llorar. Me agacho para acariciarlo y que se tranquilice pero el tío se da cuenta y al ver a Luci se acerca, así que lo agarro en brazos y nos metemos dentro de la farmacia. Por un momento me he acordado de cómo lo encontré. Espera, ¿y si él es el cabrón que lo abandonó y lo torturó? Porque no sólo estaba desnutrido y sucio sino que, según el veterinario, tenía signos de violencia.

Cuando Marta termina de pagar, se lo cuento y antes de salir miramos por si no hay nadie. Cómo no hay nadie, salimos corriendo hacia el portal con Luci en brazos. Una vez dentro comentamos lo del predictor, ya sé como se llama el aparatito.

-Tía, veinte euros me han clavado por esta mierda. ¿Dónde vamos a llegar?

-Por un momento me has recordado a mi abuela.- Nos partimos de risa y abrimos la puerta. Susana está dentro y le contamos lo de Luci y Marta. Así que animamos a Marta a que le eche el chorrito para ver que sale.

-Pero que no tengo ganas de mear, ¿que hago?- Está todo el día con el muelle flojo menos cuando hace falta. Se me ocurre un par de ideas y sin decir nada la siento en el sofá y voy a la cocina. Agarro la botella de agua y pongo el sonido de la cascada en Youtube. 

-Bebe, que así te entran ganas de mear.

-Okey, pero trae un vaso o algo.

-Calla y bebe, que eres muy remilgada cuando te interesa.- Susana acaba de caerse de la parra porque está muy empanada. Algo raro en ella.



LittleLioness1

Editado: 15.02.2020

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