Si la vida te da limones, exprímelos a polvos

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Capítulo 27

HUGO

Tengo que volver al trabajo, los días que me había pedido por asuntos propios han acabado. La diferencia de cuando los pedí para estar con mi hermana, es que, gracias a Alex, tengo esperanza. Por una vez creo que las cosas pueden cambiar y tenía que aparecer Alex para que la suerte se dé cuenta de que existo.

A las nueve de la mañana estoy en mi mesa ordenando el papeleo antes de salir a patrullar con Miguel. Necesito tenerlo todo ordenado y etiquetado, porque sino me da mucha ansiedad. Odio el desastre. Mi casa es el santuario del orden, para que os hagais una idea mi armario está colocado por colores y marcas. Por suerte tengo a Desiré, que aunque ella se denomina a si misma como la chacha es más que eso para mí. Es como mi segunda madre, ya que ella me cuidó cuando era pequeño y mi madre estaba muy ocupada creyéndose la reina. Pero todo cambió cuando mi hermana nació con su problema, mi madre la despreció de malas maneras y la despidió. Obviamente yo no iba a consentir eso, así que le propuse que se viniera a mi casa. Ella no me deja hacer nada porque dice que es su trabajo y que llego reventado de trabajar. Le he hablado de Alex y está deseando conocerla, es más, me ha amenazado con cortarme las pelotas si no se la presento.

Una vez todo ordenado, miro el reloj y veo que son las diez y cinco. ¿Dónde estará Miguel? Últimamente está tan despistado que no sabe ni en qué día vive. Mientras estoy pensando en cómo ha afectado Susana a Miguel, en el buen sentido, éste aparece por la puerta despeinado.

-¿Que pasa colega? ¿se te han pegado las sábanas o has tenido noche movidita?- Que esté así me sorprende y me hace gracia. Miguel es, o era, muy presumido y jamás salía a la calle sin peinarse dos o tres veces hasta que quedará bien y sin lavarse los dientes. Ni que decir tiene que plancha hasta los calcetines. 

-Se te ve feliz pero con ganas de tocarme los huevos. Así que coleguita, recoge que nos vamos a patrullar.- Pero cuando estamos casi saliendo de la comisaria, el jefe nos llama para que vayamos a su despacho.

-Buenos días, chicos.- Nuestro comisario es una persona muy afable y nos trata muy bien, algo raro en alguien con su cargo. Tiene unos cincuenta y tantos pero no los aparenta para nada.- Me acaban de informar de una nueva operación y necesitan a mis dos mejores agentes. He pensado en vosotros, ¿qué os parece?

-Por supuesto, comisario.- Asiento y nos sentamos en las sillas frente a su mesa. 

-Sabemos que dos narcotraficantes colombianos llegarán a España en dos días. Son dos hermanos, Mario y Ernesto Hernández- Nos enseña las fotos y es imposible negar lo evidente, ya que son gemelos.- y están buscados por narcotráfico, trata de blancas y asesinato. Son dos piezas de cuidado. Pretenden expandirse con ayuda de un ruso que reside en una localidad de Málaga, Alexey Sokolov.- Nos enseña otra foto y la verdad es que tiene cara de cabrón.- La operación se llevará a cabo en dos semanas y están al mando la UDYCO y la policía colombiana. Ellos os explicarán mejor el tema, así que a partir de mañana tenéis que personaros en el despacho del inspector García en la comisaría del centro. ¿Todo entendido? Pues a patrullar.

-Sí, comisario.- Hablamos y asentimos a la vez. Salimos del despacho y vamos al patrulla. 

-Se avecina acción compañero. ¿Estás preparado o con el enamoramiento te ha despertado tu lado más cobarde?- Meterse con él es lo más facil del mundo, se pica muy rápido.

-Por supuesto que estoy preparado, coleguita. La pregunta es ¿si yo estoy enamorado de Susana, tú no lo estás de Alex?- He tenido que poner cara de tonto porque el cabrón sigue con su tocamiento de pelotas.- No hace falta que hables, tu cara de tonto habla por tí. Sólo te falta que te salgan corazones en los ojos y vomites arcoiris.- Nos descojonamos y sólo se me ocurre decir...

-Lo que está claro es que han puesto nuestra vida del revés y, amigo mío, agarrate que vienen curvas.

 



LittleLioness1

Editado: 23.02.2020

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