Si la vida te da limones, exprímelos a polvos

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Capítulo 30

ALEX

Marcos no reacciona, se ha quedado como congelado.

-¿Esto es normal? Es para empezar a asustarme o llamar a una ambulancia.- Susana está como yo. No sabemos cómo reaccionar. Marta sale corriendo al baño a vomitar. 

-Coge el megáfono a ver si así vuelve a la realidad.- Voy a por el megáfono al cuarto de Susana y cuando llego al salón se lo paso. Entre todas las canciones que hay en el universo, se pone a cantar un villancico.

-¡CAMPANAAA SOBRE CAMPANAAAA, Y SOBRE CAMPANAAAA UNAAAA!- Llaman al timbre y mientras Susana sigue cantando para ver si espabila y Marta sigue vomitando, yo voy a abrir la puerta.

-Prueba a pegarle dos hostias a ver si espabila.- Abro la puerta y veo a Miguel y a Hugo vestidos de uniforme.

-¡Que pasa guapos! Nos venís de perlas, entrad que mi hermano está en shock.- Ponen cara de "¿Que coño?" y entran rápido aunque Hugo se para un instante para darme un beso. Es un amor y a mi por poco se me bajan las bragas. Entro en el salón y por lo que veo y escucho Susana a cambiado el repertorio a reggaeton y no se ha dado cuenta de la visita. Canta con el megáfono mientras perrea, por supuesto, Marcos sigue en el mismo sitio y con la misma expresión de susto.

-¡SI TU ME LLAMAS, NOS VAMOS PA MI CASA! ¡NOS QUEDAMO EN LA CAMA, SIN PIJAMA SIN PIJAMA!-Justo termina de decir eso cuando se da la vuelta al oir mi tos disimulada y se pone roja al ver a Miguel. Sale corriendo hacia él y se tira encima para abrazarle y besarle.

-¿A mi por qué no me recibes así?- Hugo y sus dudas existenciales.

-Cuando te lo ganes.- Me parto de risa al ver su cara pícara y voy hacia dónde está mi hermano. Hugo ve la gravedad de la situación al oir a Marta llorar y vomitar en el baño. Mientras él y Miguel ven cómo está mi hermano, nosotras nos vamos corriendo a por Marta. Pero antes de llegar, Marcos reacciona, nos empuja hacia atrás y se mete en el baño. Nosotras desde el suelo miramos a Miguel y Hugo pero estos están demasiado ocupados riéndose para ayudarnos. ¡Que cabrones!

-Por cierto, ¿porqué estáis aquí? ¿No estábais trabajando?- Susana es la cabeza pensante y ahora que caigo tiene razón. Miguel deja de reirse para aclararnos la duda.

-Vuestra vecina ha llamado a la comisaria para que viniéramos a ver porqué hacíais tanto ruido. Iban a venir otros compañeros pero Hugo al oir vuestra dirección, los ha convencido para que vengamos nosotros. ¿Que le ha pasado a Marcos?- Hija de puta. 

-Marta está embarazada y el chaval se ha quedado patitieso al oir la noticia, pero muy mal no les tiene que ir ahora mismo porque estoy escuchando gemidos y no son de llorar. En nuestro baño, ya no entro más. A partir de ahora meo en un cubo.- Mira quien fue a hablar, la misma que se tiró a Miguelito picha larga en la mesa.

- Calla que tú lo hiciste en la mesa dónde comemos todos los días.- Se ponen rojos mientras Hugo y yo nos reímos.

-El caso es que aquí el único que no moja el churro soy yo.- La madre que parió a Hugo.

-Si quieres lo arreglamos en un momento, pero recuerda que yo no soy la Barbie pechugona. Cómo no cumplas unas expectativas te nomino.

-Cariño, cuando pruebes lo que tengo entre las piernas se te va a olvidar hasta tu nombre.- ¡UOOOOO! El chaval apunta maneras y me está poniendo a cien. A la vista está que necesito un revolcón, así que suelto la frase del millón para hacer que un hombre haga lo que quieres.

-¡No hay huevos!- A Hugo le cambia la cara, viene hacia mí y me levanta del suelo para ponerme en su hombro.

-Vas a ver cómo huevos me sobran. ¿Habitación?- Le digo dónde está y sale corriendo conmigo en su hombro hacia mi cuarto. Cuando cerramos la puerta escuchamos la de Susana también cerrarse con un portazo.

-Nena, espero que estés descansada que la noche se va a hacer larga.

Me suelta en la cama y se pone encima mía. No paramos de besarnos a la vez que nos quitamos la ropa como podemos sin despegar los labios el uno del otro. Cuando estamos en ropa interior, nos separamos un poco para poder quitarme el sujetador y me fijo en el monumento que tengo delante de mí. Al ver que me he quedado babeando al verle, se pone a hacerme un striptease que me pone a doscientos. Cuando ya me he quitado el sujetador vuelve al mismo sitio que antes y me rompe las bragas. Soy una bocazas pero no lo puedo evitar:

-Eso que acabas de hacer me ha puesto cachonda pero cómo sigas así me quedo sin bragas caras.- Se ríe y me sigue besando. Cuando le quito el boxer negro, lo que noto dentro no es normal. Eso no es un pene, es una anaconda. ¿Todo eso me va a entrar a mí? 

Se pone un preservativo que saca de la cartera y me lleva al quinto cielo en menos de dos minutos. Así seguimos durante horas, hasta que a las seis de la mañana no podemos más y acabamos rendidos. Esta noche me he dado cuenta de dos cosas. La primera, que soy multiorgásmica y la segunda, que no puedo negar que me he enamorado de Hugo y eso me da mucho miedo.



LittleLioness1

Editado: 23.02.2020

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