Si no te hubiese conocido

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CAPÍTULO 1: MI CUMPLEAÑOS

Eran las 8 en punto de la tarde del 18 de julio de 2007. Mi familia y yo estábamos celebrando mi cumpleaños en mi casa cuando, de repente, mi madre se levantó de la mesa.

Ella fue a su habitación y cuando regresó me dio un sobre con una carta dentro en la que se podía leer:

Felices 18 años Lorena. Estamos muy orgullosos de que puedas conseguir tu sueño que desde niña querías: curar a los niños. Por ese motivo te hacemos el regalo de un viaje de a la Región de Lorena durante la primera semana de agosto.

Mientras que la estaba leyendo, me salían las lágrimas de emoción. Me hizo mucha ilusión el regalo ya que tenía ganas de visitar la región.

Con los nervios, no podía coger los billetes de avión y la reserva del hotel que había dentro del sobre.

- Muchas gracias mamá. – Le dije con enternecimiento y alegría al mismo tiempo.

Entonces, mi madre me contestó:

- No vas a ir sola, sino que toda la familia vamos a viajar a Lorena ya que a ti te da miedo volar y te podrías marear.

La verdad es que tenía y sigue dándome miedo las alturas y tenía vértigo. Sin embargo, para el viaje haría una excepción y volaría, aunque tuviera que tomarme la pastilla para el mareo.

El regalo fue porque hice la selectividad en junio y saqué un 9,91 sobre 10 con esfuerzo para poder hacer la carrera de Medicina y especializarme en Pediatría. Siempre quise hacer esa carrera. El saber que puedes curar y salvar la vida de niños me hacía sentir muy feliz.

Además, ese año, cuando estudié la Guerra Mundial y leí el nombre de Lorena como una región, me interesó mucho su historia y cultura ya que tiene el mismo nombre que yo.

En la mesa teníamos refrescos y agua para beber y gusanitos y patatas fritas para comer. Parecía un cumpleaños para niños pequeños. Sin embargo, a mí me gustaba celebrarlo así, son poca comida, pero con la gente a la que quiero.

Por otro lado, antes de soplar las velas, mis hermanas me hicieron y llevaron a la mesa una tarta de galletas en la que se podía leer felices 18 con nata. Antes de apagarlas pedí un deseo: tener apasionantes aventuras en Lorena.

- ¡Ay! ¡Muchas gracias guapas mías! – Le expresé a mis hermanas - Qué detalle tan bonito, ¡Me encanta!

- ¡De nada! – Saltaron las dos a la vez.

Mi padre partió ocho trozos grandes de tarta para mi madre, mis dos hermanas, para él, y para tres primas y para mí.

La tarta era bastante grande y con suficiente nata y chocolate y los trozos que repartió mi padre eran enormes para mi parecer. Por lo que yo no pude terminar el mío porque empachaba demasiado, aparte de que yo estaba muy nerviosa por el viaje y no me cabía nada. Los demás si se la acabaron entera.

Terminamos mi cumpleaños cantando canciones de los años noventa como “La Macarena” o “Wannabe” de Spice Girls.

Primero fue mi turno, que con lo mal que cantaba y sigo cantando, nos reímos mucho. Luego le tocó a mi madre y después a mi hermana mayor y continuó mi hermana pequeña. Posteriormente, aunque mis primas no querían, les obligamos a que cantasen una canción para divertirte. Y finalizó cantando mi padre con un inglés inventado.

Finalizó la fiesta sobre la una de la madrugada. Mis primas se quedaron a dormir en mi casa ya que era tarde y las iban a recoger.

Pasamos un gran día en familia hablando y comiendo. También nos divertimos riendo. Para mí, lo importante fue recibir mucho amor y estar en una agrandable compañía.

El sábado de la semana de mi cumpleaños quedé con mis amigas para celebrarlo en la pizzería.

Elena era la líder del grupo, muy extrovertida con el pelo rizado y castaño, ella quería estudiar periodismo porque su sueño siempre fue salir en la televisión dando noticias.

María era muy tímida, más incluso que yo, ya que le costaba iniciar una conversación, se iría a la universidad para hacer magisterio de educación infantil.

Y Clara era muy graciosa, y lo sigue siendo, contaba los chistes como nadie, hacían gracia solo porque lo decía ella, estudiaría arte dramático.

Yo no sabía qué ponerme para quedar con ellas. No fui mucho de salir de fiestas en mi época de estudiante de instituto. Aunque al final me decanté por colocarme un vestido corto rojo.

Mi madre me llevó hasta el restaurante en coche para que no me cansara mucho ya que me había puesto unas sandalias de tacón y no estaba acostumbrada a llevarlos.



LBALIAS

#6921 en Novela romántica

En el texto hay: amor de verano, viaje

Editado: 14.11.2019

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