Si no te hubiese conocido

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CAPÍTULO 5: UNA JORNADA INTENSA

Me desperté sobresaltada y sudando. Había tenido un sueño, o, mejor dicho, una pesadilla. Aún la recuerdo como si hubiese sido anoche. Soñé que perdía el autobús y cuando iba andando, alguien me perseguía y era Henry. No era obsesión, yo creo que era todo lo que pasó el día anterior.

Nada más levantarme, me duché y me arreglé. En seguida, bajé a desayunar. Cuando me senté en la mesa mi padre me dijo:

- ¿Qué cara tienes?

- La que tengo papá - Le contesté.

- Es verdad, ¿te pasa algo? – Preguntó mi madre.

- No me pasa nada, pero he tenido una pesadilla y me he levantado asustada.

- Cuenta la pesadilla para que no se cumpla – Propuso mi hermana pequeña.

- Era sobre que me perseguían- No iba a decir que era el chico inglés y que vuelvan a comentar sobre él.

Mi familia asintió y desayunamos. Yo apenas tomé una pizca de comida. No me entraba nada.

Salí otra vez sobre las ocho de la mañana. En el autobús me encontré con Carla. Se sentó a mi lado, ya que había un asiento. Con ella estuve hablando todo el camino hasta nuestra parada:

- ¡Buenos días! - Le saludé.

- ¡Buenos días guapa¡ ¿Qué tal? - Me contestó alegremente.

- Pues bien, aunque… no te vas a creer lo que me ha pasado ¿y tú?

- Yo bien también. A ver, cuenta tooodo lo que te ha pasado. Seguro que ha sido con Henry. Has quedado con él al final- Me dijo dándome codazos y con cara de: ai pillina.

- No, no he quedado con él y ni voy a quedar. No me gusta. Qué manía tienes con que quede con él.

- Vaya, entonces, ¿Qué es lo que te ha ocurrido? Respondió sin signos de interesarle lo que le iba a decir.

- Que ayer por la tarde fui a visitar la catedral de la ciudad- No le conté que vi a Charles ni lo del sueño, me lo guardé.

- ¿Eso es lo que te ha pasado? ¿Es que nunca has visto una catedral?

- Oye, no seas así- Le contesté casi enfadada- Pensaba decirte detalles de la catedral, pero he pensado que no es para tanto.

- Vale, no te pongas así.

Bajamos en la parada y mientras llegábamos a la academia Carla me comentó:

- Te he dicho lo de Henry porque veo que se interesa por ti y que no seríais mala pareja. Pero si te molesta no te digo nada más sobre él.

- No pasa nada, tú lo haces por mí. No te preocupes.

Llegamos otra vez sobre las nueve menos cuarto. Esperamos fuera de la clase. A los cinco minutos de estar allí entró Charles:

- Bonjour! - Nos saludó.

- Bonjour! – Contestamos a la vez.

Él se me quedó mirando y sonriendo mientras nos saludada. Carla se percató de ello y se me quedó fija mirando con cara pensativa y extrañada, pero no me comentó nada al respecto y eso era raro.

Casi a las nueve en punto, los alumnos que estábamos esperando para entrar, accedimos al aula.

Otro día más Henry entró de los últimos. Yo no quería mirar a quienes entraban, pero mi ansia por cotillear podía más. Por lo que cuando él pasó, lo vi. Él saludó a todos y cuando pasó por mi lado miró de reojo. Yo lo observé y le seguí con la mirada desde que entró hasta que se sentó. Seguramente en ese momento se me quedó cara de tonta.

De nuevo, Carla me miró fijamente y estaba a punto de decirme algo. Yo creo que mencionó nada de él por lo que hablamos antes.

Las dos primeras horas pasaron muy rápido. También fueron divertidas porque hicimos un trivial de preguntas sobre cultura entre dos equipos y las respuestas del otro equipo eran exageradamente inventadas. Obviamente ganó mi equipo. También nos dieron unos folios con actividades y teoría sobre lo que estábamos dando.

En el descanso todos salimos a desayunar fuera de la academia. Siguiendo con risas del trivial, Manuel, uno de los chicos de Zaragoza, se le ocurrió la idea de hacer preguntas uno a uno. Todas eran sobre nosotros mismos.

Como Manuel sabía varios idiomas ya que estudió la carrera de Traducción e Interpretación, hizo las preguntas en el idioma de cada uno y luego las tradujo a la lengua materna de cada uno.

A Carla le preguntó si tenía novio y que dijese cómo era. Yo pensé que más que un juego fue una indirecta muy directa hacia ella. Ella dijo que no pero que su hombre ideal era Mario Casas. El pobre Manuel se quedó todo chafado, ya que él era todo lo contrario.



LBALIAS

#6912 en Novela romántica

En el texto hay: amor de verano, viaje

Editado: 14.11.2019

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