Silver queen

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Capítulo I

Observé el lugar una y otra vez. Yo no era de equivocarme, nunca lo he hecho, mejor dicho, menos tendría que hacerlo. Ellos me dieron una ubicación donde según yo entendía tendría que estar el tan esperado Academia. Sí, una Academia para nada normal. Seres sobrenaturales vivían en el, cinco razas dispuestas a mantener un secreto: Sirenas, vampiros, licántropos, hadas y hechiceros.

Hace una semana llegó una de mis tías contenta por contar el gran chisme, lo había escuchado de un Ogro el cual se lo comentaba una Sirena. Yo, una hada poco ingeniosa y traviesa por decir, estaba lista para ir. Mamá llamo al día siguiente confirmando lo que hasta ese momento era algo que la gente escuchó. Días después, en un lago llamé a todas mis amigas, llegaron en segundos donde todas nos felicitamos entre nosotras por el nuevo paso. Pero ahora estoy acá, al frente de un arbusto.

—Claro, la buena suerte me viene desde pequeña—Hablé con sarcasmo sentándome en una roca—Si tan solo tuviera una señal.

—¿Kiara? —Me giré al escuchar mi nombre—¿Qué haces por estos lados?

—¿Qué crees que hago, Cristal? —La Sirena sólo soltó un bufido y dio una vuelta alrededor del arbusto, repitió unas palabras y un portal se abrió—Gran señal.

—¿Dices?

—No, nada. Solo susurraba una canción.

Cristal era bastante bella . Su cabello castaño y lacio caía como una cascada, siempre vestía elegante y nunca faltaba una joya de oro sobre sus muñecas. La conocí cuando tan solo tenía 7 años, desde ese momento nunca más nos separamos.

Cruzamos juntas. Fue bastante extenso para ser un portal, pero que no causó ningún daño o secuela. Al ver mejor el castillo se podía distinguir de mejor forma, ya no eran solo uno, si no que dos. Muchos hechiceros y hadas caminaban de un lado a otro apresurados. Los licántropos eran una especie bastante floja, por lo tanto, no era nada nuevo verlos dormir por algunos lados o hasta en clases.

Cristal me avisó que buscaría a las demás. Yo solo esperé en una banca, mientras miraba mejor todo. Al cabo de un rato una chica se me acercó.

—Vamos, levántate. Hoy conocerás mejor el lugar.

Al principio me costó entender. No la conocía, menos quería ir con ella. ¿Y si me secuestra o me mata? Pobre de mi madre sin una hija.

—No pienses estupideces, soy la encargada de presentarte esto—Señalo el castillo del lado derecho—Tampoco es como que quiera convertirme en la Cenicienta, querida.

Mierda, conocía ese sarcasmo y el hecho de poder leer los pensamientos. Era una vampira, de las más puras.

—Iré, solo con una sola condición—Asintió—Necesitó tu nombre.

—Olivia, soy Olivia Munter. Ya vamos, bastante tarde es.

Seguí sus pasos. Casi la mitad de sus decoraciones o puertas eran de oro, me sorprendió, pero estaba claro cuán importante es.

Olivia miraba de reojo cada segundo, eso me incomodaba por completo. Una chica extraña mirando un hada, completamente inofensiva. Mis poderes eran fuertes, pero no lo suficiente para derrotar un vampiro o licántropo.

—No tengas miedo, no le haré daño a un pequeño ser como tú.

—¿Tenerte miedo?¡Ni en tus peores sueños!

—Si, "claro"—Odiaba su maldito sarcasmo, la odiaba por completo.

Los pasos se hacían bruscos y pesados. Despertó mi lado más oscuro. Quería quemarla viva.

—¡¡¡Niña!!!—Se escuchó el grito por todo el castillo. Vaya voz.

—Otro problema... Quédate en este lugar, no vayas a dar un paso o adiós mariposa.

Quede quieta, como un cubo de hielo.

"Si esa chupa sangre usa sus poderes en mí, la mato". Sentí unos brazos rodear mi cuerpo.

—Aquí estás, té extrañé un montón pequeña saltamontes—Era como una melodía, juraría que era una Sirena. Kyla es un licántropo, odiosa desde pequeña, sin embargo, con nosotras era muy distinta.

—Kyla, tú y tu olfato.

—Tenía que tener al hada cerca. Cambiando de tema, los chicos están para comerlos.

Reí ante las mismas palabras de siempre. Algún día tendrá al chico destinado, así no seguirá cazando. Nadie estaba con ella, eso era raro, donde una caminaba la otra también.

—Las chicas están con un ser sobrenatural distinto. ¿Sabías qué estos castillos esconden fantasmas?

—Eso es... ¿raro? —Comenzamos a caminar—Es bello, todo acá este hecho justo en su medida. Es perfecto.

—Quitando esto—Señalo un retrato de su abuela—Odió tener familia tan importante. En la manada es el único orgullo, uno de ellos por estos lados es un tesoro y yo no quiero ser ese tesoro.

—Se positiva por un momento. Aprenderemos mejor de nosotros mismos, sabremos conocernos.

—Eres tan inocente, querida. Ya, va, dejemos este tema atrás—Cruzamos un pasillo, este daba a una puerta. Un jardín perfectamente podado se podía admirar, causaba relajación—Intenso lo de hace un rato. Ese grito no pasó por alto.



Scarlet.C

Editado: 13.10.2019

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