Simplemente Eres Tú

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Regresé

John Guzmán estaba preparando el desayuno cuando escuchó el timbre de la puerta resonar en todo el departamento. Frunció el ceño mirando la hora porque no esperaba ningún visitante, sus padres no tenían idea de donde vivía y dudaba que alguna de sus hermanas viniera a buscarlo a esta hora. A menos que fuera una emergencia con su padre como en algunas ocasiones ha ocurrido.

Limpió sus manos en los pantalones de pijama negros que tenía puestos y caminó en silencio a la puerta sin dar alguna señal de encontrarse dentro. Miró por la mirilla de la puerta con confusión y abrió los ojos sorprendido al notar a una chica muy familiar luciendo fatal frente a su puerta. La abrió rápidamente envolviéndola en sus brazos y miró al pasillo para asegurarse que nadie veía.

– ¿Qué ocurrió? – pregunta John cuando cierra la puerta con ambos dentro.

– Perdimos su rastro – lloró Geanin Schneider limpiando su nariz para articular mejor sus palabras – Leila desapareció del mapa hace dos días y no podemos encontrarla.

Ahora mismo lucía igual a su prima, el cabello castaño largo y ondulado hasta los hombros porque no le agradaba tenerlo largo. Sus ojos cafés acuosos por las lágrimas y la ropa negra deportiva haciéndola ver perdida un poco. John no sabía cómo procesar la información ¿Leila estaba perdida? La única forma que eso ocurra es que Margaret la haya capturado, ella le había explicado todo hace un año y deseaba con toda sus fuerzas estar equivocado al respecto.

– ¿Cómo es posible? ¿Qué fue lo que pasó?

No podía hacer otra cosa que preguntar, se sentía frustrado por no estar con Leila para encontrar a Isabel, pero él tenía responsabilidades en ese país que no podía abandonar. Responsabilidades de la que Leila era conocedora y nadie de su familia lo sabía, ellos acordaron mantener el secreto hasta que el asunto de su hermana fuera solucionado. Tal vez algún día él se convertiría en un integrante más de la familia, pero desde que habló con Leila hace dos meses para que diera ese paso con Nathan no estaba tan seguro al respecto.

– Ella estaba en la fiesta de verano como cada año – explica Geanin tomando asiento en uno de los muebles que le ofreció John para que se calmara – Me escribió para que la recogiera en la mañana en el aeropuerto porque su vuelo saldría a las tres de la mañana y de la fiesta saldría directamente hasta aquí. Cuando llegué al aeropuerto ella no estaba entre los pasajeros, llamé a su teléfono y atendió una chica alemana que no sabía hablar muy bien español. Intentó explicarme algo sobre Leila pero el llanto no le dejaba hablar muy bien. Lo único que entendí era que ellos la tenían.

Ellos la tenían. Eso no era bueno, si Margaret Schneider tenía a Leila, ya para estas horas la chica debe estar muerta. John se levantó del sillón con las manos en su cabello y caminó por toda la estancia intentando pensar dónde podría estar Leila en esos momentos. No podía decir que conocía cada uno de sus contactos, ella lo mantuvo al margen de todo por su seguridad, fue un estúpido al aceptar mantenerse en el anonimato sabiendo el peligro que corría la chica en ese país. Por lo menos debía tener un número de emergencia para localizarla.

– John…

Geanin se calló abruptamente al notar la pequeña entrando a la estancia, una niña de cabello castaño y ojos oscuros estaba con un pijama arrugado y su rostro mostrando la clara señal de estar recién levantada. En su mano izquierda tenía un oso de peluche rosa algo viejo y su mano derecha estaba tallando uno de sus ojos mientras miraba a John.

– Papi, tengo hambre – dijo la niña congelando a Geanin en su lugar.

¿John tenía una hija?

– En un momento te llevo el desayuno, Amber – dice John nervioso señalando su habitación – Ve a buscar tú ropa para ir a casa de Adeline ¿sí?

La niña sonrió emocionada asintiendo con la cabeza y regresó corriendo a su habitación en el pasillo del departamento. John maldijo bajo por permitir que Geanin la viera, caminó a la cocina tomando el cereal que estaba preparando para la pequeña y le dio una mirada a Geanin para indicarle que no dijera nada sobre Leila mientras la niña estaba con ellos. La chica Schneider asintió aturdida observando los movimientos de John y volvió a tomar asiento en el mueble.

Esa niña era una hermosa chica de cabello castaño y ojos oscuros, muy parecida a John por la piel pálida que poseía y algunos rasgos de la cara, pero la altura y su oso de peluche fue lo que llamó la atención de Geanin.

– En un momento vuelvo – dice John adentrándose al pasillo con una bandeja de comida.



Laczuly0711

Editado: 22.08.2019

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