Simplemente Eres Tú

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Simplemente Eres Tú

La vida trata de cerrar ciclos; toda amistad perdura si así el destino lo desea, los amores del pasado vuelven si estaban predestinados a encontrarse y las experiencias de vida se encuentran cada día a cada paso.

Nathan Zuzak era una persona cubierta de rencor hacía los Schneider cuando tenía quince años, hasta que conoció a una chica de esa familia que cambió la visión de todo. Era una persona sola en todo el vasto mundo, que llenaba el espacio leyendo e inventando mundos más allá de su imaginación. Ahora trece años después está observando la plaza de un pueblo maravilloso, con las estrellas cubriendo su cielo mientras espera la respuesta de una Schneider sobre la entrega de su corazón.

Nadie sabe de quién se va a enamorar, por eso no se debe odiar sin conocer, no se debe juzgar sin saber, y mucho menos se puede negar sin intentar. Para todo existe una segunda oportunidad. Lo que espera tener el chico alemán mientras espera a Leila Schneider en esa plaza.

Antes de quedar con ella en ese lugar estaba en la casa de John, hablando sobre aspectos del pasado, presente y futuro. Allí comprendió el por qué Leila se fijó en alguien como él. te escucha sin hablar, te aconseja cuando lo necesitas y te perdona sin importar nada. Personas como él no hay en el mundo por todas partes, son escasas y ellos tienen la fortuna de convivir con alguien como él.

Se enteró que Leila y John tienen una maravillosa niña llamada Amber, sabe que la niña adora a su madre, pero que no se casará con su padre porque ama a otro. Cualquiera pensaría que él se alejaría por el asunto de la niña, pero en cambio, se va a quedar para apoyarla, cuidarla de la mano de John si se lo permiten. Fue lo que la vida le enseñó: amar a todos por igual y no odiar a nadie. Amber es una Schneider también, pero ella, como Leila no es culpable de lo ocurrido con Margaret y su hermano. En realidad nadie tiene la culpa, todo recaía en Danel y el chico se encontraba muerto. Su corazón no podía seguir albergando oscuridad, odio, tristeza. Debía cerrar ciclos antiguos y abrir ciclos que lo llenarán de alegría y amor.

– Hola, Nate.

El hombre levantó la mirada confundido por la voz y fue cuando notó la presencia de alguien inesperado. Alguien que alguna vez advirtió en el pasado y no pensaba volver a ver. Lo que sea que esa persona dijera lo lastimaría, tanto él como Nate ganaron el corazón de la chica y para nadie era un secreto. Leila también podía escogerlo a él para ser feliz.

– ¿Puedo sentarme? – Pregunta Anthon Carrington con media sonrisa señalando un espacio en la banca.

– Claro – Respondió Nathan ante la intensa mirada verdosa del chico. No sabía por qué, pero su sola presencia lo mantenía cohibido en el asiento, cualquier palabra de él servirá para lastimarlo.

– He venido a hablar de ella – Explica Anthon tomando asiento a su lado con una amplia sonrisa en el rostro mientras observaba el cielo sobre ellos – Me imagino que ya sabes de la existencia de Amber ¿verdad?

“Anthon y yo no terminamos en buenos términos la última vez. No todos los días tu mejor amigo tiene una hija con la chica de la que estás enamorado”. Recuerda las palabras de Nate cuando le habló sobre su relación con Anthon, miró al suelo con melancolía y suspiró asintiendo. Cuando habló con John se sentía un poco mal por el chico, había cortado lazos con su amigo de toda la vida y se le notaba triste al hablar de él. No podía imaginar cómo se sentía Anthon cuando piensa en la hija que tiene Leila con John. La traición que debió sentir al enterarse.

– No odio a John y mucho menos a Leila por eso – Dice Anthon mirándolo. Nathan lo miró sorprendido sentándose erguido en la banca – Me lastimó en su momento, pero no puedo seguir con ese sentimiento ahora. Ellos tomaron esa decisión, sentían algo el uno por el otro y no podía quitarles eso. Por eso lo acepté, hablé con Leila y luego de hablar contigo hablaré con John. Es momento de cerrar ciclos ¿no lo crees?

– Leila…

– Está en el lugar donde todo comenzó – Interrumpe Anthon – Las respuestas las recibirás cuando termines de hablar conmigo.

– ¿Qué tengo que hablar contigo?

– Que pase lo que pase la entenderás, diga lo que diga la aconsejarás – Lo mira – Leila no es una chica que entiendes de la noche a la mañana, tampoco aquella que tiene un manual para indicar como convivir con ella. Ella es una chica espontanea, única, no la encuentras en todas partes y eso es algo que debes saber. Te lo digo por experiencia, tuve la oportunidad de hacerla feliz, pero no la aproveché; también éramos chicos inexpertos para ese entonces, no lo sé. El destino lo decide todo – Se levanta con las manos en los bolsillos y sonríe – Y yo tengo la fortuna de tenerla a ella y a mis amigos. Falta que aceptes tu destino.



Laczuly0711

Editado: 22.08.2019

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