Simplemente Eres Tú

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Vamos Por Tu Hermana

Nathan

– Entonces, Leila nunca dejó de buscarme – Dice Isabel mirando al suelo anonadada por lo que acabo de confesarle – Todo este tiempo ¿Ella me estuvo buscando? ¿Sin descanso?

– Exactamente – Termino de abrochar la camisa negra en mi cuerpo y la miro con media sonrisa – Leila dio su vida para que tu vivieras con bien durante tu infancia. Te otorgó la oportunidad que ella no conoció.

Hace dos horas vino mi hermana con una maleta, allí descansaban diferentes prendas para que me cambiase y escape del hospital. Escuche a Ydyal decir que el asunto de Leila estaba cubierto, pero nunca estaré tranquilo sabiendo que ella estaba con esas personas. Además, ya estoy enterado de la presencia de Alec Obercot en este territorio y no me agrada en lo absoluto.

– Y yo ni siquiera la recordaba.

– No es tu culpa, Isabel – Me giro con una mueca para mirarla y sonrío – Eras apenas una niña cuando Margaret te secuestró.

Me duele verla de esta forma, ella se culpa de todo lo que ocurrió con su hermana, de la forma en la que no pudo ayudar a Leila para encontrarla. No la culpo, existió un tiempo en el que yo también me sentí así con la vida. Donde no veía nada a color sino que toda mi existencia era gris, todo acudiendo a mí luego de la muerte de Francis. Sin mi hermano yo perdí la razón, pero con el tiempo entendí que tu vida no acaba con la pérdida de un ser querido. Que debemos vivir por ellos, para que su existencia no sea olvidada.

Mientras la miro allí sentada con la mirada gacha pensando en las miles de formas que pudo ayudar a su hermana a mi mente venía mi propia imagen. Cuando tenía quince años y acababa de ver la muerte de mi hermano.

Me encontraba en los pasillos de la secundaria con las manos en los bolsillos mirando todo con aburrimiento. El partido de futbol había terminado, André ya había desaparecido con cuatro mujeres listo para hacer su mejor movimiento y Francis, él debía estar con su novia en estos momentos.

Por momentos como estos me pregunto ¿Qué se siente tener una novia?

No es un secreto que tengo muchas candidatas perfectas para ser mi novia, nos tienen catalogados como los hermanos más ardientes de la secundaria. Pero ninguna de ella me importa, la que vienen a declarar su amor hacía mí son personas vacías. No tienen una chispa única en sus vidas. No lo sé, tal vez solo estoy usando eso de excusa para no comprometerme con nadie.

Todavía no ha llegado la indicada.

Abro mi casillero con un movimiento sin prestar atención a las personas que pasan detrás de mí, tomo mi mochila llena de libros y lo cierro. No soy muy amante de los deportes, sí, hago ejercicio regularmente, pero hacer deporte no es algo que me apasione como lo hace la lectura.

– ¡Nate! – Dice mi mejor amigo jadeando a mi lado. Lo mire con el ceño fruncido mientras recupera el aliento, tenía las manos apoyadas en las rodillas, respiraba aceleradamente y su cabello se le pegaba al rostro por el sudor. Incluso estaba más pálido de lo habitual.

– ¿Qué pasa Patrick? – Pregunto preocupado. No es normal que él estuviese de este modo solo por correr.

– Es Francis…

– ¿Qué sucede con mi hermano?

Una sensación de pesadez cayó sobre mi cuerpo de pronto, apoye las manos en los casilleros jadeando y cerré los ojos. Esto es algo nuevo para mí, se siente como si estuviera siendo ahorcado por una fuerza extraña. Como si mi alma se resquebraja con cada respiración que hago.

Solté mis pertenencias en el suelo sin importarme que algo se dañase, ignore lo que decía Patrick sobre mi hermano y simplemente salí disparado por el pasillo en dirección al campo de futbol. Mi pecho y mi instinto me decía que fuera a ese lugar lo más pronto posible. Al girar en el pasillo con rapidez terminé chocando con uno de los chicos Hoffman, lo miré con el ceño fruncido y él solo siguió corriendo por el pasillo con su ropa cubierta de lodo. Era Danel, él y Draco tienen rasgos muy diferentes. Giré el rostro al campo de futbol frente a mí, André pasó corriendo a mi lado cubierto de sangre llamando a alguien y yo palidecí. La sensación en mi pecho no hacía más que aumentar.

– Le dijimos a tu hermano que no se metiera con nuestra familia y no nos obedeció. Estas son las consecuencias – Dice Draco deteniéndose a mi lado con los nudillos cubiertos de sangre.

No lo pensé, solo quería saber qué diablos pasó.

Acorralé a Draco Hoffman en la pared del pasillo con fuerza sumamente molesto, él me miró con molestia y yo simplemente le di un golpe certero en la barbilla. Me importaba muy poco que él fuese mayor que yo, lo quería ver en su peor estado.



Laczuly0711

Editado: 17.08.2019

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