Simplemente Nina

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Cápitulo 24

   El Moscú, como siempre, sobre todo en invierno, rebalsaba de gente bebiendo café. En lo que iba de la mañana, ya había equivocado tres pedidos. Pero esta vez, no me había dado ninguna racha de melancolía. Todo lo contrario. No podía despegar la mente de mis preocupaciones: Tommy y Baltazar. Le daba vuelta al asunto de derecha izquierda y viceversa, hasta el hartazgo. Nico con sus aportes no ayudaba demasiado.

-¡Nina, por dios! ¡Pensá antes de actuar! –Nico estaba realmente insufrible.

-Es lo que trato de hacer, pero al mismo tiempo estoy atendiendo a cincuenta personas. Y solo tengo un cerebro.

-¡Cada cosa tiene su momento! En cuanto llegues a tu casa –retrucó –pensás. Antes de verlo al tipo ese.

-Baltazar –insistí.

-Como sea que se llame el condenado.

-Hablás de él como si de un criminal se tratase. Y solamente dimos un paseo y tomamos café –lo miré significativamente -¿Tan malo es eso?

-No eso no es lo malo –dejó lo que estaba haciendo y se acercó. Mal augurio –lo malo es que te conozco y conozco a los de su clase. Simplemente no quiero verte mal. ¿Tan malo es eso? –se burló.

-Está bien –dije entre susurros. Lo último que quería era ser la atracción del Moscú –veremos que sucede. No podemos juzgarlo antes de conocerlo. 

-Hay gente que mejor no arriesgarse a conocer Nina, lo digo por experiencia –respondió como si lo supiera todo de la vida.

-¡Basta Nico! –Había logrado hartarme –Lo decís como si fuese un indeseable. ¿Acaso lo conoces? –mascullé con rabia.

-¡Está bien Nina! ¡Vas a terminar dándome la razón! –dijo enojado.

  Era de no creer, prácticamente me trataba de tonta y era él el enojado. Suspiré y traté de controlar los impulsos de propinarle una cachetada y continúe con mi trabajo, a duras penas claro.

¡Gracias por leer!

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Meel Sol Gual

Editado: 23.10.2018

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