Simplemente Nina

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Cápitulo 75

-¿Entonces cuando fue que elegiste ese nombre para el bar? –me giré dentro del agarre de sus brazos tibios.

-Cuando entendí –respondió sin abrir los ojos. Era un domingo de sol soñado. Pero ninguno de los dos quería asomarse fuera. Queríamos quedarnos así. Abrazados hasta el hartazgo.

-Me gusta –dije sinceramente. Estaba más que alagada.

-A mí también.

-¿Por qué tardaste tanto en decírmelo?

-Era una sorpresa Nina. Y las sorpresas son sorpresas –me miró y sonrió como amaba que lo hiciera. Estaba loca por Tommy. Loca de amor. Loca de lo que fuera, mientras fuese con él.

   Suspiré entre sus brazos y ya no dije nada más. Me quedé sintiendo su piel sobre mi piel, sus dedos enroscado mi pelo. Su perfume envolviendo al mío. Nuestros cuerpos juntos. Ahora que veía el  invierno desde el verano, lo sucedido no se veía tan gris, tan dramático. Ahora que era feliz con la persona que me hacía feliz.

  Me estiré y volví mi cara a la de Tommy. Descansaba sobre mi hombro y se había vuelto a dormir. Me volví a girar pero esta vez hacía la mesa de luz. Tomé de ella el folleto del bar con su nuevo logo y su nuevo nombre.

-“Simplemente Nina” –leí. Así se llamaba el bar.

-Simplemente la mujer que cambió mi vida –susurró Tommy entre mi pelo. Y ya no seguí perdiendo el tiempo con el folleto.

 

Fin

¡Gracias por leer!

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Meel Sol Gual

Editado: 23.10.2018

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