Sin esperarlo....

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Capítulo 23

Camila

Estas semanas han sido super estresantes, las dos primeras he estado de cabeza estudiando, repasando y explicando a otros para prepararnos para los exámenes y las otras dos exámenes que nos hacían salir humo de nuestras cabezas, pero por fin hoy era el último día que la universidad nos atormentaba por este semestre y de ahí casi dos meses de vacaciones

-Cómo saliste – me dice Briana al toparnos

-Todo bien, pero estoy completamente exhausta, necesito dormir un día entero para tratar de recuperarme, aunque aun hacen estragos todas las tazas de café que he tomado, no se si quiero dormir o seguir en el correteo – le digo enseñándole mi mano temblorosa por tanta cafeína en mi organismo

-Vamos a sacarte esa cafeína de encima – me agarra del brazo – nos vamos de compras para nuestro viaje a Las Vegas

Me había olvidado completamente de eso, estaba tan enfrascada en mis estudios que se me había pasado por alto lo del viaje

-Me había olvidado – digo apenada – En realidad estoy cansada y creo que en Las Vegas no es precisamente el lugar para descansar

Briana se echa a reír – mujer estamos demasiado jóvenes para pensar en cansancio que cuando tengamos canas será el momento de descansar, antes de eso a gozarla – y me hala mas para ir hasta su coche

-Pero yo traje mi carro y no lo puedo dejar aquí – le digo deteniéndome un poco

-No te preocupes, voy a dejar las llaves a Suarez (guardián del estacionamiento de la universidad) y ya mandaremos a alguien a recogerlo – la miro con ojos impacientes

-Ya está bien, vamos, pero si a mitad de camino se me pasa el efecto de la cafeína y me quedo dormida me tendrás que llevar a cuestas hasta a mi casa – Ambas soltamos unas sonoras carcajadas

Yo me acerco a mi carro para sacar unas cosas y pasarlas al carro de Briana y veo que ella está hablando por teléfono

-Ya esta solucionado, en una hora vendrán a retirar tu carro – la miro y se que mi cara tiene un gran signo de interrogación – no te preocupes

Salimos de la universidad dirigiéndonos a unos de los centros comerciales mas grandes de la ciudad. Briana visitó todos los locales, se probó todo lo que quiso y compró la mayoría de las cosas que había escogido, en cambio yo solo compre lo que en realidad me interesaba y necesitaba

Ya agotadas Briana me fue a dejar a mi departamento, iba con fundas y paquetes sosteniendo de todas partes hasta en mi boca llevaba agarraba una funda, cuando yo con mi torpeza tropiezo con un escalón y todas las cosas se me caen, veo unos pies junto a mi y alzo a cabeza y veo que Bruno estaba en ese momento agachándose para ayudarme

-Deja, no es necesario – le indico

-No hay problema, no te voy a dejar con todos los paquetes y tu desparramada por el piso, te ayudo – empezó a recoger las cosas y nos dirigimos al elevador, marco el piso que corresponde y el trayecto fue en un total silencio

-A que has venido? – pausa – y como sabes donde vivo? – me sonríe

-Briana me pidió que le pidiera al chofer que fuera a recoger tu carro a la universidad, pero preferí ir yo, quería aprovechar la oportunidad y verte – lo quedo viendo extrañada después de oir todo lo que ha dicho

Justo cuando iba a contestar el pitido del ascensor me detiene – Muchas gracias – Estaba agarrando los paquetes que el estaba cargando pero se separa y dice – Te acompaño hasta tu puerta, no vaya a ser que en estos pasos y con todos estos paquetes te medio mates – dice burlonamente

Le clavo la mirada y me volteo molesta metiendo la mano en mi cartera para buscar las llaves del departamento y poder entrar y dar por terminado todo esto. Abro la puerta de par en par para recibir los paquetes pero el no los suelta

-No me vas a dejar entrar? – dice con tono burlesco – ni siquiera me vas a dar propina por subirte las cosas – ya con una sonrisa en su rostro – por lo menos un vaso con agua

Lo dejo entrar con mala gana – por favor deja las cosas ahí – señalo cerca del gran sillón en la sala y me dirijo a la cocina

Abrazo a mi viejita y siento un calor en mi espalda, era la mirada de Bruno que la tenia encima de mi, me volteo y digo – Nana te presento a Bruno, el es hermano de Briana – la suelto y ella extiende su mano para saludarlo y Bruno la estrecha afectuosamente

-Ya conociste a mis padres hace unas semanas pero ella es mi nana, mi segunda madre

-Mucho gusto, Bruno Rinaldi

-Niña quieres que les prepare algo? – nos queda viendo – la cena esta casi lista, se van a quedar a comer?

-Si – él

-No – yo

Nana nos queda viendo y yo bajo la mirada

-Disculpa, pensé que tenías otros planes – digo avergonzada – Te gustaría acompañarnos a cenar?

-Por supuesto, pero si yo ayudo – dice – Nana – pausa – le puedo llamar Nana? – Cuestiona

-Si niño Bruno, todos los amigos de mi niña me llaman así

-Perfecto, nana dígame que esta preparando para ayudarla

-No es necesario niño Bruno, solo es cuestión que termine el tiempo de cocción y sirvo la comida, gustan algo de beber?

-Nanita, yo quiero un jugo de naranja, pero para la cena saca una botella de vino – Nana se sorprendió porque en casa yo no ceno con vino pero ella asintió con una sonrisa en sus labios



Kaecore

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En el texto hay: amor, amistad, dinero

Editado: 08.01.2019

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