Sobre pecados y sus muertes

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VI

Informe al superior

Bien revisemos hasta ahora que es lo que tenemos.

En el caso de Robert Suniaga solo una nota, en la cual se le acusa del asesinato de una mujer embaraza, y la validez está en que una semana antes el camión que manejaba Robert le arrebato la vida de Emily Torres. El móvil del homicidio es la venganza.

En el de Desire Guitian igual, solo una nota, en la que se le acusa de ser adultera, lo cual sabíamos antes de encontrar su cuerpo por una carta de fecha reciente encontrada en uno de los cajones de la mesita de noche del fallecido Robert.

En el caso de Raymund Tovar en la típica nota escrita por una máquina de escribir se le acusa y no sin razón de ofrecer sacrificios a un dios extraño, además de ello fueron encontrados uno cráneos que contenían sangre, uno el de la propia víctima y el otro aún se investiga.

En el de Salomón Mora se le acusa de tener relaciones con madre e hija, lo que sin duda es cierto ya que el hombre no solo violaba a su hija sino también a su sobrina.

En el de Ronald Medina se le acusa de desobediencia a dios, en el fueron hallados unos cabellos perteneciente al padre miguel, quien padece de alopecia, y vio al joven marcharse.

El último asesinato es el único que nos ha acercado a personas que tengan el carácter religioso que creo debe tener el asesino, pero sin embargo no hay nada que nos diga que uno de los padres es el autor de tan atroces crímenes.

Los casos tienen en común la violencia y las notas acusatorias.

Aunque aún no tenemos huellas o indicios que nos lleven al culpable, sé que está cerca, por ello el detective Daniel y yo continuáremos formulando hipótesis e investigando más al respecto.

 

 

Daniel me pregunta casi cada día, desde que conocemos al padre Samuel porque veo en el al culpable, pero no se la respuesta, ¿veo un aura a su alrededor que me dice que miente? ¿Soy capaz de ver a través de sus ojos? ¿Por qué no considerar con más frecuencia al sacerdote Miguel?
El problemas no es que no lo haga, el problema es que a pesar de considerarlo un sospechoso más, él se escapa ante la posibilidad de que sea Samuel, ese padre como ademanes alegres y para mi poco honestos, siempre que le veo a los ojos percibo en ellos la burla de quien se sale con la suya, mientras Daniel casi corre a sus brazos, en espera del ofrecimiento del maravilloso te que ese vejestorio prepara.

Puede que este obsesionada pero no lo veo claro, quizás llego el momento de echarme al agua, aunque lamento profundamente que este solo sea mi primer caso y quizás el ultimo debido a mi incompetencia.

Todas las noches antes de acostarme pienso en las personas que han sido asesinadas, personas a las que no pude proteger y las que aún no he podido darles justicia, me siento agotada, como cuando levantaba mi voz tras la muerte de mis padre, cuando le decía a la policía que las cámaras de seguridad si funcionaban, que yo misma había podido ver la llegada de mi tía tras la violenta muerte de mis progenitores porque estaba escondida allí, en ese entonces no me escucharon y no pude hacer nada para obtener la justicia que pedía, al contrario me hicieron callar, fue llevada a psicólogos, iglesias y centenares de parques con la intención de quitar ese recuerdo de mi cabeza, pero una vez que vives una injusticia es imposible que la olvides, no importa cuanta basura quieran hacer entrar en tu cabeza.

Cada vez que pienso en estos casos me reprocho por haber tomado esta carrera ¿Qué me hizo creer que yo podía hacer justicia? ¿Qué me hizo creer que toleraría las muertes que abundan en este trabajo sin recordar la de mis propios padres? ¿Por qué pensé que olvidaría el momento en que mi padre vomitaba sangre después de recibir un balazo en la frente? ¿Cómo me creí capaz de olvidar la mirada de mi madre mientras se desangraba? ¿O el terror previo, cuando me ocultaba bajo la cama?

Mis ideas de justicia parecen escapar de mí, siento arder mi cabeza mientras un par de gruesas lágrimas resbalan por mi mejilla, me obsesioné con lo que llamamos justicia, olvide que no puedo darla porque no me pertenece… cierro los ojos sintiendo que el cansancio se apodera de mi.

 

 

 

El ruido de mi celular me hace entreabrir los ojos, ¡dios que hora es! Intento incorporarme pero fallo en el intento, ¿Por qué me duele tanto los huesos? Me quejo del dolor, mientras mi mano derecha viaja en busca de mi celular en la mesita de noche.

¿Hola?- digo al llevarme el celular al oído.

-Ester levántate.- los ojos se me cierran pero no estoy segura de sí es por el cansancio.

-¿Cómo sabes que…-lo veo, grito y a cambio recibo una carcajada, lo miro con los ojos pesados- ¿Cómo y por qué entraste aquí?

-Tu puerta estaba abierta, así que solo tuve que empujar-

-Yo no deje la puerta abierta- un recuerdo de mi dejando la puerta entre-abierta acude a mi mente ¡demonios en que estaba pensando!, oh, si en nada realmente me sentía mal, finalizo la llamada.- ¿Qué haces aquí?

-Al parecer a alguien se le pegaron las sabanas hoy- señala el reloj que hay sobre mi mesita de noche, 10.15, intento levantarme nuevamente en vano, me tiro nuevamente sobre la cama sin hacer caso de nada de lo que me dice Daniel. Siento que moriré en pocos minutos.



dugahail

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En el texto hay: muertes, justicia, suspenso

Editado: 21.07.2018

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