Sobreviviendo a la Vida

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Es lunes, la madrugada no es nada alentadora, me levanto con un frío en todo mi cuerpo, hoy inicio mi último año en el colegio, muchos dicen que es el mejor de todos, otros ya se quieren ir (como yo) pero otros dicen que no hay nada mejor que el colegio (también estoy de acuerdo) me levanto y me tomo una ducha con agua caliente, no soporto el frío que me entra por todo el cuerpo y me deja pensando que no puede ser un buen año. Siempre es así, pienso que en cualquier momento podría quedar en otro salón sin mis amigos, quedarme solo y quedarme sentado al lado de la ventana del salón imaginando que pasaría si estuviera en otro lado, imaginándome afuera del salón, acostado en la hierba con el sol en la cara, disfrutando de la brisa y del sonido de los árboles al mover sus ramas en una danza armónica y única, mirando el cielo azul y despejado, sin ninguna interrupción de alguien o algo, en conexión con la naturaleza y estando en paz conmigo mismo... Pero no puedo tener ese momento, ahora nos ahogan con tareas y trabajos del frío mundo de la razón, pero que a fin de cuentas es lo que nos mantendrá en este mundo y no terminar de una manera que nadie quiere.

Tomo el desayuno rápidamente y mi mamá me desea buen primer día, salgo a la mañana fría y el cielo encapotado por las nubes, se escucha el constante ajetreo de las rutas por recoger a los estudiantes según el horario dicho, otros con la prisa por llegar al trabajo, pero nadie tiene el tiempo para mirar como aparece el sol en el cielo poco a poco, como la mezcla de los colores queda marcado en el cielo mientras las aves se van despertando y comenzando con su habitual canto.

Voy en dirección al paradero del bus y espero pacientemente a que llegue.

Todo es tan sencillo, tan feliz a veces y tan complicado otras, que no sé a veces ni que hago, pero muchas veces no me complico demasiado y simplemente me relajo para no enojarme por algo.

Entro al bus y me siento en la parte de atrás, me gusta ir atrás para mirar a las personas que van entrando y (como muchos aseguran) puede que vea al amor de mi vida por unos segundos o minutos antes de que se vaya y todo vuelva a la normalidad, es bueno estar así, en un ir y venir, ver cómo unas personas están desesperadas por algo que muy posiblemente solo ellas entiendan mientras que otras llevan a vida con tranquilidad y paz... Conozco a varios amigos así, que se relajan y muchas veces se dejan llevar por la vida y también son más felices que yo por eso, porque yo a veces también soy una de esas personas que olvidan lo sentidos y solo se preocupan por llegar temprano a su destino y no nos damos cuenta de las maravillas que nos rodean cada día a cada hora.

El bus se mueve estrepitosamente cada vez que hay un hueco en la vía, pero no me perturba porque llevo mis audífonos puestos escuchando música movida así que no pienso en ello. Es muy importante la canción, la letra puede parecer muy vacía pero a mis 16 años estoy seguro que a veces es importante tomarse una noche de fiesta, disfrutar con amigos y vivir eso como si fuera el último día, sin preocupación alguna, pero claro, tampoco podemos estar todos los días así, es cuestión de equilibrios, muchas veces la vida se basa en eso, en estar en equilibrio y nunca inclinarse hacia un extremo.

No dejo de pensar que odio el colegio pero también me parece algo increíble pues es de las pocas veces que puedes hablar normal con amigos que si son amigos, con personas que ves tan seguido que conoces mucho de ellos y los apoyas cuando puedes, pero tampoco me gusta porque sencillamente no puedo ser muchas veces quien en realidad soy, lo que me lleva a las etiquetas, esa manía por clasificar todo es horrible, no todo se puede clasificar y nosotros somos tan tercos que lo hacemos una y otra vez con terribles resultados...

Mi mirada pasa por la calle y por el desastre en la que está, miles de papelitos están tirados por todas partes y también sucios porque en la noche llovió, un ambiente muy deprimente para ser verdad, mi ciudad nunca se ha destacado por ser muy bonita, pero si es de las más grandes así que acá se puede encontrar todo tipo de personas, desde el sur del país como del norte, extranjeros y muchos más.

Llego a mi destino y me bajo rápidamente para que no me lleve a otra parte, siempre tengo miedo de que en algún momento el bus siga de largo y me deje en algún lugar desconocido.

Camino con aire cansado... Ni siquiera han iniciado clases y de cierta manera me siento cansado, este año es el último y nunca he deseado tanto salir del colegio, es un gran cambio me dicen siempre, pero ya no me confío del todo, al final uno decide si es un gran cambio o si se quiere seguir igual que antes, casi todos prefieren el cambio.

Estoy en frente de la entrada, me quedo mirando a todos los que entran apresuradamente para poder mirar en que salón quedaron, unos súper emocionados, otros un tanto aburridos, yo estoy ansioso y un poco triste, ya casi se acaba esto...

 



FelipePuerto6

Editado: 24.06.2019

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