Sobreviviendo a la Vida

Tamaño de fuente: - +

Cambio

Llego al pasillo donde se supone que deben estar todos los de último curso y al ver las cara de enojo y frustración de algunos sé que no es nada bonito lo que me espera en las listas de los cursos. Me asomo a lo que podría ser mi curso (en el anterior también estuve en el grupo 1) pero al ver la situación quedo perplejo, no estoy en la lista ¿en qué grupo quede entonces? No puedo dejar que el pánico me tome por sorpresa, debo estar tranquilo y esperar que mi grupo no quede tan malo.

Al final quedo en el grupo 2, es bastante extraño estar en ese grupo, pero me alegro de cierta manera porque no quede solo del todo, aún tengo amigos conmigo.

Dejo mi maleta en algún puesto al azar y me propongo salir a ver dónde estarán mis amigos, o bueno, con el que quedé, pero no lo veo por ningún lado, seguramente no ha llegado aún...

No sé qué hacer por el momento, no quiero empezar a hablar con mis amigos desde ya, quiero un tiempo para poder asimilar que nos revolvieron a todos de una manera muy extraña.

Me pongo mis audífonos de nuevo y me quedo escuchando un poco de música, poniendo mucha atención a la letra, como siempre digo, la música me representa y en muchos casos casi que textual, tanto que a veces pego indirectas que se convierten en directas.

Camino por el colegio con mis audífonos puestos mirando si hay algún cambio en los edificios, muchas caras nuevas pero según veo casi todas de otros cursos, casi nunca aceptan a alguien en el último año.

 

*   *   *

 

La mañana poco a poco deja el cielo encapotado y se convierte en un cielo azul con un sol muy fuerte que alegra cualquier día, el viento es fresco y el verde de la hierba dejan ganas de quedarse acostado todo el día, pero yo estoy adentro como todo el mundo y en clase, con la luz encendida (como si no hubiera suficiente luz para ver) y todos absolutamente callados leyendo un libro para un pequeño examen de diagnóstico que va a hacer el profesor.

Enfoco mi mirada de nuevo en la lectura que no me llama nada la atención, es demasiado técnica para mi gusto y también lenta, estoy en la lucha de quedarme mirando el exterior o intentar leer y fracasar en el intento quedándome dormido.

No he hablado con mis amigos, casi todos ellos quedaron en otros salones y sinceramente eso es como poner el muro de Berlín entre nosotros, ya no estaremos en trabajos ni nada parecido.

Cambio de parecer y decido mirar mi nuevo curso, hay mucha gente que no conozco, cada una muy diferente a la anterior y según veo muchos se conocen, hay más de uno que está susurrando con el de al lado y el profe no parece importarle, supongo que tampoco quería entrar a trabajar tan rápido.

-Pss. Tú, el que mira a los del curso como si fueran modelos.

Se me sube el color a la cara por la pena, nadie me ponía mucha atención y no entiendo quién puede estar poniéndome atención y que me hable de eso... Nadie lo sabe y no quiero que lo sepan, sé que soy uno de muy pocos de acá que es gay y no quiero que lo sepan, sería el hazme reír de todos y sé que nunca me dejarían en paz durante todo este año, así son acá, ver a alguien diferente es similar a que digan "¡llegó el circo!"

-¿Qué quieres?- le digo pareciendo indiferente.

-Quiero que dejes de ser tan indiferente y al menos hables conmigo.

Me volteo a ver quién es esa persona tan arrogante y apenas doy la vuelta me arrepiento por completo, es un chico muy guapo, de unos ojos verdes oscuros pero que no dejan de ser claros tan llamativos para cualquiera, el pelo castaño liso y un poco largo que le dan un toque de rebelde y modelo, su piel blanca totalmente limpia, ninguna cicatriz o imperfección, todo él parece ser perfecto que creo que él no es real y a lo mejor me quedé dormido intentando leer....

-Entonces... ¿Si quieres hablar o prefieres seguir mirándome?

Me ruborizo cuando caigo en cuenta que lo llevo mirando mucho tiempo y le respondo.

-¿Qué quieres?- tengo que parecer muy indiferente para que no sospeche nada...

-Quiero hablar contigo, también estoy aburrido con esta lectura y pues te ves amigable.

-Ah...-le respondo sin saber qué decirle-. Pues... Hola, me llamo Santiago ¿cómo te llamas?

-Me llamó Nicolás...- se me queda grabado el nombre con fuego en mi cabeza-. Soy de los pocos que aceptaron en el último curso y por eso quiero conocer personas, así que conozcámonos.

Me sorprende que tenga tanta confianza sabiendo que es su último curso en un colegio nuevo y sin tener a ningún conocido.

-Pues… ¿Qué quieres saber?

-No se... Lo que quieras, no quiero nada específico de ti aún.

-Pues bueno- le digo-. Tengo 16 años, llevo casi toda la vida en este colegio y vivo con mi mamá.

-Vale vale… Ahora voy yo, tengo 17 años, llevo…- se detiene a mirar el reloj- 4 horas en este colegio- sinceramente tiene mucha confianza en sí mismo, es chévere eso-. No tengo hermanos y vivo con mi mamá y papá.

- Qué interesante- logro decir sin poder dejar de mirar esos ojos tan lindos-. Y ¿Qué te gusta hacer?

- Me gusta demasiado ir al gimnasio y escuchar música.



FelipePuerto6

Editado: 24.06.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar