Sobrevivientes

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14.- Un suceso inesperado

*Todos los residentes concéntrense en el comedor*

La voz misteriosa nos hace despertar a todos en el cubículo, mi abuelo se levanta y al poner ambos pies en el piso casi se cae, de no ser por mi abuela el viejito hubiera dejado sus dientes en el piso.

-Te dije que te controlaras con las bebidas ¿O me dirás que confundiste el agua de frutas con el tequila?

-Shh -le responde en un susurro- me duele la cabeza y quiero...

-Oh no, no, no, no , no, vete a al baño, rápido. -mi abuela está furiosa- casi ochenta años y aún te sientes un jovencito fiestero. Niños, adelántense al comedor, su abuelo y yo los alcanzaremos luego.

-Ya escuchaste Camila, vámonos.

Nos cambiamos el traje y salimos del cubículo, la tomo de la mano y la llevo al comedor.

-¿El abuelito va a estar bien? -me pregunta mi hermana.

-Oh claro, sólo está... mareado.

-Claro, con los años que tiene imagínate cuantas vueltas le dieron cuando pasó a la piñata de anoche.

-Jajajaja, sí eso debe ser Cami.

Con mi hermana llego al comedor y la mayoría de los adultos están en la misma situación que mi abuelo, algunos peor, hay un hombre gritando obscenidades cerca de la entrada, cuando me ve comienza a gritarme.

- ¿Y tú qué? Muy sanito ¿Verdad? A ver alguien traigale algo de lo que quedó anoche a este muchacho. -el señor se tambalea y acaba en piso junto a su botella.

-No gracias- respondo- yo no tomo.

-Ay sí, ay sí -se levanta como puede del piso y hace un baile extraño, como de bailarina de ballet- yo no tomo, no tomas porque te hacen falta...

Le tapo las orejas a mi hermana para que no escuche nada, cuando el hombre deja de hablar algunos de sus compañeros están riendo.

-Oye -me regaña mi hermana- yo igual quería escuchar el chiste.

-Camina Camila, por favor.

En una mesa veo a las familias de Jessica y de Ana, la madre y los hermanos de Jess se ven mucho mejor, cuando me ven veo sus labios moverse para formar un inaudible "Gracias" a lo que respondo con una amable sonrisa.

-Hola Javier, hola Cami, vengan siéntense. -el padre de Ana trata a los amigos de su hija como si también fueran sus hijos, al igual que su mamá, son unas personas muy amables.

-Muchas gracias, ¿Cómo la pasaron anoche?

-Ay de maravilla -responde la mamá de Ana- me encanta el Día de la Creación, deberían hacerlo más seguido. ¿Y ustedes qué tal?

Jessica y yo compartimos miradas.

-Mi abuelo está mareado, le dieron muchas vueltas en la piñata. -comenta mi hermana.

-¿Qué? -interviene la madre de Jessica.

-Sí, eh, él -¿El nerviosismo se me nota mucho?- él está... mareado, igual que todos los demás -guiño un ojo y ahí es donde todos entienden, la hermana menor de Jessica, Annie, contiene una risa, su madre la fulmina con la mirada.

-Bueno pues debería darse prisa, hoy están sirviendo algo que cura el "mareo".

-Sí, ellos no tardan en venir, voy por la comida para mí y Camila.

Me levanto de la mesa y voy a las barras de la cocina para pedir dos platillos, cuando me los entregan y voy a medio camino de vuelta sucede lo que mi hermana más odia.

*Alerta, alerta, esto no es un simulacro, meteorito detectado, zona de impacto, el edificio, tiempo aproximado, quince minutos, todos los residentes deben concentrarse en el bunker de emergencia, las puertas se cerrarán en diez minutos, sólo deben llevar lo necesario*

El comedor es un total caos, hay niños y mujeres llorando, algunas familias que practican las antiguas religiones están gritando que es el fin del mundo, unos dicen que en el meteorito viene un dios, otros que un ser extraterrestre que conquistará lo que queda del planeta, en fin, hay gente corriendo de aquí para allá, los hombres borrachos son levantados por los demás, busco a mi hermana por el mar de gente pero no la encuentro.

-¡Camila! ¡Camila! -grito lo más fuerte que puedo y la voz del padre de Ana me contesta.

-¡La llevaremos al bunker, tu ve por tus abuelos!

Salgo corriendo y quitando a la gente de mi camino, a como puedo llego a mi cubículo, por fortuna mis abuelos están ahí y ya estaban empacando, sin decir nada meto mis cosas y las de Camila en una maleta, algunas pertenencias de mis padres y la grabadora que me dio Garret.

-Es todo vámonos. -mi abuela nos saca a todos a rastras.



GerardoAHG

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En el texto hay: ficciongeneral, aventura, misterio

Editado: 09.08.2019

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