Sólo Dame Nueve Meses

Tamaño de fuente: - +

Capítulo 1 | Sólo Dame Nueve Meses

Capítulo 1. Flashback.

Sólo Dame Nueve Meses

Todo empezó un 27 de Marzo del 2011.

Me maquillé lo más que pude, era la primera vez que lo hacía. Debo verme perfecta en mi primer día en la secundaria,. Recuerdo que mi mamá tiene unos pendientes para morirse, son perfectos para verme mayor de edad. No quiero parecer una niña que acaba de salir de sexto grado, aunque eso sea. Salgo de mi habitación y me escabullí en toda la sala, hasta llegar a mi destino; todos los pendientes de mamá, son hermosos, seré una diosa.

— ¡Por Dios eres toda una mujercita!—gritó Camila desde la puerta.

Camila es mi madre, una mujer algo dramática, en todo el sentido de la pelabra. La soltería la dejó así.

— ¡No, no, no!— chille al verla husmear—Tienes que irte—cierro de un portazo, del que a los segundos me retracto ¿Le acabo de cerrar la puerta a mi madre?

Vuelvo a abrir de un tiro preocupada por la bestia que me espera. Fulminante y cruzando los brazos, esto es peligroso.

—Me cierras la puerta en la cara, siendo mi propio cuarto. ¡Genial!

—Lo siento mamá, no quise hacerlo—. Dije mostrando debilidad ante la mujer.

Al parecer se compadeció de mi pobre vida y quito el rostro tensado. —Bueno, vamos que se te hace tarde—Nunca la había visto tan entusiasmada. Parece que ya se enteró que he crecido. Secundaría señores.

Una vez dentro de la camioneta de Camila el corazón me va a mil, es la secundaria. Debo dar la mejor impresión que pueda. Me encantaría que mi padre estuviera aquí y me diera palabras de aliento, como mis amigas dicen que sus padres lo hacen.

Al fin llegamos y luego de pensar como actuaré me despido de mi madre con un beso en la mejilla.

— ¡Cuídate!—asiento con la cabeza, bajo y cierro la puerta de la camioneta roja y aviejada.
Mamá se va, y el corazón está a punto de salirse de mi torso. Los peores pensamientos me invaden. Busqué en mi entorno a ver si encontraba algún conocido, pero nada, nada, todos son rostros nuevos y yo no soy muy buena socializando.
Decido dar el primer paso en busca de mi primera clase según el papel que me dieron es la sección "A-07".

Anonada daba vueltas en los mismos pasillos, varios jóvenes ya me veían extraño.

— Oye— al sentir la mano de alguien en mi hombro volteé de inmediato. Me encontré con dos ojitos azules y una sonrisa con un lindo camanance. Era un niño dirigiéndome la palabra.

—Hola— contesté algo despistada.

— ¿Pérdida?— Noooo ¿Se notará tanto?

—Un poco— intentó mostrar la parte más relajada de mí.

—Si quieres, puedo ayudarte—. En su mano tenía algo de tinta azul que capto mi atención en segundos.

— ¿Qué te paso?—Decido preguntar.

—Oh ¿esto?— Sus ojos caen en su mano—Es tinta, se supone que estoy trabajando en un proyecto.

— ¿A inicios de año?— añado con confusión.

—Sí, bueno, en realidad no tiene nada que ver con el colegio, es para una pintura— dice.

— ¿Pintura?


—Sí, soy pintor, aunque no lo creas—Se carcajea.

— ¡Hola!—Una chica pelo rubio se acerca saludando con su mano— ¿Cómo están?

—Yo muy bien gracias— contesté dirigiéndome a la rubia.

—Muy bien, Annie —. Responde el chico. Al parecer ella se llama Annie. —Ella es nueva—dice el chico señalándome.

— ¿No quieres conocer el instituto?—Pregunta la rubia.

—Me encantaría— digo sin pensar.

Annie y el chico que al fin no pregunté su nombre cuando quería saber, me mostraron el lugar completamente me sentí algo más acogida por las personas allí.

Salgo de mi primera clase y le doy una ojeada a mi alrededor en busca de Annie o al chico que me hablo. Creo que todo está yendo...

— ¡Cuidado!—Un grito se escucha en el silencio del salón. Volteo rápidamente y alguien viene corriendo. Una mesa con una especie de tarro azul se dirigen hacia mí, todo iba tan rápido. Todo pasó en cámara lenta, no tuve tiempo para moverme, no hice nada más que cerrar los ojos. La mesa decide detenerse, pero con nada más y nada menos que conmigo.

Cubierta de líquido azul quede, completamente toda. Trato de retirar el exceso de líquido de mi rostro. Veo en mi entorno y todos me están mirando con pena. Muchas risas se empiezan a escuchar a mi al rededor. Yo sólo trato de bajar mi vista, quiero que la tierra se abra y me tragué viva.

— ¡Lo siento!— El chico que anteriormente me había hablado se acerca corriendo, con un trapo en manos— No sabes cuánto lo siento— Creo que ya sé lo que pasó aquí. Mi cabeza está por explotar, está que hierve, no puedo respirar, la vergüenza me está matando viva.

— ¿Tú lo hiciste?— Titubeé con ojos cristalizados. No puedo contener mis lágrimas, y empiezan a caer sobre mis mejillas.



Marín Walker

Editado: 01.09.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar