Solo los Nombres Fueron Cambiados

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CAPÍTULO 3: El museo.

James y yo acordamos encontrarnos en el lobby a las 11:00. Averiguamos que el museo queda a unas pocas cuadras, así que decidimos ir caminando. Aunque es verano, el clima es agradable, ni muy caliente ni soleado. Ideal para dar un paseo.

“Es un lugar hermoso en verdad… nada que haya visto antes”, dice James.

“Lo es”, estoy de acuerdo. “No parece España. Ni siquiera hablan español aquí…” río, “Es decir, sí lo hablan, pero hablan más el otro idioma”.

James sonríe. “Me he dado cuenta de eso… es como en Gales, ¿verdad? Ves las señalizaciones y es inglés y otro idioma indescifrable…”

“¿Has estado en Gales?” Le pregunto sonriendo. Gales (particularmente Cardiff y los valles) es uno de mis lugares favoritos.

“He estado en muchos lugares”, contesta, “He estado de gira desde… ya ni recuerdo, realmente”. Luego, sonríe tímidamente. “Lo siento, eso sonó un poco… pretencioso”.

“Ah, no importa”, le aseguro. “Yo también he visitado muchos lugares. Así que, ¿de gira? ¿Con quién te has ido de gira? ¿Alguien que yo conozca?”

“Eh… Maryann Kinkaid, Keith Edwards, Scarlet Letter…” contesta.

“Espera un momento, ¿Scarlet Letter? ¿El tipo que canta ‘Crushed’?” Le pregunto sorprendida. Scarlet Letter es un… grupo interesante, por decir algo. No es que los otros artistas que mencionó no sean increíbles, pero el año pasado, esa canción ‘Crushed’ estaba en todos lados. Todo. El. Tiempo.

James sonríe. “Son una banda, y sí, tienen esa canción, entre muchas otras…”

“Hombre, son GIGANTES en Reino Unido, enormes”. Le digo sonriendo. “El año pasado, cada vez que encendía el televisor y estaban pasando Top of the Pops, salían ellos. Quizá hasta te haya visto antes…”

James se sonroja y baja la mirada. “Estuve con ellos en Top of the Pops algunas veces, sí. Pasábamos mucho tiempo en el Reino Unido. Espera, vives allí, o…”

“Sí, vivo en Londres”, le digo. “Voy a la Universidad allí. Estoy por terminar, y empezar mi pasantía en septiembre. Luego de eso son apenas unos meses más y el mundo real comenzará. Todavía no sé si me vaya a quedar ahí o regrese a Estados Unidos…”

James sonríe emocionado. “Me encanta Londres. Incluso he pensado en mudarme para allá, quizá lo haga alguna vez. Soy admirador de todo lo británico, ¡Hasta he llegado a imitar el acento para que la gente piense que soy de allá!”

Ambos reímos.

“¡JA! Bueno, yo hice la promesa de que nunca se me pegaría ese acento. Me encanta, pero no quiero ser Madge”, exclamo en el acento londinense más esnob. 

“¿Madge?” pregunta,

“Madonna…” le aclaro. “Sabes, con el acento falso y eso…”

“Ah, cierto, bueno… eso es triste”. Dice, decepcionado pero aun así sonriendo. “Tal vez no lo imite más”.

Seguimos caminando un poco más, en silencio. Observo a James por el rabillo de mi ojo, y puedo verlo jugueteando con sus manos. Me doy cuenta que es un hábito suyo. De repente, se da cuenta que lo estoy mirando, me sonríe y me pregunta:

“Así que, ¿dónde es tu casa? Donde en Estados Unidos, quiero decir…”

“Eh, bueno, yo nací en Nueva York”, le explico, “Pero mi familia se mudó muchas veces mientras yo crecía, hasta que al final nos quedamos en Tulsa. Ya no tenemos una casa ahí, la vendimos justo después de que…” me detengo y me aclaro la garganta, “Es decir, justo antes de que me mudara a la Universidad. Steve, mi hermano, vive en Nashville ahora… Así que supongo que por ahora, es Londres. ¿Y qué hay de ti?”

“LA, nací y crecí ahí”, contesta.

“Hm, Los Ángeles”, repito. “¿Y te gusta vivir allí?”

“Está bien. Es un buen lugar. Es decir, toda mi vida está ahí: mi familia, mis padres, mis amigos…”

¿Tu novia? Pienso para mis adentros pero no me atrevo a preguntarle. Tampoco quiero decirle que pasé un verano en Los Ángeles con Steve y su familia, mientras grababa un disco con su banda, y la detesté totalmente. Así que simplemente asiento y sonrío.

Al acercarnos al museo, nos recibe una vista extraña pero hermosa, al menos para mí: una escultura gigante de un perro de flores, simplemente llamado…

“¡PUPPY!” Exclamo con emoción, mientras comienzo a caminar más rápido.

“Ah, okey…” A James parece sorprenderle mi arranque repentino.

“Ah…” digo mientras intento recuperar el aliento, “Siempre quise conocer a…” señalo a la escultura, “…a Puppy. Solo lo había visto en fotos. ¡Qué suerte tenemos de que sea verano y esté super floreado! Steve ha venido varias veces y cada vez que le toma una foto las flores se ven distintas”.



ZaraMA

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En el texto hay: amor, viajes, musica

Editado: 18.02.2018

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