Solo los Nombres Fueron Cambiados

Tamaño de fuente: - +

CAPÍTULO 7: Encuentros y planes.

“¡Tía Zara!” Escucho dos vocecitas exclamar desde dentro de la habitación de mi hermano, al tocar su puerta, la cual se abre para mostrarme a mis sobrinos, Vanessa y Lucas, quienes lucen considerablemente más altos que la última vez que los vi. Me abrazan como dos monitos abrazando un árbol.

“¡Hola, mis niños! ¿Cómo están?” los saludo mientras me arrodillo y les doy un beso en la frente. “Dios mío, ¡qué grandes están!”

Vanessa tiene cinco años y los ojos azules de su papá, con cabello rubio fresa, mientras que Lucas tiene seis años, el cabello castaño claro (exactamente como el mío) y los ojos iguales a los de su madre, castaños y dulces.

“¡Hola, Rosie!” La saludo y me pongo de pie para abrazarla. De verdad me alegra verla.

“¿Cómo estás, querida?” Me pregunta, con dulzura.

“Todo bien”, respondo.

Luego de separarnos del abrazo, Rosie me lanza una mirada cómplice, con ceja levantada incluida. Yo me río entre dientes. ¿Recuerdas cuando te conté que Rosie es medio clarividente?

“Tú y yo tenemos algo de lo que hablar, ¿cierto?” me dice.

“¿Y eso qué será?”, la voz profunda de Steve retumba en la habitación.

“¡Cosas de chicas!”, contesta Rosie.

“Muy bien”, dice Steve, “No quiero estar presente para eso. ¿Quién quiere ir a comer helados?” le dice a los niños, que empiezan a saltar de emoción.

“Steve, ¿a las 11 de la mañana?” dice Rosie.

“Vamos, ¡Estamos de vacaciones!” Steve exclama. “¡Vámonos, niños!”

Luego que mi hermano y los salvajillos saltarines se marchan, Rosie se da vuelta hacia mí.

“Muy bien, ¿quién es él?” Me pregunta, curiosa.

“¿Quién es quién?” Bajo la mirada y sonrío.

“¡Él! El que te mantiene despierta, te quita la respiración, te hace sentir mariposas, toda la cosa… ¡Por fin, alguien nuevo!” dice con emoción.

Entonces le cuento sobre James, sobre lo que siento, y sobre lo que temo. Aunque no sé para qué, si ya ella lo sabe todo. Así que siento que debo preguntarle a ella.

“Rosie, ¿logras ver algo… en el futuro? ¡Dime lo que ves, por favor!” casi le ruego.

“Ah, no, no, sabes que no puedo decírtelo”, me explica. “¡Depende de ti misma vivirlo, como venga!”

La agenda ha estado un poco agitada los últimos días. Luego de los shows en Polonia tuvimos que regresar a Alemania para un concierto la noche siguiente, y luego nos iremos a París, donde pasaremos dos días. He dormido muy poco, no solo por los viajes sino más que todo por tener la mente en las nubes.

-----

Estamos en el backstage, esperando que comience el show. Steve está presentándole su familia a la ‘banda principal’ pero yo todavía no he podido ver a James hoy. Hasta que finalmente lo veo, y como de costumbre, mi corazón da un salto. Cuando él me ve, nos sonreímos y le gesticulo con la mano para que se acerque.

Por supuesto que siento ganas de ir corriendo hacia él, darle un beso y saludarlo, pero estamos frente a un montón de gente. Se lo presento a Rosie, quien ya sabe quién es él. Esto lo confunde un poco… debo decir que se ve muy lindo cuando se siente confundido.

“Y los salvajillos, como los llamamos, están por ahí corriendo con los demás niños”, dice Rosie.

“Sí, esto parece un campamento de verano por aquí”, bromeo.  A veces son. demasiados. niños.

“¡Pero es divertido!” James sonríe y me mira a los ojos.

“Bueno…” Rosie se aclara la garganta, “voy a ir a ver qué hacen los niños, es mejor tenerlos donde los vea, ¿verdad?” Me sonríe. “¡Nos vemos en un rato!”

Y por fin James y yo nos quedamos solos… más o menos. Lo miro con dulzura.

“Oye… ¿vienes?” me dice.

Miro hacia atrás y luego a él. “¡Claro!”, le sonrío.

James me lleva a uno de los camerinos vacíos, el único lugar donde podemos estar solos en medio de todo esto. Entramos y la puerta se cierra detrás de él, camina hacia mí y empezamos a besarnos un poco, saludándonos entre besos y sonrisas.

“¿Cómo estás?”, le pregunto a James mientras seguimos muy cerca, mis brazos descansan sobre sus hombros.

“Muy bien, ahora que te veo”, me responde sonriendo.

Yo me río entre dientes y echo la cabeza para atrás. Cursi, pienso para mis adentros… pero dulce, y funciona.

“Te ves cansado”, le digo mientras lo miro a sus ojos dormilones y retiro un pequeño mechón de cabello de su rostro.

“Estoy bien”, dice, “Solo un poco falto de sueño, igual que todos nosotros”.

Asiento. Luego, recuerdo lo que pasó anoche en el show.

“Oye…” digo, “He querido preguntarte… anoche, después del bis, Sean me dijo ‘tu chico sabe cantar’ así que me pregunto… ¿él sabe… sobre nosotros?” sonrío temerosa.



ZaraMA

#13311 en Novela romántica
#8619 en Otros

En el texto hay: amor, viajes, musica

Editado: 18.02.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar