Solo Tú

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Capítulo 11

Él

 

Han pasado 8 meses de la muerte de mi madre, me hace mucha falta, demasiada, no logro calmar mi ansiedad o bueno, debo ser sincero conmigo mismo, solo hasta hace un mes que logré calmarla cuando fui a la fiesta de Fabricio, desde que ando con él Lucas dejó de hablarme y Bodoque… nos reconciliamos en su cumpleaños, no se hizo gran cosa solo una cena entre nuestras familias. Sigue ayudándome con las tareas, aunque ya estoy prestando atención, lo que no he vuelto a tocar es la guitarra y el piano. He de decir que a mis quince años estuve en una fiesta loca, tan loca que perdí mi virginidad y me drogué por primera vez, no me enorgullece, tampoco me hizo sentir bien, ha pasado un mes y aún tengo remordimientos, mañana estoy invitado de nuevo a una de dichas fiestas, son unas lacras es cierto, pero ellos han entendido. Mi abuela solo sabe darme cantaleta, los padres de Cata igual, mi Bodoque es la única que permanece callada, en silencio, apoyándome sin imaginar lo que ando haciendo. No quiero que me vea en una reunión como las de Fabricio.

El timbre de cambio de clase sonó, era el tiempo de receso, al llegar a la cafetería el entrenador me abordó.

—Dylan, ¿cuándo vuelves?

—¿Seguirá insistiendo con el mismo tema? ¿Qué parte entrenador de no me da la gana volver no entiende?

—Mira muchachito, me decepcionas, espero no estés drogándote, de ser así sería una gran decepción a la memoria de tu mamá —la ira emergió, cegándome, me importa una mierda si me expulsan de la escuela, si no es porque Bodoque me abrazó, le habría partido la cara al entrenador, nadie sabe, hace cinco meses practico boxeo, el señor Luis me llevó para sacar la ira que tengo reprimida dentro de mí.

—No lo hagas —el aroma del cabello de Cata me llamó la atención, por un segundo la miré, tenía su cabello suelto, eso le ocultaba sus cachetes. Se ve tierna—. El entrenador dijo la verdad.

—¿Quieres hacerte expulsar? No tendrás una segunda oportunidad por mi parte muchacho. No desperdicies tu talento y con ello me refiero a la música —todos sabían que también me había peleado con el profesor de música, mi abuela está pagando su guitarra, en unos de mis ataques antes de arremeter contra él, cogí su guitarra y la convertí en madera para chimenea. Ignoré al entrenador, lo único que me mantiene en tierra es precisamente esta bola de azúcar como la llama su abuelo.

—¿A qué te refieres Bodoque?

—¿Quieres hablar?

—Responde la pregunta.

—Yo quiero hablar —Lucas llegó en ese momento, le cogió el cabello, se lo puso detrás de su oreja, ¿qué mierda pasa entre ellos?, por instinto le di un manotazo cuando iba a hacerlo el mismo gesto con el otro lado.

—¿Qué te pasa hermano?

—¿Por qué la tocas?

—Porque se ve mejor con el cabello detrás de sus orejas. ¿celoso? —desde que practico boxeo me veo más fuerte que Lucas, él ahora es el mariscal del equipo, mi ex amigo alzó una de sus cejas.

—No estoy celoso por lo que crees, Catalina es mi hermana y te conozco, sé cómo eres —Lucas se cruzó de brazos. Él se ha acostado con tres porristas mucho antes de que yo perdiera mi virginidad, no es tan carita santa.

—Cata —se dirigió a ella—. Lo que diré no es por ofenderte, vale —me miró—. Catalina es mi amiga, no la veo de otra manera, pero si quiero verla más segura, verla arreglarse un poco más y llame la atención de otros chicos que no les interesa el físico, entre esos me incluyo, pero yo la veo como una hermana también.

—¿Tu papá sabe de esto?

—¡Erda! Ahora que mosca te picó —dijo en español, luego siguió hablando en inglés, es común en ella—. Según tú ¿qué es esto? porque ahora hay que preguntarte, por tu mente pasan tantas estupideces que uno no sabe. ¡Anda desembucha! ¿Qué tiene que saber mi papá?

—Dylan, sé sincero con ella —lo miré, ¿este qué se trae? — Ella es tu mejor amiga ¿cierto? Ya le has presentado a tus nuevos amigos —las manos comenzaron a temblarme.

—¡Cállate! —dije entre dientes. Lucas se burló, la última vez que hablamos fue hace un mes, antes de entrar a la fiesta. Recordé sus palabras.

—Brother, eso son ligas mayores. no estamos para eso. Ellos son mayores de edad nosotros apenas tenemos 15 y 16 años.

—¿Te acobardaste? —dije.



Eilana Osorio Páez

#148 en Novela romántica
#19 en Novela contemporánea

En el texto hay: humor, juvenil, musica

Editado: 22.08.2019

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