Solo una pesadilla

Tamaño de fuente: - +

Ojos sin vista

Encerrados en una mazmorra goteante y húmeda, con cadenas atadas en todas las extremidades. Pesadas las cadenas que nos privan de nuestra libertad. No soy la única varias niños inocentes encerrados sin motivo, el tiempo que llevamos aquí nos hizo perder la memoria. Ni recordamos como era la vida antes.

Me levante de golpe y grite Exijo libertad. Nada ni un solo sonido mas que el eco de mi propia voz. Los demás inmóviles como si de cuerpos inertes se tratara, están vivos pero no lo desean estar. Tire de mi cadena y seguí hasta romperla, los demás me imitaron algunos a los tres tirones se rindieron y se hicieron ovillos de tristeza.

Me libere seguida de otros, unos gemelos y otros de diferentes edades. Abrí la puerta, irónicamente no tenia seguro, ni siquiera había guardias estire mi mano y tome una antorcha. Paseamos por los pasillos y encontramos un acta con ella corrimos a liberar a los ojos. Al romper tales cadenas apresadoras la llama de la esperanza se encendió en cada cuerpo. Corrimos sin rumbo solo queríamos correr me tropecé porque hace años que no caminábamos.

Un ruido me llamo la atención abrí una puerta.

Abrí con cuidado, gire la perilla y vi como alguien le arrancaba el brazo a alguien la sangre salio como una fuente de sangre. Me tape la boca del terror me paralice y me quede quieta no podía. Las nauseas vinieron a atreví a mirar otra vez estaba mordiendo la pierna y arrancaba la piel como si de un malvavisco se tratara el niño que se encontraba en la mesa gritaba de dolor pero su boca estaba tapada.

Salí de aquella habitación y alguien jalo mi brazo y me tapo la boca cuando mire a mi agresor casi me desmallo.

-He visto lo que hay en esa habitación- me susurro -grite hasta quedarme sin voz y me cosi la boca con aguja e hilo, perdí mi visión y no lo lamentó aquí no hay salida es una maldito laberinto porque no mejor me imitas.

Me acerco una aguja con hilo y perdí la cordura. Era salir o fingir que no estaba viva.

Me negué pero ya no podía caminar caí en el suelo y me perdí. La chica con los ojos cosidos, la sangre empezó a gotear por mi cara, cada vez veía menos, intente moverme pero era inútil. Alguien me aplastaba el pecho, me estaba quedando sin aire, no podía respirar.

Sentí como me arrastraban, sentía el suelo recorriendo mis piernas y pies. Deje de forcejear, sentí de nuevo las pesadas cadenas, ahora colgaba en quien sabe donde como una res muerta. Hacia frio y se sentía una brisa helada.

Perdí la sensación de mis brazos y de todo mi cuerpo, ahora estaba congelada.

 



Dyem

#3258 en Thriller
#1829 en Misterio
#8236 en Otros
#3208 en Relatos cortos

En el texto hay: miedo, pesadillas, timburton

Editado: 23.03.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar