Somos leyendas de sangre

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capitulo 43

Morte me da una mirada y asiento, llego la hora, la hora de pelear. Seguimos corriendo y los dragones despliegan sus amplias alas y se ponen a volar sobre nosotros mientras que corremos. Una impactante escena.

Ahora, llegamos en frente de esa cosa amorfa que antes eran tres magnipotentes Dioses, y ahora es eso... algo de temer.

-llego la hora- miro al abuelo y este suelta el bastón.

-Ehm, abuelo...- no alcanzo a terminar cuando todos, les juro que todos y cada uno de los huesos de Cronos suena y de ser una abuelo con un bastón paso a ser un treintañero, rubio como Zeus y Leo y contradictoriamente de ojos negros como Hades.

-Ahora sí, ahora sí puedo pelear decentemente, niña loca crees que este abuelo esté en condiciones de pelear contra mis tres ingratos hijos fusionados-

-Oh sí viejo, y más te vale ser tan poderosos como temen que seas- el pega una carcajada y luego da un parpadeo quedando azules sus ojos.

-llego la hora de que estos tres aprendan a agachar la cabeza y a respetar a la humanidad y a sus propios hijos- una luz del cielo hace que todos miremos hacia el sector de tierra donde se reflejó. Atenea.

-¿Qué haces aquí mamá?- adivinen quien pregunto. No, no fui yo, fue Bra, confundan pero no ofendan.

-Ayudar, como debí hacer de un principio- la túnica real de Atenea no estaba, ahora era ropa más ajustada, igualmente blanca, pero más ajustada. La miro con extrañeza, le deje a ella a mí hija, ahora ¿En dónde está?

-¿Y mi hija?-

-con su abuela Hera, ella la cuidara mientras tanto- asiento y escucho a Leo que está a mi lado, tomando mi mano soltar el aire, también se relajó al escuchar que esta con su madre y no con cualquier otro Dios, ya que ahora mismo cualquiera puede ser un enemigo o un aliado.

-bien, dejemos de holgazanear, hora de pelar- los chicos respectivos corren a ponerse al otro lado cosa de atacar por todos lados, que no sea un ataque preparado, que no sea algo predecible como las otras tres batallas, sino algo nuevo, algo totalmente inesperado.

-Veo que llegaste hija- las tres voces hablan al mismo tiempo, pero reconozco a la de Hades por sobre las otras dos.

-no soy tu hija, mi padre es un dragón, el mismo que te venció en la gran antigua era mitológica-

-cállate- una esfera de fuego lanzan contra mí y Graco, nuevamente es más rápido que un Dios y se cruza cayendo ambos al suelo. Un "Ofiuco", un "hermana", y un "hija" se dejan escuchar.

-¡preocúpense de ustedes mismo, luego de mí!- les grito.

Rayos, esferas de fuego, entre otras son las cosas que nos lanza este ser, siento el poder de Hades el de la ilusión de tu peor recuerdo, el mismo con el que entrene al León frente a su recuerdo de Lia, lo están ocupando en contra mía.

Estoy amarrada, como por centésima vez en menos de un año, pero esta vez es distinto, se siente en el ambiente. Me queda poca ropa cubriendo mis partes íntimas...

No dejo que la ilusión continúe porque me toca a mí atacar, ventajas de controlar las ilusiones es que puedes salir y entrar de ellas cuando uno quiera.

Creo una ilusión convirtiéndome en gigante. Esa ilusión me la enseño Chelo, dice que es muy ocupada en el Olimpo, y fue toda una suerte porque ahora me servirá. Le pego una patada mientras siento los fuertes ataques que proporcionan los Z, Cronos devuelve el tiempo y le alcanzo a ver un punto que creí, inútilmente que era su punto débil, pero no, me equivoque, como rara vez lo hago y salgo volando, la ilusión se rompe y arrastro conmigo a Leo, chocamos contra un risco y empezamos a caer. Siento la mano de Leo unirse a la mía y caemos, por lo menos son tres metros de caída, miro hacia arriba y veo que estamos cayendo más de lo que espero. Hades vuelve a hacer de las suyas con la misma ilusión, pero esta vez la dejo terminar, quiero ver porque Cronos y Morte no han hecho nada para pararla.

Cierro los ojos, un solo segundo cerré los ojos y cuando los abro me topo a un Hades sin polera y sin pantalones, sin nada que lo cubra. ¿Qué diablos? Hades se acerca y rompe lo poco que me cubre. Grito, pataleo, hago de todo para que no me toque cuando creí que estaba todo perdido, que este ser me iba a violar y sería una cifra más de las que tantas veces vi, les juro que sería capaz de llorar si pudiera cuando una potente luz ilumina mi corazón, que me deja inconsciente.

Nunca supe si aquel día fue violada o no, hasta que pase la primera noche con Leo que ahí recién me entere.

Pensé que iba a jugar con el recuerdo de la violación de Aura, no con el mío, como el recuerdo no duro más de un segundo, siento que seguimos cayendo. Mis muñecas duelen y tengo miedo que sea por el efecto del golpe anticipado. Sí, como lo leyeron, tengo miedo, es algo que cuando tienes vida aprendes a sentir. Un ruido como de bling bling, como un choque de cadenas, hace que mire mi muñeca libre, la derecha y me sorprendo al ver que de ellas salen cadenas de acero puro, y estas conducen arriba de donde se enganchan de algo y de a poco hacen que subamos al estar tomados de la mano lo hace más fácil. Un "No" desgarrador se hace escuchar por todo el Inframundo.

Llegamos a la cima en donde se está peleando y veo a todos tanto o más sorprendido que yo.



Hanna

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En el texto hay: peleas, leo y ofiuco

Editado: 23.04.2019

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