Sonrie, Es Solo Una Broma

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Capitulo III: La sala del trono

CAPÍTULO III

 

JACKSON

Andrew nos dijo que no debíamos preocuparnos por Alexander, y es mejor así, lo último que necesito es que la llegada de ese tipo arruine mi fiesta de bienvenida, tengo un historial impecable de fiestas, una mejor que la otra y pienso mantenerlo así, pero si el resto de los chicos tenían al insecto de Alexander en sus mentes será difícil coordinar cada una de las actividades, casi pude ver el mal genio de Alessa y Andrew, los nervios de mi hermana y Atenea y la imparable furia de Erick, en serio ese chico necesita píldoras o algo para controlarse.

 

Estaba con Erick, quiso acompañarme a buscar las chispas que darían vida a mi fiesta, hoy no tendríamos que ir al instituto, harían algunas remodelaciones en los edificios y el papá de Andrew decidido cancelar las clases por hoy.

 

Erick necesita recoger algo también, no dijo que era, pero de cierta forma no me sorprendería si son esteroides o algún tipo de droga que le ayude en el campo, después de todo no era fácil ser el número uno en los deportes.

 

Estábamos en mi auto, esperando que mi amigo llegara.

 

 –Alessa y Atenea necesitan vernos a todos en la mansión Vietro –Las palabras de Erick me sacan de mis pensamientos –Según ellas necesitamos hablar sobre algo urgente –Ruedo mis ojos por las palabras de Erick, quien está leyendo los mensajes de Alessa.

 

–¿Acaso no puede esperar? –Protesto. –El que le digan “La reina” no la convierte en una. –Digo con tono sarcástico, en serio me molesta cuando Alessa entraba en modo “Reina de corazones”, queriendo cortar la cabeza a medio mundo.

 

–¿Por qué no se lo dices de frente mejor? ¿eh? –Y como siempre el grandulón sale a la defensa de Alessa, ella y Atenea eran como sus protegidas, Erick ya había partido más de una cara gracias a ellas dos-

 

Nos conocemos desde hace diez años y aun no terminaba de comprender por qué las protegía con tanto anhelo, nunca nadie se lo había preguntado y dudo que alguien lo haga, al menos de que quiera terminar con la mandíbula rota.

 

–Perdón, perdón. –Levanto mis manos en señal de paz, Erick y yo éramos como mejores amigos, pero no me arriesgaría a que partiera mi bello rostro, a pesar de mi 1.75 metro de altura, él aún seguía siendo más alto que yo, y por mucho. No era tan cretino como para hacerlo molestar y me terminara asesinando. –Olvidaba que hablaba de tu protegida. –Mi rostro se deforma en un expresión de repulsión al mencionar a “La protegida” y Erick entendió el mensaje enseguida.

 

–Solo evita hablar así de Alessa o de Atenea. –Sus palabras son claras y directas, conozco lo suficiente a Erick como para saber que cuando ese tono de voz seco y directo suena, es mejor mantenerlo feliz, él era como el “Hulk” del grupo, lo enojas y aunque no se volvía verde ni aumentaba su tamaño, aun podía hacerte sentir mucho dolor.

 

–Como quieras. –Respondo sin tomarle mucha importancia, prefiero dejar las cosas así.

 

Miro por la ventana de mi auto cuando puedo ver un convertible naranja acercándose por la calle.

 

–Mira, es Isaac. –Erick busca con la mirada y encuentra el auto de Isaac.

 

–Aun no entiendo cómo el hijo de una de las jueces más respetadas de la ciudad es un dealer. –Erick me puede sacar de quicio, pero en eso no discutiré con él, era irónico que Isaac se dedicará a la venta de drogas, siendo el hijo de la Juez Ethel, la mujer que más tipos había metido en prisión por posesión y venta de drogas.

Pero bien, eso era algo que no me interesa, y era una suerte que alguien de mi total confianza pueda conseguirme diversión en polvo, lo último que quiero es tener que ir a buscar a callejones oscuros con tipos totalmente desagradables y necesitados de dinero.

 

–No importa si es hijo de una juez o de un cantinero, lo importante es que el producto es seguro y confiable, ¿Entiendes? –Solo recibo un bufido como respuesta y solo asiento.

 

El convertible naranja ya se encontraba dirección opuesta a mi auto, de forma que ambas ventanas de los conductores estuvieran cerca, y ya sabiendo la rutina bajo el vidrio de mi auto para poder ver el rostro de mi vendedor.



LeoSolarion

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En el texto hay: relaciones, misterio y drama, bromas y venganza

Editado: 16.10.2019

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