Sonrie, Es Solo Una Broma

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Capitulo IV: Jugando a ser quien no eres

CAPITULO IV

Alexander

Había entendido hace mucho tiempo que era alguien influenciable, quizá era culpa de mi falta de carácter, en serio creí haber aprendido la lección, pero al parecer no era así, Eliza me había convencido de darle una pequeña lección a Jackson, pero para eso necesitábamos un control remoto, el cual estaba en poder del conserje del instituto, el señor Willians, él no era el típico conserje de escuela, viejo, enclenque y poco agraciado, él era todo lo contrario a eso, no pasaba los 30 años, ni siquiera sabía el por qué le decíamos señor y se notaba que se ejercitaba, así que lo ultimo que necesitaba en este momento era que el señor Willians entrara a su oficina y nos encontrara revisando su escritorio en busca de dicho control.

–¿Estás seguro de que ese aparato está aquí? –Eliza revisaba en los muebles de almacenamiento y por la forma en la que lo hacía se notaba que estaba desesperada.

–Si, estoy seguro de que debe estar por aquí, nunca participe en las obras de teatro, pero algunas veces ayudaba en la utilería para obtener bonos. –Antes no podía sostener una conversación con alguien sin tartamudear, menos podía actuar en una obra, irónicamente la realeza del instituto me ayudó a controlarlo, pero no fue hasta que conocí a Chiara que pude eliminar el tartamudeo por completo.

–¿El control es naranja con líneas grises? –La pregunta de Eliza me desconcertó un poco.

–Si, ¿Cómo lo sabes?

–Porque creo que lo encontré. –Eliza alzó su mano y señaló la parte más alta de las estanterías, en una de las canastas estaba el control.

–Deber ser un chiste. –La única cosa que podría necesitar de Willians se encontraba a más de dos metros de altura. –¡Rápido!, debe haber una escalera por aquí. –Volteé hacia todas direcciones, pero no encontré nada.

–Se que soy nueva aquí, pero las pocas veces que he visto al conserje han sido suficientes para saber que él no necesita de una escalera para llegar hasta esa canasta. –Ella estaba en lo cierto, había olvidado que Willians debía medir casi dos metros.

–Tienes razón, muchos decían que había escapado de prisión y que se había refugiado en este instituto. –Comencé a apilar cosas para poder alcanzar la canasta con el control.

–Dudo que en el prestigioso Instituto Argentis contraten exconvictos. –La chica se cruzó de brazos mientras me miraba graciosa apilando cajas y libros, lo que sea que me ayudara a compensar mi falta de altura sobre humana. –Permíteme, déjale esto a los profesionales. –Me tomó del brazo y me apartó de la estantería.

–Espero no estés pensando en trepar hasta la canasta, porque todo el estante se vendrá abajo junto contigo. –Eliza giró y nuevamente me miraba de forma burlona.

–Descuida Alex, lo tengo cubierto. –En un parpadear ella ya estaba trepando el mueble, subiendo con facilidad, hasta llegar a la cima, donde con una de sus manos se sujetó de una de las tuberías, mientras que con la otra tomaba el control, cuando lo tuvo en su poder bajó su mirada hacia mí, casi podía escuchar el “Te lo dije” en mi cabeza.

–Está bien, está bien, entendí el mensaje, ahora por favor baja de las tuberías. –Eliza saltó desde arriba, lo cual hizo que mi corazón diera un brinco, pero aterrizó de pie y con una gran sonrisa. –¿Fuiste a una escuela de ninjas? –Ella rio por mi pregunta.

–Casi aciertas, pero no, hice gimnasia por casi cinco años.

–Entonces bendecidos sean esos cinco años que nos ayudaron, ahora, salgamos de aquí antes de que nos descubran. –Tomé a Eliza de la mano y prácticamente la arrastre a la salida de la oficina, lo último que necesitaba era meterme en problemas en mi primera semana.

–Muy bien, ahora solo nos queda atraer al zorro hacia la cueva del lobo. –Pare de correr al escuchar las palabras de Eliza.

–¿Qué fue eso? –Ella me miro de forma extraña.

–No sé, pensé que seria divertido poner nombres claves. –Se encogió de hombros mientras se reía.

–Elizabeth, esto es la secundaria, no misión imposible, ahora, comienza con el segundo paso de todo esto.

–A la orden león carmesí. –Mi amiga coloco su mano en su frente como si estuviera saludando un coronel, yo solo rodeé mis ojos por sus locuras y continúe caminando, esto más que una lección parecía una simple broma de instituto, pero bien, ya habíamos comenzado y no podíamos parar.



LeoSolarion

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En el texto hay: relaciones, misterio y drama, bromas y venganza

Editado: 16.10.2019

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