Sonrie, Es Solo Una Broma

Tamaño de fuente: - +

Capitulo VI: El Arcobaleno

Mis ojos se abren con pereza al notar la luz del sol, es tan intensa que me impide el ver con claridad, pero luego de unos segundos y algunos rápidos parpadeos mis ojos logran acostumbrarse a la luz que entra por mis ventanas.

Mi cuerpo está completamente relajado a diferencia de ayer que sentía como si el mundo entero estuviera sobre mi espalda y en cualquier momento la partiría en dos, pero gracias a la visita sorpresa de Elizabeth esa sensación había desaparecido, lamentaba no decir lo mismo de la visita de Chiara la cual me dejó cansado y pensativo, y fue con el recuerdo de la rubia que me percate de la mascara sobre mi mesa de noche.

“¿Qué tanta razón tiene Chiara?”

Me cuestiono en mis pensamientos mientras sostengo la mascara en mis manos, esta semana acababa hoy con la fiesta de Jackson a la cual Eliza me pidió que la acompañara, había aceptado ya que estaba completamente seguro de que me iría de este lugar, pero ahora después del discurso de Chiara siento cierta molestia, como si mis pulmones perdieran oxigeno ante la curiosidad de saber qué pasaría si tomo con seriedad sus palabras.

De pronto una notificación en mi teléfono se hace presente y al encender la pantalla puedo ver que es un mensaje de Chiara.

“Que oportuna”

 A veces pensaba que existía una conexión muy fuerte entre nosotros ya que siempre que aparecía en mis pensamientos ella se manifestaba en el instante de alguna forma.

“¿Listo para hoy?”

Contestarle en el momento no parece lo más prudente, al menos no para mí, así que ignorar el mensaje por los momentos es mi decisión, pero nuevamente mi teléfono avisa sobre otro mensaje, ella puede ser irritante cuando se lo propone, pero al revisar veo que el mensaje es de Elizabeth.

“Paso por ti en una hora, prepárate.”

Había olvidado por completo que iría de compras con Eliza, me levanto lo más rápido que puedo de mi cama y entro al baño para poder ducharme y cambiarme.

Después de 45 minutos bien aprovechados bajo por las escaleras y puedo olfatear un delicioso aroma, son pancakes y tocino, relamo mis labios y sin dudar entro a la cocina.

–Eso huele muy bien. –Digo a mi mamá quien me responde con una dulce sonrisa.

–Gracias hijo, ¿Piensas salir? –Tomo mi desayuno y me siento en la isla de la cocina frente a Arianna.

–Ummm sí, iré de compras con Eliza, la chica que vino ayer por la tarde. –Le respondo con tranquilidad para evitar que haga un escandalo por el hecho que saldré con alguien, pero viendo la sonrisa que tiene en su rostro dudo salvarme de eso.

–¿La hija del alcalde?, vaya hijo, no eres de los que pesca, pero cuando lo haces, si que es en grande. –Me atraganto ante la idea que se esta formando en la cabeza de la castaña.

–No es lo que crees. –Trato de hacer que vuelva a poner los pies en la tierra, nunca tuve una pareja, tenia cosas más importantes en las que pensar, cosas como sobrevivir a la ira de Andrew. –Ella solo es una amiga, nada más.

–Bien. –Dice con expresión desilusionada. –A este paso creo que nunca me darás nietos y terminaras viviendo conmigo hasta los 30. –Pongo mis ojos en blanco. –En serio, ni siquiera me importaría que fueras gay, siempre te casarías y me darías nietos. –Me vuelvo a atragantar con mi desayuno.

“En serio no vamos a tener esta conversación”

–¡Mamá por favor! –Chillo gracias a sus palabras. –Es solo que no ha llegado nadie, no tengo ni tiempo ni ganas para estar con nadie.

–Esta bien, como digas. –Ella levanta sus manos en señal de rendición y doy gracias al cielo que pare con esta conversación.

Luego de unos minutos conversando sobre cosas triviales escucho la bocina de un auto frente a mi casa y entiendo que se trata de Eliza.

–Regresare temprano. –Le aviso a mi mamá.

–No te preocupes, hoy es la reunión del Señor Louvrel así que también saldré. –Un escalofrió pasa por mi columna al escuchar ese apellido y la imagen de Jackson y Vanessa llega a mi mente, sacudo mi cabeza para tratar de borrarlos.

–Bien, nos vemos luego entonces. –Le doy un beso en la mejilla y salgo por la puerta, al cerrarla puedo apreciar la hermosa camioneta blanca, mientras el vidrio de la puerta trasera baja y veo a Elizabeth sonriendo de oreja a oreja.

–¿Qué esperas?, sube. –Salgo de mi embobamiento y me dirijo hacia la bellísima camioneta, por un segundo había olvidado que el papá de Eliza era el alcalde y que él era un hombre con mucho dinero.



LeoSolarion

#1919 en Thriller
#1077 en Misterio
#2599 en Joven Adulto

En el texto hay: relaciones, misterio y drama, bromas y venganza

Editado: 23.10.2019

Añadir a la biblioteca


Reportar