Sophia © // Sus ojos vieron más de lo que deberían.

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CAPÍTULO XVIII

 

Quebrada PARTE 2.

 

Frío, sed. Era lo único que se repetía en mi mente como bucle. 

Todo estaba oscuro, pero mi vista estaba algo acostumbrada y podía diferenciar en distintas tonalidades de negro. mi habilidad por caminar en la penumbra junto con mi memoria se ponían a prueba al recordar donde estaba cada cosa. Tres pasos y medio, a esa distancia a mi derecha había un balde realmente asqueroso el cual mi madre vaciaba cada dos por tres de mis orines. La cuerda tan solo te permitía abanzar cuatro pasos, ni uno más, por lo tanto la puerta podría estar a cinco o a veinte que no importaba en absoluto, pues las ganas de llegar a ella habían muerto junto con mis ganas de vivir.

Una luz incomoda para mis ojos, entró en la habitación por fracciones de segundo y junto con ella una horrible sombra de mal caminar, que se adentraba de a poco y se dirigía hacia donde me encontraba. 

Sufrí nuevamente cada golpe que me propinaba , cada descargo y cada horrible movimiento dentro de mi. Rogaba porque parara, rogaba porque hubiera algo de compasión o simple empatía. Eso no era una persona. Era literalmente un monstruo. Y mi mente esta vez no intentó disfrazarlo en otra piel. Supongo que era normal que me halla quebrado en cuatro partes distintas. Que triste por la parte que tan solo se quedó con esto. Sin conocer nada más. Sin un solo gramo de esperanza. ¿Conocía siquiera aquella palabra?

Me quedé desnuda contra la pared de la habitación tomada de mis piernas, solo quería dormir. Así al menos saldría por aquella puerta, pero el dolor no permitía que mis ojos se cerraran. 

La cuerda había rozado con tal fuerza mi tobillo, mientras pataleaba arriba de la cama, que podía oler la carne quemada. Mi nariz me dolía al respirar y el olor a hierro de la sangre solo hacía arder mi garganta. 

Quizá fue en un descuido que no vi cuando la puerta se abrió de nuevo. Pero esta vez era mi madre quien se acercaba despacio como si intentara hacer el menos ruido posible. 

__ ¿Mamá? 

__ Sophi, pídele disculpas a tu padre.¿ Sabes cómo le dejaste el ojo? Pronto tendrá una entrevista de trabajo y no puede verse así. 

__ Mamá. El ya no va a las entrevistas. Ya no tiene ninguna. 

__ De que hablas hija. El va a cambiar, nos prometió que cambiaría, yo creo en él. 

Mis manos comenzaron a temblar y mis labios también, forzándome a no derramar una sola lágrima. Sabía lo que pasaba, ella sabía que estaba equivocada, pero no quería creerlo, y decirlo en voz alta era otra forma de afirmar las cosas. 

Quizá era más feliz en su mundo, él que ella misma se armó. O quizá ya había enloquecido. Sea lo que sea, eso me dejaba completamente sola. 

__ Mamá, sabes lo que hace papá aquí dentro ? 

Mamá solo hablaba incoherencias como que debía tener la ropa pronta y limpia . Mientras yo decía cada palabra con vergüenza y angustia.  

__ Y debo hacer también la cena, tu padre llegará pronto.

__ El solo sabe mutilar en cuerpo y alma a las personas ! Papá  también te toca y te golpea! Lo he visto hacerlo! El no irá a trabajar y todo esto no cambiará gracias a él ! Esto ya cambió madre ! 

__ Quizá deba hacer un pastel, para acompañar el té. Tu tía vendrá en la tarde...

__ ¡MIRAME! 

Grité con fuerza rompiendo en llanto . 

__ ¡TAN SOLO MIRA COMO ESTOY! 

Y pese a la negrura que nos rodeaba y cegaba por completo podía jurar que ella tan solo miraba el suelo . 

__ ¡CÁLLATE!.... cállate ... por favor cállate.  -Repetía ella.-

__ ¡NO! No tienes el derecho de irte. ¡No puedes dejarme sola! ¡No tienes el derecho de escapar ahora !

__ Quizá haga el pastel de limón que le gusta tanto a tu padre....

__ ¡NO! 

No pude evitar llorar de frustración e impaciencia. Impaciencia por aquella muerte que no me llegaba. ¿Que a caso no había sufrido lo suficiente ? 

Mamá salió de la habitación aún murmurando sobre la torta, como si yo en verdad formara parte de un plano completamente distinto, mientras yo seguía desnuda en el suelo. Deseando que alguien notara mi ausencia. 

 

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El plano volvió a cambiar y la Luz del baño en el primer piso se hizo notar, junto al fuerte golpe de la puerta del cuarto de mis padres rompiendo el marco. 

Bajé con cuidado las ruidosas escaleras, fuera de ellas todo estaba en silencio. Caminé cruzando la sala guiada por aquella luz, y me asomé de a poco hasta verle. 

Papá estaba acostado en el suelo del baño inyectando miel en sus verdes venas resaltadas . Su respiración era lenta y su piel estaba morada pero aún estaba allí. 

Tenía un sentimiento dentro de mi que me decía que no había sido la primera vez que lo veía. Y podía recordar mi sueño de una noche en donde también pasaba. 



GiirlGreen

Editado: 09.09.2019

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