¡¿soy una princesa?!

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Capítulo 4

El sol pegando directamente a mis ojos me indica que la noche ha sido reemplazada por el día, y las pisadas en mi habitación me hacen consciente que alguien está en ella. La misma persona que es responsable por esos pasos es quien abre las cortinas de los ventanales logrando que la luz del sol ilumine por completo la habitación.

—Buenos días Alteza ¿Como ha amanecido? —pregunta Vanessa amablemente. Termino de abrir los ojos y despertar por completo sentándome en la cama.

—Bien, aunque un poco nerviosa —respondo honestamente recordando el penoso y doloroso momento por el cual Estella me hizo pasar.

—¿Por qué? No debes de estar así, solo ten confianza en que todo pasará muy rápido así que no te preocupes por el baile —dice tratando de transmitirme seguridad cosa que no logra. Estoy segura de que no sabe lo que sucedió el día de ayer, aun así asiento—. Bueno te prepararé el baño.

La edad de Vanessa me causa intriga, no entiendo cómo es que puede trabajar en el palacio con tan poca edad.

Me sumerjo en la tina dejando que mis músculos descansen un poco, sobre todo mi brazo izquierdo el cual aún duele. Al terminar procedo a vestir un ligero vestido en color crema junto con un suéter para cubrir el moretón de mi brazo, calzo los mismos zapados del día de ayer y una vez lista bajo hacia el comedor. Pensar en que este es mi primer desayuna en familia mejora mi día.

—Buenos días —digo caminando hacia mi lugar tomando asiento.

Inspecciono por unos segundos a Erick quien sonríe al verme. Afortunadamente su atuendo es el más indicado para ir a clases.

—Buenos días hija ¿Cómo te sientes? —pregunta mi madre. Las miradas se dirigen hacia mí esperando a que anuncie mi estado de ánimo.

—Un poco nerviosa; no sé lo que vaya a pasar hoy, todos vieron cuando Erick me ayudó y créanme que les parecerá extraño que un príncipe me ayude específicamente a mí —decido responder.

Los rumores me preocupan, estos nunca faltan entre los pasillos y a mitades de clases cuando el profesor se descuida, no me puedo permitir entrar en ellos

—No digas eso, además no importa lo que digan, deja que todo se vaya aclarando conforme el tiempo —asegura mi mamá.

—Si lo sé, pero ellos no saben nada así que habrá murmullos hoy.

—No hagas caso, el sábado todo se solucionará, además ten confianza en ti y no permitas que te hagan sentir menos, además tienes a Erick —volteo haca este último. Su sonrisa me transmite seguridad.

Paso el desayuno, la continuación del día establece que deberíamos de asistir a clases por lo que Erick y yo nos encontramos en el auto hacia el colegio. Por la ventana puedo notarlas miradas que las personas le dan a la limusina, por el escudo de la familia real está claro que un miembro de la realeza se encuentra dentro.

Estando una cuadra antes del instituto me bajo del auto. Esta vez Erick me esperaría en la explanada para que no suceda lo mismo que el día de ayer. Camino hacia la entrada pero soy detenida por Estella de nuevo quien venía acompañada de su dos amigas.

—Mira Estella, la huérfana fue abandonada hoy por el príncipe —habla Melany, la amiga rubia de Estella, pretendiendo ignorar mi presencia sabiendo que me prohíben el paso—. No creas que por que ayer te rescató el príncipe significa que le gustes o que se interese por ti —esta vez se dirige hacia mí con cierto aire de superioridad.

—Soy su amiga —afirmo con seguridad—, y si me disculpas… —trato de esquivarlas pero su cercanía me lo impide.

—No te vas hasta que termine —declara Estella. Está furiosa, lo puedo notar en su mirada y su cabellera pelirroja natural la hace ver como si estuviera a punto de arrojar lava en el cualquier momento

—¿Por qué no la dejan en paz? —escucho la voz de Erick, siento como pasa su brazo por mi espalda. Las caras de Estella y sus amigas que mantienen en este momento son épicas.

—No creo que le convenga desperdiciar su tiempo con personas de ese tipo alteza —dice al mismo tiempo que dirige su mirada hacia mí—, no valen la pena —termina de añadir la rubia.

—¿Entonces? ¿Con quién debería de pasar el tiempo? ¿Con personas como ustedes? No gracias, no me gustan las personas falsas, así que si nos disculpan... —Erick jala de mi brazo suavemente sacándome de ahí al instante.

Ambos entramos, durante el trayecto a la oficina trato de identificar a Lili entre los estudiantes pero no hay rastro de ella. Erick entra a pedir su horario y yo me quedo esperándolo afuera unos cuantos minutos.

—Mi primera clase es historia —su mirada está en el papel, no se nota entusiasmado.

—¡Genial! Compartirás clase con Lili y conmigo —su desanimada mirada desaparece y una sonrisa se apodera de él.

 El timbre suena y nosotros aún seguimos en el primer piso cuando la clase que a ambos nos toca está en el tercero. Los pasillos están desiertos en su mayoría.

—Erick ¡Apúrate que llegamos tarde! —jalo de su mano sin esperar respuesta de su parte.



Juliet Valzua

#1379 en Novela romántica

En el texto hay: amor, amistad, misterio

Editado: 03.07.2019

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