¡¿soy una princesa?!

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Capítulo 9

El día de ayer fue un verdadero desastre a excepción de la noche que fue, hasta ahora, lo mejor que ha sucedido desde el baile. En este momento el auto ha parado justo en la entrada del instituto. La emoción que tengo en este momento quiere salir expresada en palabras de mi boca las cuales pienso reservar para Lili.

—Te alcanzamos en el salón Sophie, Erick y yo necesitamos ir por nuestras credenciales —habla Máx, lentamente mientras deja salir un bostezo.

—De acuerdo dormilón yo iré a buscar a Lili.

Ambos empiezan a entrar al colegio. Busco a Lili con la mirada sin tener éxito; doy unos cuantos pasos hacia atrás tropezando con algún estudiante que logra detener mi caída.

—¡Perdón! —me apresuro a disculparme—. No te mi...

—¡Sophie ten más cuidado! Podrías ser tú la que se lastime con algo algún día— me reprende Lili interrumpiéndome, levantando su mochila del piso.

—Lo lamento, te estaba buscando y…

—Hola chicas —interrumpe Diana acercandose a nosotras—. ¿Qué hacen en este maravilloso día? —pregunta dejando salir un suspiro.

—¿A qué se debe tu felicidad? ¿Rebajas en el centro comercial? —interroga Lili.

—No —vuelve a suspirar.

—¿Te sientes bien? —Diana pone sus manos sobre mis hombros mirando hacia mis ojos.

—¡Más que bien! —exclama ante mi pregunta—. ¡Jason Miller me invito al cine! —Lili y yo intercambiamos miradas y Diana se aleja de mí.

—¿Quién es Jason Miller? —me pregunta Lili en voz baja.

—Defensa del equipo de Football y mejor amigo de Michael —respondo. Lili camina hacia Diana quien miraba con cautela las hojas del árbol que estaba frente a nosotras.

—¡¿EL MEJOR AMIGO DE MICHAEL?! —grita Lili en la cara de Diana llamando la atención de toda persona a nuestro alrededor.

Ex-mejor amigo —enfatiza Diana corrigiendo a Lili.

—Me alegro por ti Diana —trato de reconfortarla—. Y hablando de eso… yo también tengo una cita,

—¡Al fin Erick se dignó a hacerlo! —exclama Lili tomando de mis hombros y moviéndolos frenéticamente.

—Sophie nunca dijo que había sido Erick —comenta Diana.

—Diana ¡Es más que obvio! —vuelve a gritar Lili—. Además no viste lo que yo ayer en el corredor, o el domingo en la piscina del palacio —agrega, trayendo los recuerdos de esos momentos a mi memoria logrando un sonrojo de mi parte.

—Tienes que contarnos. ¿Qué sucedió? —insiste Diana.

—Hay muchas cosas que sucedieron; Erick, mis abuelos…

—¡¿Tus que?! —grita Lili por tercera vez en la mañana.

—Mis abuelos. Los padres de mi mamá se presentaron ayer y…

El hábito de interrumpirme ha crecido esta mañana; esta vez gracias a la campana escolar dando inicio a la primera hora a la cual vamos tardías.

—Nos contarás en el receso —proclama Diana.

—Lo prometo pero es mejor irnos antes que lleguemos tarde.

Diana y yo nos despedimos de Lili a quien le tocaba ética civil al adentrarnos al colegio. Las dos empezamos a subir las escaleras hasta el cuarto piso con dirección al salón de Química, clase que comparto con ella y Erick.

Apenas entramos al aula 402 noto la sonrisa que Erick me dedica al verme. Ambas caminamos hasta las mesas de atrás tomando asiento detrás de Erick y de su compañero, el mejor amigo de Michael y cita de Diana quien enrojeció apenas su mirada rozo ccon la de ella.

 —¿Cómo crees que eso haya salido? ¿Bien? ¿Mal? —pregunta Diana susurrando.

—¿De qué hablas? —contesto en voz baja.

—Jason me vio —llevo mis dedos a mis ojos frotándolos para después intentar sonreírle.

—Ay Diana… —me limito a contestar.

Entra la maestra. Los ejercicios de reacciones químicas no hicieron de esperarse en ser anotados en el pizarrón acompañados de una extensa explicación de sus funciones por parte de la profesora.

Los murmullos y suspiros de Diana hacen imposible concentrarme en la clase ya que todo trata del chico que está al lado de Erick, que a comparación de ella, está prestando atención.

—¿Crees que sea alérgico a las palomitas? —pregunta una vez más—. ¡¿Qué tal si es alérgico a la soda?! ¡¿O a los ositos de goma?!

—Diana, nadie es alérgico a nada de lo que dijiste —respondo, rogando en mi mente que no vuelva preguntarme nada más.

—¿Cómo sabes? —cuestiona.

La idea de una mentira proclamada por mi cerebro me anuncia la oportunidad de que Diana me deje escuchar la clase restante al ver los dibujos de enlaces que esta trazados en el pizarrón.

—Lo sabrías si prestaras atención, mira al pizarrón, ahí explican como las palomitas combaten el sistema inmunológico de cualquier humano y como la soda ayuda para calmar los dolores estomacales —miento. Erick voltea a verme con cierta confusión, sonrió tímidamente, él asiente y se voltea al captar la situación.



Juliet Valzua

#1372 en Novela romántica

En el texto hay: amor, amistad, misterio

Editado: 03.07.2019

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