Spirits

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2.- La esencia del alma humana es... Arum

La desesperación y la tristeza, son las dos emociones

intensas que le dan forma al odio.

2.- La esencia del alma humana es... Arum

 

     - Yo te ruego y ordeno, espíritu desconocido en nombre del Ser Supremo y del admirable Adonay, me declares el motivo de hallarte atormentando en este cuerpo que cubro con mi mano. También deseo me digas qué es lo que pretendes al hacerlo así, yo te ofrezco si me obedeces, rogar a Dios por ti para que sea purificado y transportado a donde moran los ángeles celestiales –digo arrojándole agua bendita a la mujer, que se retuerce y grita con desesperación.

     - No quieres abandonar el cuerpo, ¿eh? –dice  colocándole una cruz en el pecho. Ocasionando que la mujer se levante e intente golpear a Korban–. ¿Qué dice?

     - No quiero morir o algo así, la verdad es que no la escucho bien –digo encogiéndome de hombros.

     - Busca reencarnar –dice Leuviah a mi espalda–. Acaben con él antes de que posea a alguien más –dice bloqueando a su hermana.

     - Bien –digo antes de comenzar a recitar la oración para eliminar al ente y mandarlo al infierno.

     Mientras digo la oración, la mujer se retuerce y se azota en la cama; hasta que cae laxa, señal de que el espíritu abandono su cuerpo.

Abre los ojos, solo por unos breves momentos, puesto que vuelve a cerrarlos, agotada.

- Listo –dice  recogiendo las cosas.

     - Vamos a notificar a su esposo que ella está libre –dice Lauviah saliendo antes que todos. Todos la seguimos hasta que llegamos con el esposo.

- ¿Ella está bien? –pregunta saltando del sillón donde estaba sentado.

- Sí, el exorcismo ha sido un éxito –dice mi hermano con orgullo.

     - Gracias; ¿cuánto es? –pregunta peinando su cabello, sin embargo, logra el efecto contrario.

- Dos grandes –sonríe mientras le dice nuestros honorarios.

     - Bien, voy por mi chequera –dice el hombre antes de desaparecer por una enorme puerta.

- ¿Escucharon del caso de los once? –pregunta Lauviah.

     - No, ¿de qué va? –pregunta mi hermano. Es tan notorio que le gusta, que no sé por qué demonios no se lo ha dicho.

     - Desde hace varios meses, desaparecieron once niños, el último fue hace dos días, en el distrito dos.

- ¿Atraparon al asesino? –pregunto metiéndome en la conversación.

- Sí, en una cabaña en el bosque, en el distrito ocho –dice volteando a verme.

- ¿Sobrevivientes? –pregunta mi hermano llamando su atención, señal de que debo quedarme callado.

- Dos niños, nueve fueron encontrados muertos –vuelve la vista hacia él.

     - Aquí tienen –dice el hombre apareciendo. Le extiende el cheque, que coge y guarda en su bolsillo.

- Un placer haberle ayudado –dice mi hermano.

     - Gracias a ustedes por venir –dice mientras estrecha mi mano–. Theron y Korban Guertena, y Leuviah y Lauviah Black, gracias por todo. Con su permiso –dice caminando hacia las escaleras.

     - Vámonos –digo colgándome la mochila. Abro la puerta y salgo, para ver que el cielo es gris.

- Va a llover pronto –dice Leuviah detrás de mí.

Camino a la camioneta que usamos para los exorcismos.

Korban maneja; los gemelos viajan atrás, y yo en el asiento del copiloto.

- ¿Cómo dieron con el asesino? –pregunto mirando hacia atrás.

- Un vecino dio el dato –dice sin dejar esa postura rígida que suele adoptar– y, son dos asesinos.

- ¿Dos? –mi hermano y yo decimos al mismo tiempo.

- Sí, Vladimir Rosembaum y su primo, Albert Dimitriades, de origen alemán y griego.

     - Qué asco –digo recargando mi cabeza en el cristal–, pero que se puede esperar del ser humano.

- Nosotros somos humanos –dice Lauviah.

- Sabes a que me refiero –no puedo evitar rodar los ojos–, la esencia humana es...

- Arum –dice Leuviah–, eso es lo que el monje decía, que era oscuridad.

     - Tenía razón, el alma humana es oscura, y al morir, esa oscuridad se vuelve absoluta. Esa es la razón de que estemos aquí, para librar al mundo de esos malditos seres –digo cerrando los ojos.

     Uno de esos malditos me quito a mi hermana, mejor dicho, a nuestra hermana, nuestra razón de ser.



Scarlett Elyse

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En el texto hay: misterio, demonios, exorcismos

Editado: 27.06.2019

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