Squad del Desamor

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Capítulo 6: Stacy.

—Vamos nena, no me digas que eres una celosa—. Quiero gritarle y decirle que es un descarado, que lo odio.

—No, pero tampoco soy una entrometida en un matrimonio.

—Vamos, ¿ya olvidaste nuestras noches mágicas?—. Su risa suena como un estruendo.

—Después de esto sí, así que déjame en paz, y lárgate, has algo bueno por una sola vez en toda tu maldita vida—.Se ríe cada vez más fuerte y comienza a gritarme que regrese al coche, que puedo perderme.

—Vamos Stacy, es algo simple, salimos y te doy todo lo que quieras—. Va manejando lentamente para seguirme el paso.

—No gracias, no considero que esto se trate de una negociación—. Su mirada me sigue por todo el cuerpo.

—Sí lo necesitas, anda, seamos una pareja romántica y olvidemos nuestras vidas privadas, además algún día lo sabrías —. Quisiera gritarle que eso no es excusa.

—Déjame en paz, largarte con tu familia y tu esposa, seguro que te están esperando—. Escuchó como su celular suena.

—Mira, déjame llevarte por última vez a tu cita médica, ambos sabemos que la necesitas—. Ahora su voz se vuelve sería.

—No gracias, puedo irme sola, no está lejos de aquí—. Doy un vistazo a la gran acera de coches.

—Bueno, yo insistí, pero si es así, entonces adiós, cuando seas más madura hablamos—. Da vuelta en su coche y se va. Camino por la acera de coches un poco temerosa, llevo un vestido negro con una abertura en forma de "V", es demasiado corto, se supone que hoy tendríamos una velada, pero me he enterado de que está casado, no puedo meterme con una familia, después de esto me he dado cuenta de la clase de hombre que es, no merezco esto, no merezco ser una segunda opción. Llegó al hospital veo la gran entrada, registró mi llegada, mientras buscó la puerta que dice "nutriología", hoy es mi cita, el médico va a pesarme, cosa que me aterra bastante. Veo a lo lejos a mi Madre, está con su amante Josué, lo sé, mi Padre los descubrió. 

—Hola linda, ¿cómo estás?—. Quisiera gritarle y maldecirle, decirle que estoy harta hasta el colmó.

—Bien, tú, digo ustedes, ¿cómo están? —. El hombre alto, con cabello liso y traje me mira de reojo.

—Oh, super bien, ¿lista para tu sesión?—. Quisiera decirle que me dejé sola, que se largue a acostarse con su amante, pero después de todo es mi Madre.

—Eso creo—. Me siento nerviosa, en estos momentos quisiera vomitar, siento unas tremendas náuseas por el coraje que acabo de pasar y luego de ver a mi Madre con el tipo aquí.

—Muy bien, todo saldrá bien ya verás, te ves mucho mejor—. Sé que me está mintiendo, sé que parezco un maldito cadáver.

—Sí, lo he estado, mi Padre me está cuidando—. Sé que es una indirecta hiriente pero no me importa, la notó un poco nerviosa, sé que le ha dolido.

—Sí, es un gran hombre tu Padre—. Tengo ganas de darle una bofetada, ¿cómo se atreve a decir eso?, después de que ella fue quién le defraudó.

—Extraordinario—. Su amante aclara su garganta, claro, olvidaba que por él mi familia se destruyó.

—Claro hija—. Esa última palabra que ha dicho mi Madre me duele, me carcome el cuerpo y mi ser.

—Sí, claro Mamá—. El médico grita mi nombre mientras me apresuró a entrar, mi Madre se ha quedado afuera con su amante, le he dicho que puedo entrar sola, lo ha entendido, así que prefiero que las cosas sean así, que simplemente cada una tenga su propia distancia. Me ha dolido lo que ha hecho y lo sabe, lo que más me molesta es que actué como si nada importará y para variar, lo ha traído.

—Hola Stacy, ¿cómo estás?—. El médico, un hombre canoso de unos cuarenta años me pregunta.

—Bien, ¿no lo ve?—. Contesto enfadada.

—No lo parece, ¿quieres hablar de ello?—. Niego con la cabeza—. Bien sabes que al no cooperar no podemos avanzar—. Acomoda unos papeles en su escritorio, mientras elige una lapicera color metal la cual tiene impreso su nombre.

—Es que... me siento cansada, enojada, todo es un caos en mi vida, he descubierto que mi novio está casado, mi Madre está afuera, ha traído a su amante, no sé cómo sentirme, mi Padre apenas puede hacerse cargo de mí, soy un maldito problema, un tremendo y jodido problema que no creo que alguien merezca cargar—. Sé que se ha sorprendido por lo que ha escuchado.

—No considero que seas un problema, simplemente estás estancada—. Anota algunas cosas en una hoja la cual tiene mi nombre.

—Sí, seguramente, no me había dado cuenta de eso—. El médico abre los ojos, forma una línea en su boca, sé que le ha molestado, pero seguramente ya ha tratado con más personas, estando en la misma situación.

—Bueno, es simplemente un comentario—. Comienzo a sentirme culpable, él sólo hace su trabajo.

—Lo siento, no era mi intención, no he tenido un buen día—. Sacude la cabeza.



Mar M Sanchez

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En el texto hay: adolecentes, escritores, amor adolescente

Editado: 06.06.2019

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