Stay

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Capítulo II

Estando en un nivel de ebriedad bastante elevado, Jimin y yo nos divertíamos con los videojuegos que mi padre mandaba.

—Desearía tener un padre millonario como el tuyo, amigo.

—Es una mierda. Le importa más su trabajo y su prestigio que su hijo.

Después de algunas horas terminamos de jugar y nos recostamos en el suelo intentando no vomitar por todo el alcohol que habíamos bebido.

Todo daba vueltas. Sólo podía apreciar que a rejilla de la ventana que daba hacia fuera brincaba como loca.

—Hermano —susurró Jimin con ebriedad—. ¿Por qué aún no te visitan tus amigos? Los de tu banda. Quiero conocerlos, sería fantástico conocer a unas celebridades, después de ti, obviamente.

Reí.

—Me hago la misma pregunta todos los días. A veces siento como si hubiera muerto. Ni Hailey, ni mis amigos, ni los fans. Todos se han olvidado de mí.

Él apoyó su brazo en mi hombro demostrándome compañía.

—Ahora tienes un fanático aquí. ¡Yuhu! ¡Andy eres tan guapo! ¡Hazme un hijo! —gritó fingiendo ser una fangirl.

Golpeé ligeramente su brazo y comencé a reír. Tenía que sacarlo de aquí junto conmigo. Su condena era de poco más de cinco años de los cuales llevaba tres. Yo no podía irme sin él. Mi hermano. 

Un fuerte ruido nos despertó a ambos. Oh rayos, no de nuevo. Sus gritos violentos resonaban en los pasillos en conjunto con sus fuertes pisadas.

—Vete Jim —le susurré.

—Ni loco. La última vez casi te matan. 

La mafia Levon Guardians se aproximaba a nosotros. Durante mi estancia me habían golpeado al rededor de cinco veces hasta dejarme sangrando en el piso e incluso inconsciente. Trece hombres musculosos encabezados por Adrick. No se detendrán hasta matarme.

—Dile a Matt que están aquí.

Matthew fue contratado por mi padre ara cuidarme dentro de este lugar. Es líder de la banda de mafiosos enemiga de Levon Guardians, sin embargo, Matthew siempre llegaba demasiado tarde.

—¿Cómo haz estado, Andrew? —preguntó cínicamente Adrick.

—¿No te bastó con la paliza de la última vez? ¿Qué mierda quieres?

Lanzó el primer golpe.

—Chicos, ya saben qué hacer.

En cuestión de segundos los trece chicos se abalanzaron sobre mí para comenzar a golpearme brutalmente. Entre todos los golpes y gritos y un indefenso yo intentando defenderse logré ver como Jimin corrió sin que lo alcanzaran. Confiaba tanto en él que sabía que regresaría con ayuda para mí.

Sentí como un objeto punzante comenzaba a rasgos mi espalda mientras gritaban palabras de mierda hacia mí. Todo era tan rápido que era indescriptible. Finalmente, Adrick dio la orden.

—Démosle a los medios lo que quieren. Matenlo.

Y sin piedad alguna, sus golpes brutales se convirtieron en atroces. Cuando mi vista comenzó a nublarse yo intentaba permanecer fuerte, sin embargo mi vista pronto se volvió negra. Entre la oscuridad sólo podía soñar con los ojos de Hailey y la esperanza de volver a verlos.



Gabriela Medina

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En el texto hay: banda, amor, badboy

Editado: 08.11.2018

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