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Prólogo: Extrañas Noticias

Volvía a pasar lo mismo, comenzaba a pensar que el elfo tenía algo en su contra o en lo peor del caso, lo odiaba. Bueno, Ezarel siempre había sido un idiota a su parecer, pero era de esos idiotas de los buenos,  porque aunque se equivocara varias veces, siempre estaba a su lado para ayudarle, aunque luego le dieran dolor de cabeza a Miko, Valkyon nunca decía nada y cuando hablaba, era solo para dar uno que otro consejo y volverse a callar. 

Hacía tiempo que el trío de Jefes, no hacía nada parecido. 

- ¿Qué han hecho qué? – La voz de Miko no tardó en resonar en toda la estancia, se había enfadado y la flama azul de su jaula, se agitaba vigorosa. Nevra no pudo por menos de sonreír de forma elegante con los brazos cruzados, Ezarel puso su habitual cara de desentendido y Valkyon… Valkyon seguía igual, callado y con una mirada que no aceptaba réplica. 

Para ellos, era la quinta regañada, para Miko, como la décima o décimo séptima del día. 

- ¿Saben perfectamente lo que pueden provocar? ¡Los Balenvianos van a matarnos! Apenas esta mañana logramos encontrar a la criatura que habían reportado como perdida ¡Y la han vuelto a perder! – 
Miko tenía toda la razón de enfadarse, la cuestión era muy sencilla: había reporte de niños perdidos de varias aldeas, fueron al bosque y encontraron a uno, lo llevaron al Cuartel General y hasta allí todo bien, pero el problema se suscitó cuando le dejaron a Ezarel el cuidado del crío, en lo que Valkyon rellenaba el reporte y… Como ya se podrán imaginar, el crío se perdió. Para cuando Nevra y Valkyon regresaron, Ezarel con evidente y fingida molestia, dijo que lo había perdido de vista, encima se quejó de que no tenía por qué ser la niñera, tuvieron que ir a buscarlo por todo el Cuartel y accidentalmente se encontraron con Miko, de allí toda la historia. 

- ¡Hagan que aparezca o los encerraré en las mazmorras por descuidados! – Los tres Jefes obedecieron, uno mas calmado que los otros dos, sinceramente a Ezarel no le gustaba cuidar niños ni se veía de broma teniendo los propios, en cuanto a Valkyon, pues… Era un si y un no a la vez, Nevra soltó un suspiro, si Ezarel no hubiera sido tan descuidado… Le dio un par de miradas de pocos amigos, antes de emprender la marcha, para buscar a esa pequeña cosa caminante que tanto les daba la lata. 

- Estuvimos a poco de ser nabos en parrilla. – Bromeó Ezarel cuando salían de la Sala del Gran Cristal, dejando a Miko acompañada de Jamón. - ¡Si no hubieras sido tan …!  - Exclamó Nevra con cierto enfado, tenía planeado cortejar algunas señoritas de la Guardia Absenta, para alimentarse y fastidiarle el día a su compañero, pero lo sucedido le condenaba a no poder hacerlo. – De todas formas, fue responsabilidad de todos. Pero Ezarel debió ser mas cuidadoso. – Valkyon siempre con su madurez. - ¡Gracias oh Gran Valkyon por su grandioso apoyo! La próxima vez encárgate si eres tan serio. – Reclamó en burla y enojo el elfo peliazul. Nevra rió, aunque Ezarel era terco como solo él podía serlo, siempre Valkyon actuaba como su “consciencia”

Nevra se arregló la bufanda mientras Ezarel discutía con Valkyon, el era un vampiro y encontrar a un niño, no sería tan difícil, si usaba su fino olfato y su buen sentido auditivo, decidió ponerse manos a la obra, apartándose del grupo, era mejor no perder el tiempo, en especial para evitar otra vez el enojo de Miko y las posibles consecuencias que traería ¿Qué pasaría si se rompía la alianza con Balenvia? Mejor ni pensarlo, ignoró a su hermana, que en el pasillo intentó abordarlo y fue directamente a los jardines, donde podía sentir con mas fuerza el aroma, logrando encontrarlo después de una media hora. 

- ¡Por fin! Sé un buen niño y no vuelvas a perderte. Pronto te llevaremos con tus padres. – Comentó para el chiquillo, que estaba en el jardín de música, observando los nenúfares. Pero el pequeño no respondió, Nevra se arrodilló junto al niño, para quedar a su altura, tratando de mirarle, puede que siguiera asustado, pero de pronto cuando decidió tocarle el hombro, el pequeño se volteó hacia el y murmuró como en trance “La mariposa pronto aterrizará y todo ha de cambiar ¿Qué harán? ¿Mataréis de nuevo a la mariposa, como otras veces lo habéis hecho? – El Jefe vampiro no tuvo tiempo de contestar, pues el pequeño se desvaneció frente a sus propias narices, quedando en el suelo un pequeño papelito con un nombre anotado: 

“Cariñosamente, Geiner.”

¡¿Pero qué demonios había pasado?! ¡¡Un engaño?!  Se levantó, retrocediendo un paso, mostrando con cierto enojo los afilados colmillos, elevó su vista hacia los muros y los alrededores, distinguiendo una silueta que se perdía tras las almenas, crujido de dientes, se había escapado.  Sin embargo, había una cosa que no entendía “¿Una mariposa?” Estaba enterado si, de que habían llegado humanos a Eldarya y la Guardia cautelosamente los había despachado pero ¿Qué quiso decir exactamente con una mariposa?  Observó de nuevo el horizonte, pisando el papel con rabia, regresando al Cuartel, debía dar parte a Miko, al parecer, todo había sido una trampa….



V-Plisetsky

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En el texto hay: vampiros, elfos, suspenso

Editado: 29.12.2018

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