Su Canción

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Sueños

10 de abril, 1998.

Galway, Irlanda.

Poco a poco, el Sol cedía su dominio sobre el cielo a las estrellas; había un extraño ambiente de esperanza en el aire, y este era palpable por casi la mitad de los habitantes de la nación a lo largo de la isla esmeralda.

La otra mitad, no obstante, sentía cinismo total.

—...y así fue como finalmente, tras largas conversaciones y discusiones sobre sus detalles y contenido, se firmaron tanto por partes de los gobiernos británicos, e irlandeses, tanto del norte como de la republica, así como diferentes facciones y partidos, los acuerdos con los que se espera dar un paso adelante respecto al proceso de paz en la nación —Brian y Shannon escucharon en la televisión, en un aparador de una tienda de electrónicos, en el centro de la ciudad.

Quizá se encontraban en un lugar inapropiado para dos estudiantes todavía menores de edad; en otra noche, ella hubiera insistido en verse en un lugar más seguro. Pero no era una noche ordinaria. Para empezar, no estaban solos; a su alrededor, estaban rodeados de hombres y mujeres, jovenes y viejos, gente de todas clases que habían seguido con mucho detenimiento el proceso de paz.

En los rostros de algunos, se podía notar la esperanza; en la de otros, claro está, el sentimiento de estar alistandose desde ya para la decepción, pero sea cuál sea la posición de una persona, nadie podía estar indiferente.

—¿Y tú qué piensas? —Shannon preguntó.

—Los políticos hablan y firman papeles; realmente no siento que eso vaya a cambiar nuestras vidas —Brian contestó, con guitarra en manos.

—Pero, puede ser algo diferente. Al menos esta vez; ellos pueden fallar mucho.

  —¡Y lo hacen!

—¡Y lo hacen, es cierto! —Shannon rió—,pero para ganar, basta con ganar una vez, y no recordarás el millón de veces que fallaste. 

—No lo sé; es posible —Brian ladeó su cabeza—, pero en todo caso, creo que lo mejor es no confiar en lo que hagan otros.

El muchacho dio varios pasos a un costado y se alejó de la multitud abarrotando el exterior de la tienda; Shannon lo siguió.

—Somos muy jovenes para no tener esperanzas —ella le preguntó.

—¿Quién dice que no las tengo?

—¿Las tienes?

—Como cualquier músico —Brian volteó a verla, sin detener su caminar—; sin ello, sólo sería aceptar que lo más probable es que terminaré enseñando guitarra en una escuela, o tocando en bares a cambio de una comida caliente al día.

Shannon sonrió.

—No hace falta mucho para graduarnos; hay que tomar la idea del futuro con mucha mayor seriedad.

—¡Dios, ahora empiezas a hablar como mi madre! —exclamó, y después le dio la espalda.

Shannon suspiró.

—No quiero parecer alguien aburrida —comentó, tras apresurar su paso, y alcanzar al muchacho.

—Jamás, nadie, en ningún lugar podría llamar a alguien aburrida con esa voz tuya.

—-G-gracias —Shannon contestó, con un tono rojizo abriéndose rumbo entre sus mejillas. 

Ella se acomodó un par de flecos de su colorada cabellera, y se aclaró la garganta de un nudo que estaba a nada de dejarla sin habla alguna.

—Necesitamos de un plan B —la jovencita insistió—. No podemos pensar que siempre nos podremos escapar a los clubes a tocar y que esa va a ser nuestra vida hasta que nos muramos. Algo grande, algo que... algo que nos afiance. 

—Oh, de hecho, eso es algo de lo que quería hablarte —Brian respondió sonriente.

Él buscó en el bolsillo de su chaqueta, y entre sus manos desplegó un papel.

—¿Qué es eso? —Shannon inquirió.

—Nuestro futuro —Brian sonrió, entregandoselo a sus manos.

De inmediato, comenzó a leerlo en silencio; poniendo atención a cada frase, palabra y signo de puntuación; el contenido del mensaje lo requería. 

—¿Una audición? —alzó su voz—. ¿En...? ¿¡En Londres!? ¿Cómo en, Londres Inglaterra?

—No, la otra Londres, la que está en Zimbabwe... ¡claro que en Inglaterra! ¡Anarquía en el Reino Unido, nena!  

  —¿Esto es de verdad?  

—Claro. Y no fue una de esas que se las dan a cualquiera; me la dio un tipo de la industria.

—¿Cuándo?

—¿Recuerdas cuando te sentiste mal y no pudiste tocar en el concurso de la escuela? ¿Cuando tuve que hacerla de solista de último momento?

—Sí, lo recuerdo —Shannon dijo—. Y también recuerdo que juraste que no me lo ibas a echar en cara otra vez.

—Yo sé, yo sé amor, pero es que esto es relevante: después de tocar, un sujeto, un scout de talentos se me acercó, y me dijo que podría de hecho tener una oportunidad en el negocio de la música. Me dijo si es que deseaba asistir a esta audición, incluso me pagará la estadía.

Brian esperó por una sonrisa, un chispazo de dicha en el rostro de su compañera, mas este, nunca vino.



Anthony Tesla

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Editado: 27.08.2018

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