Sueños fugaces

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Me ofrece su brazo antes de entrar, lo tomo y camino con paso firme, con confianza, el busca con la mirada a sus amigos. 

 

—Esta al fondo en la mesa que esta por esa maceta a mano derecha. 

 

Cuando los he encontrado, me fijo que soy la única mujer en el grupo. 

 

—¿Por qué coño no me dijiste que sería la única mujer? — digo al momento de ir en la dirección en donde se encuentran sus amigos. 

 

—Relájate hermanita, todo irá bien, ellos no harán nada para molestarte y  si lo hacen verán mi puño en su cara bien marcadito. 

 

Mi hermano saluda a todos sus amigos. Me miran y solo cuando Jorge les hablas es que me siento libre de sus miradas. 

 

 

—Chicos les presento, ella es Artemisa. Artemisa ellos son los amigos de los que te hable. 

 

—Mucho gusto — es lo único que logro decir.

 

—El placer es nuestro, no todos los días nos presentan a mujer tan hermosa como tú. Ven siéntate ya hemos apartado el lugar. 

 

Me siento a lado de un hombre que viene vestido de vaquero solo le ha faltado el sombrero, es de ojos castaños, cabello negro, espalda ancha, manos maltratas por el trabajo, brazos fuertes y firmes, y por lo que logro ver es de tés morena, a lado de este hay otro, pero este no es no es moreno si no güero, a diferencia del otro tiene pantalón de mezclilla, camisa manga larga bien planchada color azul y zapatos de vestir negros, ojos verdes, cabello entre castaño oscuro y cobrizo, este se ve que no hace trabajo rudo, pero se ve que trabaja el cuerpo con ejercicio y por ultimo está el que me invito a sentarme, este viene con pantalón de mezclilla negro súper ajustado, camisa manga larga de cuadros y zapatos y cinturón café, no sé si sea ranchero o no porque simplemente dejo de prestarle atención. 

 

—Preciosa ellos son Genaro —dice señalando al vaquero —y él es Josué —dice señalando al hombre güero — y yo soy Ernesto Ramírez. 

 

—Mucho gusto soy Artemisa Gonzales —decido usar el apellido de mi madre para que todavía no se den cuenta que Jorge es mi hermano dejare que él decida cuando decirles nuestros parentesco. 

 

—Jorge amigo, no sabíamos que tuvieras esta belleza escondida. 

 

—Pues ya vez Ernesto, si dejo que la conocieran antes, no dejarías de atosigarla. 

 

—Yo soy Josué Arias 

 

—Y  yo soy Genaro Suárez. 

 

 

Los dos me tienen la mano y yo les correspondo el saludo educadamente, aun no me siento en confianza. Necesito un trago ojala nos atiendan rápido, una copa me serviría muchísimo ahora. Jorge le hace seña a un mesero para que nos tome la orden. 

 

 

—Yo una dos XX por favor —dice Josué. 

 

—Yo también — dice Genaro. 

 

—Yo quiero tequila — dice Ernesto.

 

 

—Yo quiero un Vodka preparado por favor. 

 

 

Nadie pregunta nada, hasta que llegan las bebidas, todos les damos los primeros tragos a excepción de Ernesto que rápidamente se toma el caballito con tequilla. 

 

—¿A qué te dedicas Artemisa? 

 

—Soy escritora, acabo de volver de una gira de autógrafos de mi último libro, Josué. 

 

—Órale, supongo que tienes mucho tiempo dedicándote a eso. 

 

—La verdad si, a temprana edad deje mi casa para ir a estudiar, todo empezó con un concurso en la escuela, quede en segundo lugar, ya después fui ganando los demás, hasta que mi publicista me descubrió y heme aquí. 



Cecilia Ovando

Editado: 01.04.2019

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