Sueños fugaces

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Después de una semana, he dejado todo arreglado para poder ir a visitar a mis padres. Esta vez soy yo quien prepara las maletas. En la maleta grande, empaco cinco pantalones ajustados de mezclilla, unas cuantas blusas de campo ya sea para calor o frio con lo inestable que esta el clima ya no se sabe, tres vestidos campiranos, incluyendo con el que llegue al aeropuerto la semana pasada, mi ropa interior de encaje, mucha, cinturones negro y café. La primera maleta esta por llenarse y aun me falta mucho. Sé que es mucha ropa la que llevo, pero me gusta estar preparada para todo aparte no me gusta repetir la ropa de vez en cuando sí, pero no como que sea una costumbre. En la maleta mediana, pongo dos vestidos de noche como para cenas nunca se sabe si invitaran a salir a tu familia, también empaco dos pares de zapatos a juegos con el vestido, un par de botines color nude y dos pares de botas con tacones de diez centímetros que me llegan hasta las rodillas en color café y negro y por si fuera poco empaco bolsos para salidas extras. 
Y así me paso un buen rato empacando con calma, no puedo creer que llene dos maletas, y una bolsa de deporte. 


Me baño y cuando termino de asearme, me pongo mi ropa interior color verde militar, una blusa de tirantes del mismo color, unos pantalones de mezclilla ajustados color negro, me calzo mis botas igual a las otras solo que son de color coronado al igual que el cinturón y la chaqueta de cuero. 


Siempre me han gustado las botas y los botines, soy amante de ellos. Me pongo unos aretes pequeños con cadena dorada que hacen juego con los cierres de la chaqueta del mismo color. Dejo suelto mi cabello, que esta vez esta rizado, aplico crema reafirmante en el rostro, aplico u maquillaje sutil en mi rostro, no me gusta maquillarme exageradamente, simplemente no lo necesito. 
Pongo todas las maletas en la cajuela, a papi lo dejo en el asiento trasero del versa, vuelvo a la casa para dejar puertas y ventanas perfectamente cerradas, le dejo una nota a Gloria  dejo bajo uno de los imanes del refrigerador, cierro el tanque de gas, verifico si no se me olvida algo, tomo mi bolso y cierro la puerta con llave. 


Al llegar al auto, le hago cariños a papi, me pongo el cinturón de seguridad, arranco el carro y empieza a sonar Grande amore de Ildivo por los altavoces. Y el camino hacia estrellas fugases comienza. 
Paro en una gasolinera para llenar el tanque de gasolina del carro y en lo que lo hace el encargado, voy al OXXO deambulo por los pasillos sin buscar nada en particular, cuando alzo la mirada veo a un hombre guapo y atractivo del otro lado del pasillos, tiene un rostro perfecto, una preciosa nariz, unos labios carnosos, cuando él se encuentra con mi mirada, me quedo sin aliento cuando veo dos hermosos luceros grises, tiene el cabello perfectamente cortado y peinado de color negro. Me sonríe y yo ya no se en donde esconderme porque me ha cachado a una perfecta desconocida mirándolo, lo único que hago es devolverse la sonrisa y cambio de pasillo, tomo un litro de agua natural, siento la boca seca y una bolsa grande de sobrita chips fuego. Fuego es lo que siento ahora, jamás me había sentido así, siento pena por mí, porque me quede viéndolo como si nunca hubiera visto un hombre, se me antojo una caribe cooler de naranja pero no puedo porque tengo que conducir. Me conformare con el agua, quiero salir rápido del establecimiento pero el muchacho que atiende tarda mucho, cuando al fin va a cobrarme, el hombre a tractivo está formado atrás de mí, siento su mirada en mi espalda ¿Cómo es que un perfecto desconocido me hace sentir así? Le dejo el cambio al dependiente ya no puedo esperar para salir de ahí. Pago la gasolina le doy un poco de agua papi pero no demasiada porque aún no hemos llegado y no quiero que se orine en el asiento de mi coche. 


Continúo con el viaje y la canción de Maluma sin contrato suena a todo volumen el canto con ritmo, no lo hago tan mal, de hecho lo hago bastante decente, después de esa canción empieza confiden de Demi Lovato, sigo coreando las canciones que siguen. Comendo sobrita y tomando agua es cómo transcurre el recorrido. 


—Papi creo que nos hemos perdido a partir de aquí —Y él me responde con un simple ladrido.  Aparco a fuera de una tienda de abarrotes. Y pregunto al encargado. 


—Si quieres yo te puedo llevar — Dice un hombre a mis espaldas antes de que el encargado pueda contestar. Cuando me doy la vuelta veo al sujeto que antes me había dejado con la boca seca, el que me cacho mirándolo. 

—Este… Este solo será necesario que me puedas dar las indicaciones, de hecho llego tarde, digo mirando la hora en mi teléfono. 

—Pues no será necesario, yo también voy para estrellas fugases, solo tendrás que seguirme desde tu coche. 

 

Tiene una voz gruesa y tiene unos brazos que ¡Jesús! Debe de hacer bastante ejercicio. Salgo de mis pensamientos. 

 

—Pues gracias — salgo del lugar dirigiéndome a mi coche. Y antes de que entre al carro suena el teléfono, llama mi hermano. 



Cecilia Ovando

Editado: 01.04.2019

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