Sueños... o no?

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1.4

Al otro dia tuve que ir, tuve que hacerlo. 

Evite lo más que pude el patio. Pero por algún lado tenia que ingresar, y para mi fortuna, esa la unica entrada o salida.

Bien, todavia estaba la posibilidad de no cruzarme con él hoy.

Mal pensado.

Entré al edificio de la facultad, y ahi estaba... con otro rosa.

  • -Buen dia - me dijo.
  • - Hola, que tal? -
  • -Bien - me entregó la rosa.
  • Quise seguir con mi camino pero él me sostuvo amablemente la mano.
  • -Disculpame, no me presente... Soy Fidel. -
  • - Ah si, un gusto - dije apresurada.
  • -Tu nombre? - ah, querido, eso no te incumbe
  • - Em, soy Sere... -
  • - Ah, Serena? -
  • - No. Serendipia, soy Serendipia. -
  • Y me fui.

Él se quedo ahi, y yo me lleve mi rosa. La tercera que me regalaba, po lo menos ahora sé su nombre.

Llegué a la clase y estaban mis amigas. Inmediatamente su rieron de mi al observar la rosa. Envidiosas.

Cuando termino la jornada, salí a paso lento de la facultad.

Fidel estaba en la puerta con una canasta enorme llena de flores, el dia estaba con el sol en su punto más alto. Lo vi desde lejos, tal vez alla sido por eso, pero él realmente parecia brillar. 

No Serendipia, no te dejes conmover.

Pasé por su lado inclinando la cabeza amablemente en modo de saludo. Despues de todo, me estaba regalando rosas.

Me sonrió y se dispuso a caminar conmigo.

  • - No quiero ser impertinente, en serio - me dijo - pero me pareces realmente hermosa. Sé que no me conoces y no te conozco pero me encantaria poder hacerlo. -
  • - No sé de que estas hablando. -
  • - Te estoy invitando un café, de eso estoy hablando - me hizo reir.
  • - En serio, estas perdiendo el tiempo, estoy muy ocupada. -
  • - Te voy a seguir regalando rosas hasta que me  aceptes el café. -
  • No podia estar hablando en serio.
  • Me sonrió y se alejo. Yo segui mi camino, llegue a casa y puse la rosa junto a las demás en mi habitación.

 

Supuse que de un momento a otro se iba a cansar. Pero no. 

Llegué a la facultad al otro dia, y ahi estaba, con otra rosa. Me la entregó, no pude decir que no, no queria que todos vieran eso y él se sintiera mal. Bien, queria darme rosas, entonces que lo haga.

Habia una nota. En medio de los petalos habia una nota, " espero que tengas un dia radiante como mirada". Eso no me lo esperaba, pero ¡que lindo!

No sé si fue su deseó o que, pero tuve un dia radiante. El dolor de cabeza estuvo menos tiempo conmigo, pude sentir que iba a dejarme en paz y lo agradeci, tal vez era por todo el estrés de la epoca de finales y parciales no sé, pero hoy estaba mejor.

Salí y él me esperaba en la puerta otra vez. Me acompaño en silencio. Yo no sabia bien que hacer. Cuando se estuvo por alejar me dio otra rosa, esta vez blanca. Parecia una nube, tan delicada, tan hermosa. Lo miré y vi un brillo que me encandiló.

  • - Que tambien tengas una bonita noche, con sueños tan puros como esta rosa - me dijo sonriendo y sin dejar de mirarme como lo hacia, lo cual me ponia bastante nerviosa.

Y se fue. Yo tambien. Con mis dos rosas.

Lo mismo se repitió durante dias. El festival de primavera habia terminado y él, para cumplir con su cometido, pasaba por la faciltad temprano y a la tarde para entregarme las rosas sin falta.

Hasta que me cansé, porque parece que él no lo iba a hacer.

  • - Bueno, basta. - dije -Tengo mi casa llena de flores y no quiero más, me parece  hermoso lo que haces pro tenes que parar. -
  • - Entonces tomemos el café - Ay dios, que chico!
  • - Bueno, tomemos el café y no nos veamos más. -
  • - Veremos - me dijo.
  •  

 



Serendipia

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En el texto hay: misterio, soledad, amor

Editado: 09.07.2019

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