Sugar Daddy Libro 1

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PRÓLOGO

Aquí me encuentro, sentada en el amplio despacho del sujeto que me observa con unos inmensos faroles caoba., tanteando los dedos sobre el robusto escritorio y regalándome miradas analíticas —¿Estás plenamente segura Charlotte?, una vez que firmes mi contrato de exclusividad no habrá marcha atrás.

Sonrío mientras cruzo una pierna encima de la otra. Me informé lo suficiente acerca de éstos provechosos convenios, y sé sobradamente lo mucho que enardece a semejantes millonarios reparar en universitarias con más de tres cuartas partes de piel en los muslos... Al desnudo.

—Si estoy delante suyo es porque lo tengo más que claro.— Objeto ladeando provocadoras sonrisas que no llegan a mis ojos.

Aflojándose un tanto la corbata, el negociante lanza agobiados suspiros. Parece no muy convencido de lo que pretende realizar y yo, no estoy dispuesta luego de ser citada aquí, a irme con una inconclusa.

—El trueque será justo,— recita, —te daré absolutamente todo lo que desees: viajes, efectivo, propiedades, el mundo si lo anhelas, a cambio de tu persona cuándo yo así lo quiera, y estarás dispuesta a cumplir cada uno de mis caprichos, esos que el dinero que poseo pagarán.

—Bien.— Declaro sin más acercándome al buró que me separa del veterano hombre, —Es un intercambio accesible: mi cuerpo por el estatus social., la juventud que te puedo proveer por estabilidad económica., el amor por la conveniencia.

Niega al terminar de escuchar oraciones metódicamente memorizadas, y el mero gesto logra hacerme trastabillar un poco.

No quiero sexo Charlotte.— Espeta serio, dejándome totalmente descolocada, —Tampoco tu cuerpo.

Trago saliva a causa de la negativa y posterior confesión., el corazón brinca desaforado alertándome de que quizás, sólo quizás, todo puede irse al mismísimo traste, al escapar de mi comprendimiento lo que está sucediendo.

No le entiendo...— Suelto percibiéndome envuelta en ansiedad y nervios.

A modo de respuesta acaba tendiéndome un folio., uno dónde perfectamente redactado vislumbra el contrato relacional que debo firmar., y que estipula no sólo mis datos personales y los de él, sino resalta y destaca que el vínculo con el excéntrico adinerado se reducirá únicamente a la compañía, a ser una dama de compañía bajo cualquier ámbito social.

Abro los ojos sorprendida. Resulta tentador.

Peligrosamente tentador.

Y debido a eso la sensación de desconfianza que me embarga dicta de que algo oculto, una segunda intención yace tras los papeles.

Es elocuente nadie en ésta vida da algo porque sí, sin tener un beneficio egoísta y propio.

—¿Seré su escort?— Cuestiono incrédula, —¿A qué fin?

El mismo... De que quiero absolutamente todo de ti. No tu cuerpo, no tus servicios sexuales... Sino todo.

Me dará lo que anhele por permanecer a su lado…— Alego posando el dedo anular sobre los labios pensativa, Es tan llamativo que resulta aterrador.

—¿Insinúas de segundas intenciones?— Indaga mordaz y divertido.

Sólo considero que la balanza se inclina demasiado a mi favor.— Escupo seria, escudriñándole cada mueca. 

—Seamos honestos querida preciosidad,— dice levantándose del asiento, obsequiándome la tremenda panorámica de su fisonomía, una que aunque le aquejan los años se mantiene visiblemente tonificada, —¿Por qué estás aquí realmente?

Inspiro hondo resignada. De nada sirve mentirle a un empresario millonario que tan sólo chasquear los dedos sabría hasta mi gusto particular de helado —Porque lo necesito. —Confieso rogando no romperme en llanto frente al desconocido.

<<Por tu familia. Lo haces por tu familia.>> Me repito mentalmente para no caer dentro del pozo profundo que resulta la humillación.

<<Cierra los ojos. Convéncete de que por ellos venderías el alma al mismísimo diablo de ser indispensable.>>

—Entonces Charlotte Donnovan nuestro acuerdo llegará al mejor puerto te lo puedo asegurar. —Asevera complacido, tal parece recibiendo la contestación que añoraba oír.

No es el tipo de hombre que me gusta., es demasiado mayor para entrar en mis preferencias, sin embargo el sexto sentido augura que mi relación con ese sujeto tomará el rumbo que menos imagino.

¡Efectivamente no pienso dar marcha atrás en ello! La incertidumbre no truncará mi convicción., mi sacrificio., mis ganas de sacar a quiénes más amo adelante...



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En el texto hay: amor, sugar daddy, sugar baby

Editado: 07.09.2018

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