Superlumínico

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Capítulo 19

Narra Julianne

En verdad no entendía de que me hablaba, no veía a Margarita desde la noche anterior, la noté calmada y las lágrimas ya no estaban, pensé que era producto de la charla de chicas y el ver a su hermano. Jamás imagine que huiría, solo esperaba que nadie la encontrará y donde estuviese, que fuera a salvo.

-Señor, no sé nada de la niña. Estuve con mis abuelos puede preguntar, muchas personas nos vieron.

-No te creo ni una palabra- me dio una bofetada, el dolor era intenso, sentía sangre manchando mi barbilla- te estaré vigilando, si tienes algo que ver, la horca será el paraíso comparado con lo que te haré- quiso golpearme nuevamente, pero un furioso Manuel lo apartó.

-No te atrevas a tocarla de nuevo o me olvidaré que eres mi padre. Eres tú, quien debe saber donde está mi hermana, acaso no eres, quien está tan interesado en venderla al mejor postor. Sabes, deseo que esté muy lejos de aquí y no puedas obtener nada, en cualquier lugar estará mejor que aquí.

-No sabes con quien te metes, hijo- dicho esto abandono el despacho, no sin antes lanzarme una mirada de advertencia, la amenaza estaba implícita.

Manuel, me ayudó a ponerme en pie, guiándome fuera de la casa, pareciera que se le hiciera costumbre el llevarme a su lugar particular. Tal vez fuera el susto, la preocupación sobre Margarita, pero me sentía segura a su lado, como si fuéramos impermeables al mal del mundo, tal como una burbuja de protección.

Su casa era tan cálida, el lugar olía a él, me hizo sentarme en una silla y delicadamente, comenzó a limpiar mi labio.

-Gracias, por defenderme. Le juro que no sé dónde se encuentra su hermana, ¿usted sabe algo?

-Creo que sé donde podría estar, pero se ha ido sin mi ayuda. Intento mantener la calma, pero no puedo hacer nada- revolvió su cabello frustrado, comenzando a dar pasos por todo el sitio- Mi padre debe estar vigilando cada uno de mis movimientos y no quiero que lleguen a ella, merece ser feliz, pero, por otro lado, si no está allí.

-Entiendo esta entre la espada y la pared- de pronto las lágrimas comenzaron a caer, en el fondo tenía la esperanza de que él fuera quién estuviera detrás de todo esto.

-No llore, ella estará bien debemos pensar en positivo.

Limpió mis lágrimas, mientras me observaba, sus ojos eran tan bonitos de cerca, de pronto la distancia se hizo nula, sentí sus suaves labios, sobre los míos, era tan lindo, sentí mi corazón agitarse, al tiempo que todo se detenía. No duro mucho, debido a mi herida, pero esos efímeros segundos fueron una ida y vuelta al cielo.

 

 

Narra Shashan

La vida para alguien de mi condición nunca fue sencilla, parías, herejes a donde quiera que fuéramos. Contábamos con un don, la videncia del pasado y futuro, tan exacta que era solo tocar a la persona para que una catarata de recuerdos y predicciones viniera a mi mente, a veces podía llegar a ser una maldición, no todas las almas eran buenas y sus recuerdos eran demasiado horrorosos.

Mi vida, transcurría en ocultarme, desde que tenía memoria, mis padres murieron cuando tan solo era un niño, a manos de la Inquisición. Nuestro aspecto tan peculiar, sumado a nuestra habilidad, solo podían ser obra de servidores del diablo.

Pasé muchos días hambre, frío, debí robar en muchas ocasiones y cobrar por mis habilidades en otras tantas para ganar unos pocos maravedíes y poder alimentarme, hasta que el Zurdo se cruzó en mi vida, era un alma atormentada pero fuerte.

Los días en el puerto eran largos, duros pero lleno de satisfacciones en la tripulación de “Moira”, un nombre bastante curioso a mi criterio.

De pronto, todo fue bullicio una jovencita vestida como sirvienta subió al barco provocando que los ojos de todos los tripulantes brillaran de deseo, era muy bonita, pero su aura era extraña. Dos de los chicos la tomaron de los brazos, deteniendo su camino.

-Suéltenme, mi hermano es su capitán- todos reían como podría ser quien decía, sus vestimentas distaban mucho de lo que llevaría alguien de su condición. Había algo en ella que me hizo acercarme, al tomar su mano lo entendí todo, ella no mentía, aunque seguramente desearía no ser quien es. El destino le tenía una difícil decisión, su felicidad o la de quienes amaba.



PriscilaMartínez2014

Editado: 16.07.2019

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