Superlumínico

Font size: - +

Capítulo 1

 

A veces llega un punto en la vida en el que te sientes dentro de un pozo, ves la luz en la superficie, pero por más que intentas salir, no puedes, tu mente y tus acciones no van de la mano y te quedas allí, sin saber cómo avanzar.

La vida pasa, así como los días y el mundo no se detiene continua su curso, pero tú sigues en el mismo sitio, te frustras, lloras, sientes que todo esta mal contigo, que nada volverá a ser igual y te esfuerzas por volver a ser esa persona que eras sin darte cuenta de que jamás volverá, que la vida, el pozo, todo te ha cambiado y que sin darte cuenta en ese letargo tu mente siguió su curso, que llega un punto donde la luz se vuelve más cercana y te envuelve, las sombras se han apartado y estas a un simple paso de salir pero tienes miedo, del que pasará y sin darte cuenta te detienes a nada, solo falta lo último te dices día a día sin darte cuenta que no necesitas una señal, solo tener la suficiente valentía para enfrentarte al mundo.

Leo esas palabras que he escrito en el medio de mi dolor, de mi desazón y me pregunto cuando tendré la suficiente valentía para abandonar el pozo.

Es 31 de diciembre, el año culmina, este que tanto odie, que tanto deseé que llegará a su fin con la esperanza del que próximo sea mejor, porque no hay nada que quiera más. Acallo esa voz que susurra en mi mente no son años malos, son decisiones malas, son sentimientos y perdidas que te llevaron al límite, que te hicieron cerrarte y vaciarte de todo lo bueno.

Como todos los años desde que tengo memoria, la familia se reúne en mi casa, todo está lleno de colores, pero yo me siento tan gris. Me haces falta, tu voz, esa alegría y jovialidad que llenaban todo el ambiente, sé que la vida es así que cumplimos etapas, misiones, propósitos como solías decir, pero que no daría por uno de tus abrazos abuela.

Miro una foto tuya, que tengo en mi mesita de noche, éramos tan cercanas, siempre creíste que llegaría lejos, que la vida me tenía deparada muchas sorpresas. Siento los suaves pasos de mi padre, que me ha contenido en todos estos meses de tristeza.

-Querida, ven la cena esta pronta, la tía hizo ese postre que tanto te gusta.

Lo miro y una sonrisa sincera sale de mis labios, comienzo a recordar cada detalle, cada gesto, que cada una de las personas, que amo han hecho por mí, siento una felicidad en mi pecho y la sensación de que a partir de ahora todo irá bien, quiero creer en ello, sé que será así, la abuela así lo hubiese querido.

-Ya voy- sin poder evitarlo, lo abrazo y las lágrimas salen de mis ojos- gracias por todo lo que haces por mí, no podría pedir mejor padre.

-No llores pequeña, sabes que pienso lo mismo de ti, tú puedes con todo.

La cena pasa entre risas, anécdotas y competencias de quien come más (de parte de mis primos claro), quedando diez minutos para que el año culmine, mi abuelo se acerca a mí, con un sobre en sus manos.

-Lo dejo tu abuela para ti Juli, me pidió que te lo diera hoy, léelo, te esperamos afuera.

Sin más se aleja rumbo a mis pequeños primos, siento que el sobre quema en mis manos, temo lo que encontraré dentro, pero debo enfrentarlo, veo la hermosa caligrafía que ella tenía y la nostalgia me inunda.

Querida Anne:

Si lees estas palabras, significa que ya no estoy más contigo, al menos físicamente porque en tu corazón siempre estaré.

Prométeme que no estarás triste, sé que es difícil pero no imposible, busca siempre la felicidad y anhela hasta lo que creas imposible, recuerda que cuanto más deseas algo, más probable es que se cumpla.

Confía en ti, en tus instintos y no desaproveches las oportunidades que la vida te dé, aunque tengas miedo y temas perder, del fracaso se aprende más que del éxito. Si fallas en algo que quieres intenta una y otra vez, pero nunca desistas de tus sueños.

Sabes que siempre creí en ti, sé que podrás con cada una de las pruebas que enfrentes en tu vida, por más difícil que parezca.

Por último, niña rebelde, busca el amor, puede que te cruces con unos cuantos sapos, pero te aseguro que cuando llegue el indicado lo sabrás, no le dejes ir y disfruta de ese sentimiento tan lindo.

Te ama con todo su corazón,

Tu abuela Bella

P.d: Antes del que el año termine pide un deseo, dicen las antiguas historias que se cumplen, quien sabe si sea así, no pierdes nada.”

Lágrimas silenciosas surcan mis mejillas, cuando las campanadas del reloj anuncian que pronto serán las doce, pienso en las últimas palabras de mí abuela, no hay nada que desee más que ser feliz y encontrar mi camino.

Al tocar la última campanada, siento una energía cálida que me inunda, me llena, se siente tan bien que me dejo ir en ella.

El deseo fue tan grande, tan intenso, que, al abrir los ojos, no sentía, más que oscuridad al mismo tiempo que mi cuerpo se movía a una velocidad impresionante, un grito se atoro en mi garganta o tal vez fuera la cena, mientras avanzaba en esa eterna nulidad de luz y de sonido, pasaron horas, minutos, nunca lo sabré ¿o sí?



PriscilaMartínez2014

Edited: 19.01.2019

Add to Library


Complain