Superlumínico

Font size: - +

Capítulo 4

Se escucho una estruendosa carcajada, un señor de unos 40 años, algo pasado de peso, nos miraba secándose las lágrimas.

-Estás contratada muchacha- la cara de la mujer se tornó de un rojo intenso, estaba furiosa- Además querida tú no dominas esos idiomas, ella los habla perfectamente, - dijo mirándome-Margarita debe aprenderlos, como buena esposa debe saber el dialecto de su futuro marido.

Claro, así se manejaba esta sociedad, el complacer al sexo opuesto, toda la educación de la mujer dependía de que podía gustar o no a este. Me sentí mal por la chica, era tan solo una niña. Internamente agradecí a quien me haya educado, pese a que lo normal era que el conocimiento de letras y números no era adecuado y consideraban más útiles actividades como costura o cocina, allí estaban en mi mente. Consideraba de cierta forma irónico que pudiera recordar una tal formula de Baskara y no quien era.

Salimos de esa casa con unos cuantos maravedíes y un nuevo empleo, aunque Celeste no parecía muy feliz, temía que Doña Lucía tomara represalias conmigo, después de todo la desafíe, yo no lo veía así, era una forma de ganar dinero, no podía seguir dependiendo de su amabilidad.

Al llegar la noche compartimos una escueta cena consistente de pan untado con aceite y un poco de agua, Carlos en cambio tomo vino. Se alegro mucho de que haya conseguido trabajo con una familia tan distinguida.

Me acurruque en una esquina con una manta, que apenas me protegía del frío, agradeciendo que al menos tenía un techo y dos personas que sin obligación cuidaban de mí. Así fue como poco a poco, caí en la profundidad de los sueños.

“-Sos la flor más bonita de mi jardín, Anne. Pero sobre todo eres la más fuerte, nada ni nadie podrá contigo- me sonrió como si fuera su mayor tesoro y yo sabía que era así

-Tú también lo eres abuela, te quiero muchísimo”

De pronto esa pacífica imagen cambio, un lugar muy blanco, ya no esta más se ha ido, me dejo sin despedirse.

-Abuela, no te vayas, aún es pronto, no me abandones- susurro, alguien me abraza, pero ya nada tiene sentido se ha ido, no volverá”

-Sofía, despierta, pequeña abre tus ojos, vamos solo fue un mal sueño.

Sentí las lágrimas caer, una angustia enorme me atravesaba el pecho, no recuerdo nada, solo la voz de alguien decirme que era fuerte y la muerte.

-Creo que alguien que quise demasiado se ha ido, ha muerto. Celeste me duele demasiado.

-Llora, saca todo aquello que te hace daño, estamos aquí para ti- dijo ella confortándome, en ese momento me di cuenta que Carlos estaba allí, me tendió una vasija con agua y se sentó a mi lado.

-Sofía, sé que las cosas no son fáciles para ti, tu memoria no esta y los recuerdos fugaces que estas teniendo no son agradables. De la muerte aprendí que dolerá sí, pero con el tiempo aprendes a quedarte con lo bueno que viviste con esas personas y el amor, cariño y respeto que sentiste por ellos, tengo fe en que Dios pronto te devolverá la memoria y el vacío se irá.

Las palabras de Carlos me llenaron el alma y el corazón de una sensación cálida. La voz dijo que era fuerte, ahora más que nunca debo serlo, todo será mejor, quiero creer eso.

-Gracias por cuidarme, no dejarme sola, ofrecerme un hogar y sobre todo darme su cariño, no me dará la vida para agradecerles lo que están haciendo por mi- los abrazo porque a veces no se trata de cuanto tiempo lleven en tu vida, sino de la calidad y de la intensidad del cariño que te brinden.

Ojalá algún día pueda recordar, por lo tanto, cuidaré lo que la vida me ha dado y seré fuerte, pues todo en la vida tiene razón de ser.



PriscilaMartínez2014

Edited: 19.01.2019

Add to Library


Complain