Superlumínico

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Capítulo 5

Desde muy temprano estuve en pie, a pesar de las pocas horas de sueño. Hoy comenzaba mi labor como doncella, y mi estadía en esa gran casa, me daba cierta reticencia ir, pero sabía que era lo mejor, ganar mi propio dinero, ahorrar, ayudar a esta gente tan buena, ante mí sé presentaba un camino lleno de oportunidades. El desayuno paso lento y la tristeza se sentía en el aire.

-Te extrañaremos pequeña, no te olvides de nosotros- sus ojos se cristalizaron- recuerda esconder muy bien la ropa con la que llegaste- agrego con preocupación.

-Nunca me olvidaré de ustedes, vendré a verlos en cuanto me permitan.

-Las puertas siempre estarán abiertas para ti, hija- las lágrimas cayeron al oír las dulces palabras de Carlos, pasará lo que pasará siempre tendría un hogar al cual volver.

La propiedad era tan grande que lindaba con dos calles, esta vez debía entrar por la puerta de servicio, de inmediato note la diferencia, un camino de tierra algo descuidado llevaba a una puerta de madera, de aspecto tosco. El alboroto de personas yendo y viniendo me recibió, era un desfile de jarras y vajillas repletos de comida. Una mujer de aspecto imponente, pese a su edad, vigilaba todo, al verme se dirigió a mi molesta.

-Llega tarde, una sola falta más y a la calle, ¿Queda claro?

-Si, señora no volverá a ocurrir- era evidente que no le interesaba despedirme, era algo descartable.

-La señorita debe bajar a las nueve en punto- Paula- gritó, una joven pelirroja se acercó rápidamente- Llévela a los aposentos de la niña Margarita, pero antes que deje sus cosas.

Me condujo por un pasillo estrecho, que tenía varias puertas, al llegar casi al final me advirtió que a la derecha se encontraban las habitaciones de los hombres, teníamos prohibido ingresar allí, si descubrían a alguien eran obligados a casarse y despedidos. El cuarto era pequeño y contaba con dos colchones en el suelo y unas tablas en la pared a modo de estantes para nuestras pertenencias. Lo compartiría con ella, lo cual me agradaba parecía una buena persona.

Rápidamente dejamos el área de servicio, a medida que avanzábamos, la opulencia comenzaba a hacerse presente, las paredes estaban revestidas con dibujos de trabajo exquisito, muebles y jarrones decoraban, así como imágenes de santos y cruces.

- Cuídate de Genoveva, desde que llevo aquí ha despedido a diez chicas- dijo susurrando y cuidando que nadie la hubiese oído.

-Gracias, lo haré creo que ya he notado lo desechables que somos.

Lo cual era sumamente triste, la realidad me golpeo de pronto, a ellos no les interesaba nuestro bienestar o la necesidad que tuviésemos, lo único que debíamos hacer era servir y hacer todo a la perfección. Era un mundo donde el que tenía más ordenaba y el que no acataba, era eso o la calle, el frío y el hambre.

La habitación se encontraba en el segundo piso, era amplia, y de pocos muebles. La cama era inmensa, cubierta por un dosel, Margarita dormía profundamente, parecía un ángel.

-Despierte, señorita debe alistarse- sus ojos brillaron de alegría al reconocerme, de un salto se levantó y me abrazo.

-Disculpe, sé que no es correcto, pero es la primera vez que una doncella que me agrada es aceptada.

Así mientras la ayudaba a vestirse y peinar, me conto de los malos tratos que recibía de sus anteriores empleadas, todas la golpeaban por ordenes de su madre a cada error que tuviera, porque ella debía ser perfecta. El odio hacía esa mujer aumento ¿cómo alguien podía hacerle eso a su propia hija?

Al bajar debía acompañarla y quedarme en un rincón esperando por si necesitaba algo. Al verme Doña Lucía me miro con odio, el desayuno estaba finalizando, cuando me ordeno servirle jugo cosa que me extraño, pero aun así acate. Debí imaginar lo que sucedería, sin que nadie la viera me empujo logrando que todo el jugo acabara en su ropa.

-Muchachita insolente como te atreves, no la quiero volver a ver- había satisfacción en sus palabras.

 Era evidente que buscaría la situación ideal para deshacerse de mí, jamás creí que fuera tan pronto, contuve las lágrimas, me estaba yendo cuando alguien hizo acto de presencia.



PriscilaMartínez2014

Edited: 10.01.2019

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