Supersticiosa

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5. La sombra.

La puerta se abrió frente a mí, dejando ver a un hombre de unos treinta y tantos, era calvo y vestía un suéter tejido a mano con pequeños rombos y triángulos en verde y beige, sus ojos eran cafés y me miraban de pies a cabeza.

-¿Nueva?-Asentí, suspiró y se hizo a un lado para que pasara.-Soy el señor García, seré tu profesor de biología durante el semestre, me gusta la puntualidad así que no llegues tarde o te daré un reporte, te dejaré pasar esta vez solamente porque eres nueva, bienvenida a la institución y espero que su estancia aquí sea de su agrado.-Asentí y me quedé parada en medio de la clase sin saber qué hacer.-Preséntate y luego puedes sentarte junto a Dark.

Mire rápidamente al profesor, ¿sentarme junto a él? Demonios.

-Me llamo Scarlett Foster, tengo 17 años y vengo de Seattle, listo.-Dije y fui a sentarme a lado del idiota con cara de foca amorfa.

-Volvemos a vernos ¿eh?-Dijo sonriendo, puse los ojos en blanco y miré hacia el frente, donde el señor García explicaba las cosas que íbamos a ver durante el semestre.

-El compañero que tiene a lado será su pareja durante todo el semestre, no hay quejas ni cambios.-Dijo antes de que alguno dijera algo, dejé caer mi cabeza sobre la mesa, ¿por qué siempre me pasa a mí?

-Parece que pasaremos mucho tiempo de calidad, muñeca.-Dijo con esa sonrisa que comenzaba a fastidiarme, lo ignoré, ya había roto una de mis reglas esta mañana, no iba a romper otra.

Al rato llegaron Charlie, Lour y Ahly, el señor García los reprendió por su impuntualidad pero no les pasó reporte ya que eran nuevos. Ahly se sentó en el lugar frente al mío y mi hermano y primo detrás de nosotros.

Dark al centrar la mirada en mi pelirroja amiga no tardó en guiñarle un ojo, cerré las manos en puños y me concentré en prestar atención a la clase.

(...)

Media hora después caminaba seguida de mis amigos hacia nuestra siguiente clase, literatura, mi materia favorita.

-¿Viste cuando el bombón que tienes por compañero de mesa me guiñó un ojo?-Dijo mi mejor amiga con voz soñadora, asentí y seguí caminando, sin prestarle demasiada atención a lo que me decía.

-Él no te conviene Ahly, es un patán, no es tu tipo, créeme.-Le guiñé el ojo y entré en el salón, este estaba casi lleno, solo había cuatro lugares disponibles y todos estaban separados, el profesor o profesora  no había llegado aún por lo que el salón parecía un zoológico.

-Solo hay cuatro lugares.-Dijo mi hermano señalando las filas.-Todos están separados así que Lurdes y yo nos iremos por la izquierda, Ahly, tú ve con Scarlett por la derecha.-Acepté y fui al único que lugar que había en la última fila, a lado de la silla libre había un chico o chica, no sabía que era ya que estaba recostado sobre la mesa y con el gorro de la chamarra cubriendo su rostro y cabello.

Me senté a su lado con sigilo, ya que parecía que la persona se encontraba dormitando. Misión fallida. En cuanto me senté el chico, o chica, se levantó y el gorro de su chamarra cayó hacia atrás, dejando a la vista unos rizos dorados.

Me quedé embobada al ver su cabello, era tan...hermoso y brillante.

Miré el rostro del portador de semejante cabellera y me encontré con unos ojos azules cobalto mirándome fijamente, escaneándome con la mirada.

Aparté la mirada de sus ojos y centré mi mirada en la mesa. El chico a mi lado carraspeó, llamando mi atención y haciendo que volviera mi vista a él, sonrió cuando vio que había captado mi atención.

-Soy Austin.-Me tendió una mano, la estreché insegura.

-Scarlett.-Solté rápidamente la mano del chico al sentir una corriente eléctrica subir por mi brazo.

No quería ver el pasado del chico, ni siquiera quería saber su nombre, no debo romper más de mis reglas.

-Eres nueva ¿cierto?-Asentí y saqué un cuaderno de mi mochila.- ¿De dónde vienes?

-De Seattle.-Dije simple y me puse a garabatear en mi cuaderno, lo miré con una ceja alzada al sentirme más observada de lo normal.- ¿Podrías prestarme tu cuaderno después de clases? Necesito ponerme al corriente y todo eso.-Volví a poner los ojos en blanco.

-Claro.-Ambos volteamos la visa al frente cuando la profesora entró en el salón seguida de Dark.

Él, al verme sentada a lado de Austin, entrecerró los ojos y sus mejillas se sonrojaron, se veía molesto. Mi cuaderno salió volando y cayó al suelo con un golpe seco, haciéndome dar un respingo, separándome un poco de Austin.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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