Supersticiosa

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6. Idiota.

Seguí andando a pie en dirección a mi casa ya que no podía llamar a mi padre o a mi tía dado que  se me había olvidado mi celular en la mochila, la cual estaba en el instituto, en el cual no estoy ahora por culpa de Dark y la comida del instituto.

Doblé una esquina y seguí caminando, el cielo estaba gris, como los ojos de cierto idiota que conozco; se acercaba una tormenta.

Un niño en patineta pasó a mi lado, chocando su hombro contra el mío y haciendo que pierda ligeramente el equilibrio, claro que no contaba tropezar con el desnivel de la acera y terminé cayendo de trasero al suelo, hice una mueca de dolor y sobé éste, siendo invadida, repentinamente, por una premonición, nublando mi visión de manera momentánea.

Estaba sentada en la acera, me sobaba el trasero mientras veía como el niño de la patineta se alejaba pidiendo disculpas, ya que no sabía cómo parar la patineta. Cruzó la calle y un auto pasó a toda velocidad, llevándose al niño de no más de 12 años con él y dejando solo la patineta ensangrentada y un tenis con unos cuantos ratos del pie del pequeño adolescente.

Salí de la premonición y me levanté de un salto, me tambaleé un poco aturdida por lo que acababa de ver y corrí detrás del niño.

-¡Detente!-Grité, estaba por alcanzarlo.

Vi por el rabillo del ojo al auto viniendo hacia nosotros.

Aumente la velocidad, tomé al niño por debajo de las axilas, entrelazando mis manos sobre su pecho y me lancé hacia un lado, justo cuando el auto pasaba a lado de nosotros a toda velocidad. Me golpeé un poco un costado del rostro y también me raspé el codo al caer y rodar por el suelo de gravilla, pero además de eso estaba aparentemente bien.

-¿Estás bien?-Pregunté al niño, quitando mis manos y brazos de alrededor de su pecho.

-S-sí.-Dijo tembloroso, examiné su rostro en busca de heridas o raspones. Estaba ileso, yo había sido la única que había salido lastimada.

-Debes mirar a ambos lados de la calle antes de cruzar, pequeño.-Revolví su cabello y me levanté, por segunda vez en el día.

Mi vista se nubló, de nuevo. Pero esta vez no pasó nada, no vi nada. Todo se había vuelto negro, repentinamente.

(...)

Desperté en una habitación que no era la mía, era la habitación de un chico.

¿Cómo lo sabía? Fácil, me lo decían los posters de autos pegados en las paredes color verde césped; la puerta frente a mí se abrió y de ésta apareció un chico de cabello verde con mechones morados esparcidos a los largo de la cabellera, una gran parte del morado se concentraba en las puntas y, en algunas partes, partían desde la raíz.

-¿Te conozco?-Pregunté con cierta hostilidad, sintiendo la incertidumbre retorciendo mis entrañas.

Tus tres reglas Odette, recuérdalas, no vuelvas a equivocarte.

-No, ni tú a mí.-Contestó de la misma manera y se acercó hasta donde yo estaba, no retrocedí, no iba a darle el gusto de intimidarme.-Deberías darme las gracias.

-¿Gracias?-Alcé una ceja, interrogativa.

-De nada.-Me guiñó un ojo, lo fulminé con la mirada. -¿Cómo te llamas, preciosa?-Preguntó mirándome a los ojos.

Quedé hipnotizada por sus ojos verdes, eran tan claros y rebosantes de vida, y extrañamente se parecían mucho al color de las paredes.

-¿A caso te importa?-Me alejé de él y salí de la cama.-Me largo de aquí.

-No creo que quieras andar por las calles de Boston a mitad de la noche.-Detuve mi camino hacia la puerta, lo miré con ambas cejas alzadas.

Me señaló la mesita de noche a lado de la cama, en ésta había un reloj, el cual marcaba las 11:15 p.m.

Demonios.

-Creo que podré llegar a mi casa, me oriento mejor en la noche.-Le sonreí de manera falsa y salí de la habitación, corrí hacia la puerta, ya que el lugar donde me encontraba era un departamento, y salí de este.

Salí a un pasillo con otra puerta enfrente, solo había 2 puertas en todo el pasillo. Esto me recordaba a mi antiguo departamento en Seattle, cuando Rose, la madre de Ahly, aún vivía.

Sentí la puerta detrás de mí abrirse. Por primera vez ninguna premonición llegó y me avisó lo que pasaría a continuación, así que corrí por el pasillo hasta llegar a las escaleras, bajé estas a toda velocidad y salí del edificio, con cierto temor acelerando los latidos de mi corazón.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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