Supersticiosa

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8. En la oscuridad.

Un día después…

Puse una de mis cartas en la mesa con una sonrisa, solo me quedaba una.

-¡Uno! ¡Yo gano, perras!-Grité levantándome del sofá y comenzando a hacer un raro baile de victoria.

Nos encontrábamos jugando Uno, un juego en el cual el ganador tiene que tener una carta, así de simple: empiezas con 7 cartas y ganas teniendo solo una.

-¡Eso es trampa! ¡Es la cuarta vez que ganas!-Exclamó un muy enojado Hulk, retrocedí un paso.

-No te me vayas a poner verde, amigo.-Dije y Dark soltó una carcajada.

-¿Jugamos otra vez?

-Paso, ganarles es muy fácil y eso aburre.-Hice una mueca y me tumbé de nuevo en el sofá.

-No es mi culpa que tu tengas una clase de habilidad para adivinar o yo que sé.-Se encogió de hombros y se recostó en su lugar.-Yo también paso.

-¿Vemos una película?-Propuso Dark mientras recogía las cartas.

-Síp.

(...)

-Ustedes dos son la perfecta descripción de cobardes, ¿quién se asusta por una muñeca?-Pregunté mirando a los chicos, los cuales estaban ocultos detrás de mí, abrazados y con una cobija de ositos a su alrededor.

-¡Nosotros! Esa cosa no merece ser llamada muñeca.-Exclamó Hulk señalando a Anabelle, nos encontrábamos viendo la película de El conjuro, apenas empezó ambos se escondieron detrás de mí y comenzaron a gritar cuando escuchaban un ruidito de la película.

-No vuelvo a ver una película con ustedes.-Apagué el televisor y los miré con el ceño fruncido.

Me levanté y comencé a caminar en dirección al baño, ambos saltaron de sus asientos, asustados, y corrieron hacia mí.

-¿A dónde vas? ¡No nos abandones!-Dijeron ambos al unísono.

-Al baño.-Suspire cansada.

-Te acompañamos.

Solté una muy estruendosa carcajada, ambos fruncieron el ceño, dejé de reírme al instante.

-¿No era una broma?

-No.

-Ni de chiste entraran ahí conmigo.-Y se fue la luz.

Dark y Hulk soltaron un grito muy agudo para mi gusto y se pegaron a mí como sanguijuelas.

(...)

-No puedo creer que haya accedido a esto.-Murmuré para mí misma mientras vigilaba en la oscuridad a que esos par de idiotas no miraran en mi dirección.

Terminé de hacer mis necesidades y me subí los jeans, jalé de la cadena, me lavé las manos y me volví hacia los dos idiotas.

-Ya pueden voltear.-Ambos lo hicieron y me miraron con una sonrisa inocente.-Vamos, salgamos de aquí no quiero que Eso salga de la coladera y nos mate a los tres.-Dije sabiendo lo que iba a ocasionar en esos dos.

Ambos soltaron un grito agudo-de nuevo-y volvieron a pegarse a mí, solo que la, muy notoria, diferencia fue que sentí una mano tocando mi trasero. Fruncí el ceño y le di un manotazo a la mano, Dark soltó un quejido de dolor y retiró la mano, abrí la boca indignada y le di una bofetada, me solté de los brazos de ambos y salí del baño.

-¡Scarlett, no me dejes!-Lloriqueó Hulk, puse los ojos en blanco y volví al baño, tomé uno de sus brazos, lo enrollé a mi cintura y volví a salir.-Es por eso que te amo.

-Acabamos de conocernos.

-Para el amor no hay tiempo.

Lector tenía que ser.

Suspiré y lo llevé a su habitación, lo senté en la cama y yo me recosté a su lado.

Sentí un escalofrío recorrer mi espalda cuando una mano tocó la mía, abrí los ojos pero no había nada a mi lado, y Hulk se había quedado dormido, de espaldas a mí.

¿Qué demonios?

No quise volver a cerrar los ojos y cuando cayó la noche tuve que ir a la sala a buscar algo de comer, moría de hambre. Alumbraba mi camino con la luz del celular de Hulk, lo había tomado prestado, no quería tropezar con un mueble y morir.

Okey, tal vez este exagerando un poquito.

Para mi mala suerte la batería del celular murió, dejándome a oscuras, y como mi torpeza no ayudaba demasiado terminé estrellándome contra una pared.

-Auch.-Me senté en el suelo y sobé mi cabeza.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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