Supersticiosa

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12. No me hables.

Justo cuando iba por el final de la película la puerta de la entrada se abrió y Dark entró por ésta, Hulk puso en pausa la película y Dark encendió las luces, nos miró sorprendido a ambos.

-Hola.-Lo ignoré, mi ropa se había arruinado por su culpa, pero no era por eso por el cual estaba enojada con él.-Scarlett, no me ignores.

-Me voy, continuamos la película luego.-Me levanté y besé la mejilla de Hulk, tomé mi mochila y caminé hacia la entrada.

-No, tú no te irás hasta que hablemos.-Una sombra gigantesca cubrió la puerta, impidiéndome el paso.

-Déjame ir, Dark.-Mis ojos destellaban de ira.

-No hasta que hablemos.

Gruñí y volví a tumbarme a lado de Hulk, luego volví a levantarme y lo encaré.

-Tú y yo no tenemos nada de qué hablar, eres un idiota, no quiero que vuelvas a hablarme en tu vida.

-Entiéndeme, Scarlett, sino soy popular y hago lo que hago, no soy nadie, no tengo amigos.

-¡Tienes a Amett y ahora me tienes a mí!-Dije pronunciando el verdadero nombre de mi amigo por primera vez.

-¡Entiende que el hijo del director no puede ser amigo de un antisocial y una rara!

Auch, golpe bajo.

Cerré la boca y negué con la cabeza, di media vuelta y fui a la habitación de Hulk, donde éste se encontraba en la cama fingiendo leer mientras unas cuantas lágrimas se deslizaban por sus mejillas.

Listo, Dark está muerto.

Mi sangre hirvió en mis venas mientras apretaba los puños a cada lado de mi cuerpo, mi rostro se sonrojó del enojo.

No sé cómo pasó pero de un momento a otro ya no me encontraba en la habitación de Hulk sino que ahora me encontraba en la sala empujando a Dark.

-Eres un idiota, está bien que me digas palabras hirientes, que me humilles frente a los animales de tus amigos pero, ¿herir a tu amigo con el cual vives? Eso es demasiado.-Él solo me miraba sorprendido.-Si antes no lo decía tan en serio, ahora lo hago, vuelves a hablarme y te daré una paliza, esta "amistad"-hice comillas con los dedos.-Se acabó.

-¿Cómo hiciste eso?

-¿Hacer qué?

-Un momento estabas allá y al otro estas frente a mí.

Miré detrás de mí y encontré una pequeña estela color púrpura y azul, fruncí el ceño sin comprender.

-Ni idea de cómo lo hice.

-¿Teletransportación?-Hulk asomó su cabeza bicolor por el marco de la puerta.- ¿Es la primera vez que lo haces?

-Sí.-Mordí el interior de mi mejilla.-Me voy, nos venos en el instituto, Hulk.-Giré mi cabeza hacia Dark.-Estás advertido.

-Sí, no te hablaré.-Puso los ojos en blanco, sonreí y fui hasta la puerta de entrada, la abrí y salí.

(...)                                                                                          

-¡Llegué!-Exclamé entrando por la puerta de mi casa, dejé las llaves sobre una mesita auxiliar y miré el interior de mi hogar.- ¿Hola? ¿Hay alguien?

Nada.

Me encogí de hombros y fui a la cocina, abrí la nevera y saqué una manzana verde, la lavé y comencé a darle pequeños mordiscos, pensando en el idiota de Dark.

Un escalofrío recorrió mi espalda y un golpe sordo se escuchó en mi habitación.

Dejé de respirar y comencé a sudar frío, mientras el pánico se apoderaba de mí.

Miré a mí alrededor y me agaché, gateé unos cuantos pasos, toqué con más profundidad el piso y me concentré, como había hecho veces atrás.

Dicen que el suelo tiene mejor memoria que uno mismo, veamos si ese dicho tiene razón.

La puerta principal se abrió, dejando entrar a un hombre vestido totalmente de negro, lo único que podía vérsele eran los ojos, mi sangre se heló al ver que eran idénticos a los de Lily.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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