Supersticiosa

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23. De vuelta a casa.

-Maldito manipulador.-Gruñí en dirección a Dark mientras él cargaba nuestra maleta.

-¿Acaso yo te dije que empacaras todo y reservaras un avión?

-De hecho, sí.-Dije mirándolo con fastidio mientras entregábamos la habitación.- ¡No pude ver la Torre Eiffel!-Exclamé haciendo un puchero.

Dark me miró de reojo y sonrió de lado, para luego tomar mi mano y hacer que nos subamos a un taxi.

-A la Torre Eiffel, por favor.-Dijo en un pésimo francés, pero lo suficiente para que el taxista entendiera y comenzara a conducir.

-¡Síii!-Exclamé haciendo voz de niña pequeña y abrazando a Dark con fuerza por el cuello.

-¿Quién es el mejor y más guapo del universo?

-Tampoco te pases.-Dije haciendo una mueca y soltándolo, él me miró con fastidio.-Sabes que te…-Guardé silencio, buscando una palabra que describiera lo que sentía por él, Dark me miró expectante.-Te aprecio, amigo.

Sus mejillas se desinflaron en un suspiro derrotado y apartó la mirada de mí, mirando por la ventana. Tragué saliva y bajé la cabeza, creando con mi cabello una cortina color caramelo entre Dark y yo. Cerré los ojos con fuerza ante una premonición pero no la atrapé, ni mucho menos la dejé colarse a la fuerza en mi mente, sólo la dejé ir.

Pronto estuvimos frente al monumento de acero, donde varios turistas se tomaban fotos o simplemente se besaban, ugh.

-¿Quieres subir o solo te tomo una foto para el recuerdo?-Preguntó Dark con indiferencia, sacando su celular de su chaqueta.

Suspiré y señalé la torre, obviamente quería subir.

-Te espero aquí, tarda lo que quieras.-Dicho esto, él se sentó en una banca de madera junto a una anciana que alimentaba palomas.

Puse los ojos en blanco y caminé hacia la torre, entré en ella y preferí subir por las escaleras que tomar el ascensor; luego de media hora subiendo logré llegar, acalambrada y sedienta, a la punta, donde pocas personas se encontraban.

-¿Scarlett Foster?-Preguntó un pelirrojo de ojos verdes, alcé una ceja.-Debes venir conmigo.

-¿Debo?-Asintió, me crucé de brazos.- ¿Por qué debería hacerlo?

-Porque sí, ¿vienes o no?

-Obviamente no.-Fruncí el ceño, él suspiró.

-Estaba esperando que dijeras eso.-Dicho esto me señaló con una mano enguantada y fui rodada por una masa purpurea.

Abrí los ojos como platos al comenzar a levitar dentro de la burbuja purpurea e intenté liberarme, cosa que no logré.

-¡Déjame!-Grité, pataleando la burbuja, escuché su carcajada ronca a través de una pequeña fisura de la masa.

Pronto me encontré fuera de la burbuja pero colgada de mis débiles brazos mientras mis manos tomaban con fuerza una barra de metal de la torre; lo último que vi antes de caer fue la sonrisa blanca del pelirrojo y sus chispeantes ojos purpuras.

Mi cabello azotó sin piedad mi rostro por lo que cerré los ojos con fuerza, esperando el golpe final.

Claro que éste nunca llegó.

Sentí el suelo de cemento firme bajo las suelas de mis botines y al abrir los ojos me encontré siendo observada por un desorientado Dark.

-¿Acabas de introducirme en una de tus premoniciones?

-No.-Dije con el estómago revuelto.-Pero no quiero averiguar qué fue exactamente lo que pasó, así que vámonos.

(…)

Bajé del avión, con mi mochila rebotando en mi cadera y con Dark pisándome los talones, mareado por la turbulencia en el aterrizaje.

Sin decir una palabra caminé hacia el aeropuerto, donde nos esperaban Hulk, Austin y mi primo.

-Bienvenida, desaparecida.-Habló Lour con enojo, hice una mueca.

-No voy a disculparme si eso es lo que esperas de mí.-Bufé, él me arrebató la mochila del hombro.

-A estas alturas ya nadie espera nada de ti.-Musitó, apreté las manos en puños.

-Vete al demonio.-Gruñí y lo pateé en la entrepierna, ganándome una mirada de odio de él desde el suelo.

-Vas a pagármelas.

-Quiero verte intentarlo.-Dije y caminé fuera del aeropuerto sin dedicarles una sola mirada a los chicos.

Qué lindo es volver a casa, ¿no?



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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