Supersticiosa

Tamaño de fuente: - +

31. Calle Washington.

Desperté al sentir movimiento a mi lado y me di cuenta que los brazos de Dark ya no me abrazaban; lo escuché vestirse y ponerse sus botas estilo militares (sus favoritas), me moví un poco al escucharlo ponerse la chaqueta de cuero y se quedó inmóvil cuando, al tomar las llaves del departamento, éstas tintinearon. Fingí seguir dormida a lo que él suspiró, besó mi frente y se fue, cerrando la puerta detrás de sí con un chasquido.

Me levanté de un salto de la cama, cuidando de no hacer ruido alguno, y pegué el oído a la puerta al escuchar movimiento en la sala.

-Creí que ya no vendrías.-Dijo la voz de Hulk con desinterés.

-Sabes que nunca me pierdo una carrera, así llueva, truene o esté nevando.

Fruncí el ceño, ¿acaso había dicho carrera?

Abrí un poco la puerta y, como la chica chismosa que soy, observé con atención, a través de la pequeña rendija entre el marco y la puerta, a mis cuatro amigos congregados en la sala.

-Vámonos ya, hablador.-Se mofó su primo.- ¿Dónde está Scarlett?

-Dormida.-Escuché a Dark encogerse de hombros, Austin miró en mi dirección y yo me aparté de golpe.

-Vayámonos antes de que despierte.-Dijo Hulk y todos asintieron.

Observé con el ceño fruncido como todos salían en tropel por la puerta, cada uno vestía una chaqueta de cuero y jeans desgastados. Austin fue el último en salir y, mientras cerraba la puerta detrás de sí, dejó caer un papel perfectamente  doblado.

Esperé cinco minutos antes de correr y recogerlo, lo desdoblé presurosa, sintiendo un mal presentimiento en el estómago, y leí con rapidez las letras en negritas.

Calle Washington, 12:30

Hice una bola de papel con rabia y la lancé al otro lado de la sala; me levanté, furiosa, de mi lugar en el suelo y corrí a mi habitación a cambiarme, mirando al reloj en la cocina, 12:15.

Abrí mi armario de golpe, golpeando con las puertas las paredes, pero no me importó. Miré fijamente mi ropa, buscando lo ideal para una carrera clandestina. Cerré lo ojos con fuerza y los recuerdos me invadieron, ocasionando que un foco se encendiera en mi cabeza.

-Volvamos al baúl de los recuerdos, Odette.-Musité para mí misma y literalmente me metí en el armario, sacando así una caja con ropa de cuando salía con Brian y sus amigos.

Y fue así cuando terminé frente a mi espejo observando mi atuendo final, el cual consistía en un vestido extremadamente corto y ajustado con un pronunciado escote, medias hasta la rodilla y botines con tacón de aguja de 10 centímetros, todo era negro. Peiné mi cabello en ondas y lo dejé caer todo sobre mi hombro izquierdo, dándome un aire más sensual, me maquillé con rímel y delineador negro, y me puse labial rosa pálido. Fruncí el ceño al darme cuenta que faltaba algo y terminé por desenterrar mi chaqueta de cuero negra.

Tomé mi celular y guardé unos cuantos dólares en la carcasa, escondí mi celular en un bolsillo oculto dentro de la chaqueta y salí de la habitación, tomé mis llaves del departamento y salí, cerrando la puerta detrás de mí, quedando frente a frente con un pelirrojo.

-Tardas demasiado.-Bufó y sus ojos se tornaron violetas, tomando, de nuevo, control de mis acciones.-Vamos o nos perderemos la carrera.

(…)

Diez minutos después estábamos llegando al concurrido lugar, en el cual había mujeres de escasa ropa y tacones mortales paseando entre los hombres de chaqueta de cuero y motocicletas, y, en algunos casos, autos.

En cuanto divisé a los chicos el control sobre mi cuerpo volvió a mí, miré a mí alrededor pero el pelirrojo había desaparecido, me encogí de hombros, mejor así.

-¡Imbéciles!-Grité llegando a su lado, todos, excepto Austin, me miraron con horror.- ¿Qué demonios están haciendo aquí?

-Sca-Scarlett.-Tartamudearon, Austin desapareció de mi vista, le resté importancia, ya me encargaría de él después.

-Sí, ese es mi nombre.-Dije con molestia, todos recobraron la compostura.-Ahora, explíquenme qué hacen aquí antes de que pateé sus traseros de regreso al departamento.

-No te debemos ninguna explicación.-Musitó Hulk con indiferencia, lo asesiné con la mirada.

-Vete de aquí, por favor.-Suplicó Dark mirándome a los ojos, le regresé la mirada, furiosa.

-Estás loco si crees que voy a irme sin ustedes.-Lo aparté de mí de un empujón.-Vámonos ya.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

Añadir a la biblioteca


Reportar