Supersticiosa

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32. La interrupción.

-¿Qué es eso?-Pregunté cuando Dark me abrazó por detrás y puso un volante frente a mis ojos.

-Un baile que realiza Jax McDonnell para juntar cierta cantidad de dinero y darlo como caridad al Hospital General de Niños con Cáncer, lo hace desde hace tres años y ha funcionado.

-Es como un baile de otoño.-Resumí, él se encogió de hombros sin soltarme.

-En efecto, sí, y tú y yo vamos a ir.          

-Dark.-Me quejé.-No, que flojera.

-Por favor.-Hizo un puchero, negué con la cabeza.- ¿Por mí?

-¿Crees que por ti voy a pasar cinco horas con Austin en el centro comercial en busca de un vestido y tacones que jamás en mi existencia me voy a volver a poner?

-Eh, sí.-Parpadeó, suspiré.

-Vas a deberme una enorme.-Dije y él me abrazó con más fuerza.

-Eres la mejor.-Besó mi mejilla y juntos caminamos a la cafetería.

-Siempre.-Reímos y entramos en el lugar donde se hacía la comida de los Dioses.- ¿Cuándo es?

-El viernes a las 7:15.

-De acuerdo.-Asentí y nos sentamos en nuestra mesa, donde Hulk leía un libro, Clark miraba su celular y Austin comía mientras enredaba un rizo rubio entre sus dedos.-Ya llegó por quien lloraban.-Dije con una sonrisa mientras Dark iba a buscar nuestros almuerzos.

-¿Y esa persona quién es?-Preguntó Clark con diversión, le mostré el dedo medio.

-Pues yo, idiota, ¿quién más?

-Yo lloro por Kylie Jenner y nuestro amor imposible.-Musitó secándose lágrimas invisibles.

-Solo tú, Clark Smith, puedes ser más idiota que Dark, debe ser la sangre.-Negué con la cabeza y el susodicho llegó cargando dos bandejas con comida, la suya y la mía.-Gracias.-Besé su mejilla y él solo me guiñó un ojo.

Me llevé un puñado de uvas verdes a la boca mientras que Dark se ponía a conversar con Hulk, quien había dejado de leer para prestarle atención a su amigo. Tragué las uvas luego de masticarlas unos segundos y miré mis notificaciones en Instagram, encontrando nada interesante que ver.

Dos días después…

Los días siguientes se pasaron volando y pronto llegó el viernes, o sea hoy, por lo que aquí estaba, saltándome la última clase del instituto (que era matemáticas) con mi rubio amigo en el centro comercial, buscando el vestido y tacones perfectos para el baile de otoño.

-Austin, no seas tan melodramático y llevémonos el primer vestido que encontremos a un precio razonable, el precio es un factor importante.

-El precio no importa cuando es tu novio quien lo paga.-Se encogió de hombros y siguió viendo vestidos.

-¿Qué?

-Dark va a pagarte todo.-Me sonrió abiertamente.-Se nota que ese chico está loco por ti.-Me guiñó un ojo con picardía.-Ahora, ¿largo o corto?

-Lo dudo.-Me abracé a mí misma.-Eh, largo.

Y fue así como terminé compartiendo un probador con mi amigo rubio, en ropa interior, y con una docena de vestidos para probarme, dos cortos y diez largos.

-Austin, no es necesario que te metas conmigo a probarme los vestidos.

-Pero yo quiero ver.-Hizo un puchero, suspiré y él me ayudó a ponerme el primero.-No, siguiente.-Ni siquiera pude verme en el espejo cuando ya tenía el vestido fuera de mi cuerpo.

-Austin, deja que al menos…-Me pasó otro vestido, ésta vez corto, por la cabeza, impidiéndome hablar.

-¡Me encanta!-Austin sonrió orgulloso, me miré en el espejo e hice una mueca al ver el precio

-No.-Me lo quité y ahora yo elegí el siguiente.-Nop.-Inflé las mejillas y miré otro, me encogí de hombros.-Lindo, pero no.-Se lo tiré a Austin en la cabeza y miré otro, creo que mis ojos brillaron al verlo.- ¡Éste!-Aplaudí y me lo puse con su ayuda con rapidez, sonreí al verme en el espejo.

El vestido era completamente negro, era de tirantes a mitad del hombro y tenía un escote corazón algo pronunciado, pero no mucho; era largo de la parte de atrás y en la parte delantera había una abertura que dejaba ver mis piernas, empezaba por mis muslos y se iba abriendo poco a poco hacia abajo mientras los holanes van cayendo. Era hermoso.

-Éste es perfecto.-Dije y Austin me obligó a no ver el precio.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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