Supersticiosa

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34. El hospital.

Al abrir los ojos me encontraba encima del cuerpo inerte de Dark, siendo rodeada, y observada, por varios doctores y enfermeras, los cuales me miraban pasmados.

-Le…dispararon.-Musité con la lengua entumecida.-Ayú…denlo.-Mi cabeza palpitó y mi cuerpo cayó de lado sobre el suelo, con la frente y espalda sudorosa, y el vestido ensangrentado.-Ah.-Gemí y me llevé una mano a la nariz al sentir un líquido espeso bajar por ella.

-¡Al quirófano, rápido!-Exclamó un médico mientras enfermeros y enfermeras ponían con cuidado en una camilla el cuerpo de Dark.

Me levanté con las piernas temblorosas y me dispuse a seguirlos, sintiendo mi cuerpo desfallecer con cada paso que daba, pero no me di por vencida, debía asegurarme de que él estuviera bien, aunque al parecer los planes de la enfermera bajita y de piel de color frente a mí pensaba lo contrario.

-No puede pasar, lo siento.

-¡Pero él me necesita!

-He escuchado esa excusa cientos de veces, señorita, así que háganos un favor a ambas y vaya a sentarse en la sala de espera a esperar, valga la redundancia.-Bufó y me dio la espalda, volviendo a su asiento detrás de la mesa de la recepción.

Me llevé una mano al rostro, desesperada, y, en contra de mis impulsos, fui a sentarme al sofá azul marino ya desgastado por el uso. Me encorvé y sostuve mi cabeza con ambas manos, sintiendo ésta punzar con insistencia. Escuché pasos acercarse apresurados y levanté la mirada, encontrándome con mis amigos y unos cuantos puntos negros a sus alrededores.

-Venimos tan rápido como el pelirrojo aquel nos sacó de su control mental.-Se excusó Austin y Clark tomó asiento a mi lado.

Los miré con los ojos entrecerrados, no podían haber llegado tan rápido del lugar hasta aquí, estábamos demasiado lejos.

-Quiero la verdad, ¿cómo llegaron tan rápido aquí?-Los miré uno por uno y mi vista comenzó a tornarse borrosa.

-Clark nos hizo movernos a través de la luz.-Contestó Austin en voz baja, Clark sonrió con orgullo.

-Así es.-Asintió, asentí y dejé caer mi cabeza, cada vez más pesada, entre mis manos.- ¿Qué te ocurre, Scarlett?

-Estoy agotada.-Susurré y sacudí la cabeza, poniéndome de pie.-Estaré bien en unos minutos.-Les sonreí, ellos me miraron no muy convencidos.-En serio, yo…-Di una pequeña vuelta y los puntos negros se extendieron en toda mi visión, haciendo que mis rodillas se doblaran y mi cuerpo se estrellara sin piedad contra el suelo.

(…)

Abrí los ojos, siendo cegada por una luz blanca, y una vez que el efecto pasó, logré ver a mi alrededor. Bufé al ver donde me encontraba. Tomé la intravenosa en mi mano izquierda y la arranqué de un tirón, haciendo una mueca de dolor, también me quité todos los cables a los que estaba conectada y me levanté, arrastrando la falda de mi vestido en las pulcras baldosas del hospital.

Salí descalza por el pasillo y pronto regresé a la sala de espera, en la cual mis amigos se miraban entre sí, preocupados, me acerqué a ellos, presurosa, y me planteé ante ellos con las manos en la cintura y el ceño fruncido, preocupada por el bienestar de mi pelinegro.

-¿Hay alguna noticia de Dark?-Pregunté, ocasionando que se sobresalten y me miren con los ojos como platos.- ¿Qué? ¿Se murió?-Pregunté asustada y corrí a la recepción, antes de llegar Austin me regresó de un tirón al lado de los tres.

-Creímos que tú estabas muerta.

-¿Qué?

-El médico nos dijo que estabas tan agotada que posiblemente no despertaras hasta dentro de unos días.

-Y que, gracias al golpe que te diste al desmayarte, podría haber una posibilidad de que cayeras en coma.

-Exageras.-Puse los ojos en blanco y me senté.- ¿Se sabe algo de Dark o no?

-Sigue en cirugía, no nos han dicho nada más.

Asentí y me froté la mano en la que la intravenosa había estado clavada, distraída, recordando las palabras de Karl.

-La bala era para ti pero él, estúpidamente, se interpuso en su camino, y ahora míralo, está a punto de morir, por tu culpa.

Mi culpa. Si él moría sería por mi culpa, como la muerte de mi madre.

Mis ojos se cristalizaron sin mi consentimiento y una lágrima rodó por mi mejilla hasta mi barbilla, dejando seguramente un camino negro por el rímel, pero no me importó, como tampoco me importaría acabar con Karl con mis propias manos si Dark moría ahí dentro.



ElizaKmarena

Editado: 10.09.2018

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